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Gran Bretaña recuerda a las víctimas del 7-J

El Reino Unido se paralizó hoy para recordar los atentados terroristas que causaron la muerte de 52 personas a causa de la explosión de cuatro bombas en el sistema de transporte público de Londres.

Londres recuerda hoy una de sus peores pesadillas. Hace un año, a las 11 de la mañana (6 horas en Nicaragua) del 7 de julio, tres bombas explotaron en tres convoyes del Metro de la ciudad y una cuarta en un autobús urbano de la línea 30 en la plaza de Tavistock Square, próxima al Museo Británico. El saldo: 52 muertos por el mayor atentado terrorista sufrido en la capital británica.
La población recordó hoy con dos minutos de silencio a las víctimas de esos atentados y se depositaron flores en los lugares donde explotaron las cuatro bombas que causaron los 52 muertos. Sobre el mediodía (6.00 horas en Nicaragua) los autobuses, automóviles y taxis se detuvieron, mientras que millones de trabajadores de oficinas, tiendas y fábricas salieron a las calles para sumarse al silencio en honor de los que perdieron la vida hace un año.
El comienzo del silencio lo marcó el reloj Big Ben, símbolo de Londres, y unas campanadas de la catedral de San Pablo anunciaron el final. Aunque el ambiente fue muy distinto al de hace casi un año, cuando la población se sumó en un silencio colectivo, la jornada de hoy transcurrió entre los que quisieron unirse al recuerdo y los que optaron por continuar con la vida cotidiana.
En Oxford Street, principal arteria comercial de Londres, muchos transeúntes y trabajadores guardaron los dos minutos de silencio, pero otros siguieron andando como si nada hubiera pasado, escena que se repitió en estaciones de trenes y aeropuertos del país. En las estaciones de trenes donde explotaron las bombas y en la plaza de Tavistock (próxima al Museo Británico), donde estalló el cuarto artefacto en un autobús urbano, se vio a la gente con la cabeza inclinada y en actitud de recogimiento.
El primer ministro británico, Tony Blair, se sumó al recuerdo junto con miembros de los servicios de emergencia, en un lugar no revelado por fuentes oficiales. En la catedral de Edimburgo (Escocia), la reina Isabel II de Inglaterra y su marido, el duque de Edimburgo, hicieron lo mismo cuando el reloj marcó las doce hora local.
En el All England Club, donde se disputa actualmente el torneo de tenis de Wimbledon, la gente también recordó a las víctimas. Por la mañana, la ministra británica de Cultura, Tessa Jowell, acompañada por el alcalde de Londres, Ken Livingstone, depositaron sendos ramos de flores en King's Cross, donde 26 personas perdieron la vida cuando una de las cuatro bombas estalló entre esa estación y la de Russell Square, centro de Londres.

"Siempre nos acordaremos", rezaba el mensaje colocado en las flores que dejó Jowell, mientras que Livingstone resaltó: "Londres nunca olvidará a los que perdimos el 7 de julio de 2005 y construiremos una ciudad mejor como mejor manera de recordarles". Una hora después, Livingstone acudió hasta la plaza de Tavistock para dejar otro ramo de flores junto al conductor del autobús de la línea número 30, George Psaradakis, que sobrevivió al atentado. Trece personas perdieron la vida en ese autobús cuando el terrorista Hasib Hussain hizo explotar la bomba que llevaba en su mochila.
“RU está mas unido”
Con motivo de los eventos de hoy, Blair afirmó que el aniversario del 7-J es una ocasión para que el país esté unido. En una declaración divulgada por un portavoz de su despacho oficial de Downing Street, Blair señaló que Londres pasó del triunfo -por la concesión el 6 de julio de los Juegos Olímpicos de 2012- a la tragedia por los ataques contra la red de transportes. Pero la población demostró solidaridad y tolerancia ante un desafío difícil, subrayó el jefe de Gobierno.
"Hoy es un día para recordar en todo Londres y el Reino Unido. Es una ocasión para que todo el país esté unido para ofrecer consuelo y apoyo a aquellos que perdieron a seres queridos o resultaron heridos en aquél día terrible", añadió.
Esta tarde, en el centro de Regent's Park, familiares de los fallecidos, sobrevivientes e invitados depositarán flores en un evento especial. En los atentados del 7-J, además de los 52 muertos -a los que hay que sumar los cuatro terroristas suicidas-, unas 700 personas resultaron heridas cuando los autores hicieron coincidir los ataques con la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8, los siete países más industrializados del mundo más Rusia) que se celebraba en Gleneagles (Escocia).