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22 palestinos mueren en invasión israelí


GAZA / AFP
Veintidós palestinos y un soldado israelí murieron en Gaza desde que los tanques del Estado hebreo invadieron el norte de la franja el jueves al alba, en la primera gran ofensiva terrestre desde el desalojo de las colonias judías de esta región hace diez meses.
En esta operación destinada a liberar a un soldado secuestrado e impedir nuevos disparos palestinos contra su territorio, las tropas israelíes llegaron hasta las ciudades de Beit Hanun y Beit Lahya, en el norte, donde se enfrentaron a una persistente resistencia palestina.
Desde el miércoles por la noche, 22 palestinos, entre ellos civiles, activistas y hasta un policía, perdieron la vida en Gaza al ser alcanzados por disparos de helicópteros o misiles. A ellos se suma otro fallecido en un enfrentamiento al norte de Cisjordania.
El ataque más importante tuvo lugar en Beit Lahya, escenario de violentos combates en las últimas horas, donde 12 palestinos murieron en dos bombardeos casi simultáneos y al menos 46 personas resultaron heridas, entre ellas cuatro niños menores de 12 años.
En la misma localidad, otras ocho personas fallecieron desde primera hora del jueves en varios bombardeos y en Abassan, al sur de la franja, dos activistas palestinos murieron en un ataque con misil.
Además, un soldado israelí perdió la vida el jueves en un ataque palestino en la zona norte de la franja y las brigadas Ezzedin Al Qassam, brazo armado del movimiento islámico Hamas, que domina el gobierno palestino, aseguraron que hicieron volar por los aires un tanque “del enemigo”.
El primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, líder de Hamas, calificó la ofensiva israelí contra Gaza de “castigo colectivo” para su pueblo y pidió a la comunidad internacional que intervenga para interrumpirla.
“Los países árabes y la comunidad internacional tienen que intervenir para poner fin a esta guerra declarada por Israel. Israel debe cesar de destrozar puentes, infraestructuras y centrales eléctricas”, aseguró Haniyeh al visitar a los heridos en un hospital.
Al mismo tiempo, su gobierno puso a las fuerzas de seguridad que están bajo su control en estado de alerta y pidió a todos los ciudadanos que luchen contra Israel.
El fuego cruzado entre las tropas israelíes y los militantes armados palestinos provocó también la huida de decenas de familias, que escapaban despavoridas en busca de un lugar seguro.
En Beit Lahya, decenas de combatientes enmascarados y armados con kalashnikovs, lanzacohetes y explosivos respondían al disparo de los helicópteros Apache israelíes.
El Ejército hebreo recibió el visto bueno del gobierno para atacar con mayor “intensidad” a los grupos armados palestinos de Gaza, comenzando por Hamas, considerado responsable del secuestro de su soldado, Gilad Shalit, el 25 de junio.
En esta operación, el Estado hebreo desea crear una zona de seguridad que aislará del resto de la franja, en caso de necesidad, las ciudades palestinas de Beit Hanun y Beit Lahya, desde donde son lanzados los cohetes que caen en su territorio.
El Estado hebreo desalojó todas sus colonias de la franja de Gaza en septiembre de 2005 y retiró a sus soldados de la franja, poniendo fin así a 38 años de ocupación. Desde entonces no había habido una ofensiva semejante contra esta región, donde se hacinan en medio de una gran pobreza 1.4 millones de palestinos.
“No tenemos ninguna intención de quedarnos y hundirnos en las arenas movedizas de Gaza”, garantizó el ministro de Defensa israelí Amir Peretz.
El responsable subrayó que Israel está dispuesto a retirar sus fuerzas de la franja de Gaza a cambio de su soldado secuestrado y de la interrupción de los disparos palestinos de cohetes contra su territorio.
En los últimos días, grupos de activistas palestinos dispararon dos cohetes que cayeron en la ciudad de Ashkelon, al sur de Israel, sin provocar víctimas, aunque uno de ellos fue a parar en una escuela vacía.
“Nuestro objetivo es alejar los disparos de Qassam y hacer todo para que quienes los disparan paguen un alto precio que les haga renunciar a sus objetivos”, aseguró.
Desde el 28 de junio, Israel llevaba a cabo una operación militar bautizada “Lluvias de verano” o “Espada de Gilad”, en honor al soldado secuestrado, que por ahora se había limitado a bombardear infraestructuras, edificios gubernamentales vacíos y sedes de grupos islamistas.
Hasta el momento, los tres grupos armados que reivindicaron el secuestro del cabo Shalit, uno de ellos los batallones Ezzedin Al Qassam, han dado a entender que el soldado se encuentra vivo, aunque no están dispuestos a liberarlo sin obtener nada a cambio.
El jueves, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU condenó las operaciones militares israelíes en la franja de Gaza, reclamó la liberación de los 64 ministros y diputados palestinos detenidos la semana pasada por Israel.
Al mismo tiempo, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, calificó la situación en Oriente Medio de “peligrosa” y “explosiva”, y pidió a ambas partes que pongan todo de su parte para “evitar lo peor”.