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Prueba de fuego para Morales

Los bolivianos van hoy a las urnas para elegir Asamblea Constituyente, que redactará una nueva Constitución que consolidará las dos premisas del presidente Evo Morales: nacionalización de los recursos y no al régimen autonómico anhelado por las regiones más desarrolladas del país.

Los bolivianos acuden a las urnas este domingo para dar un nuevo rostro al país más pobre de Sudamérica, en una jornada en que elegirán una Asamblea Constituyente que permita consolidar la nacionalización de sus recursos y decidir sobre un régimen de autonomías anhelado por la región de Santa Cruz.
La votación tiene el inocultable carácter de una prueba de fuego para el gobierno del presidente izquierdista Evo Morales, el primer indígena en llegar a la presidencia en Bolivia, quien ha participado activamente en la campaña electoral en apoyo a su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).
Los bolivianos elegirán una Asamblea Constituyente de 255 miembros que redactarán una nueva Carta Magna.
Tras emitir su voto temprano en su bastión político del Chapare en medio de vítores de sus partidarios de esa zona cocalera al centro del país, el mandatario subrayó que su gobierno socialista, de poco más de cinco meses, busca hacer una "revolución democrática, cultural y pacífica, sin confrontación armada".
Enemigo declarado del modelo económico neoliberal que ha predominado los últimos decenios en Bolivia, Morales ha señalado que la Constituyente debe servir para "refundar" el país.
"Queremos ser un país ejemplo en América Latina con participación del pueblo, eso es lo histórico de esta jornada", dijo Morales en rueda de prensa, precisando que Bolivia está viviendo una "fiesta democrática". Ratificó que su administración apunta a lograr una transformación profunda que garantice la vigencia de una sociedad con "equilibrio e igualdad" y para ello confió en que los 255 asambleístas que serán elegidos "liberen a los pueblos y los recursos naturales".
Sin embargo, admitió que no será sencilla la concertación en la Constituyente debido a la existencia de "intereses mezquinos y de grupo de los explotadores y marginadores que deben terminar, si no Bolivia no habrá cambiado".
El mandatario es abiertamente opuesto a la demanda de autonomías regionales bajo el supuesto de que puede generar el fraccionamiento del país. Esa propuesta es enarbolada por la próspera región oriental de Santa Cruz, donde sus propulsores, en su mayoría empresarios de derecha, se muestran abiertamente opuestos al gobierno izquierdista de Morales.
“Peligro comunista”

Durante la campaña electoral, la oposición, especialmente el partido Poder Democrático y Social (Podemos) del ex presidente derechista Jorge Quiroga, ha enrostrado al mandatario izquierdista su supuesta "sumisión" a los gobiernos de Cuba y Venezuela, firmes aliados de Morales.
La propaganda opositora ha estado centrada en advertir a los electores sobre la amenaza del "peligro comunista" sobre Bolivia que de seguir en el camino de Morales se convertiría en un "país ateo" donde "te van a quitar tu casa".
Quiroga, respaldado por los empresarios del Comité Pro Santa Cruz, defiende su opción por el "Sí" al referendo sobre autonomías porque considera que esa es la única manera de profundizar la democracia boliviana y de permitir el desarrollo equilibrado del país con la llegada de mayores recursos.
La postura de los autonomistas podría triunfar, aparte de Santa Cruz, en los departamentos orientales de Beni, Pando y Tarija, que forman una especie de "media luna" en el mapa geográfico de Bolivia y que son habitados mayoritariamente por blancos. Tarija es clave porque ahí se encuentra el 87% de las reservas gasíferas del país.
El "No" triunfaría en La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca, concentrados en la región montañosa occidental, poblado por quechuas y aymaras en situación de pobreza, de tal manera que el planteamiento de autonomía aparece como una confrontación entre el oriente rico con el occidente pobre.
Entre tanto, el proceso electoral se desarrollaba con tranquilidad y sin contratiempos en los nueve departamentos del país, bajo la atenta vigilancia de más de 20 mil uniformados y con la supervisión de más de cien observadores internacionales de la OEA y de la Unión Europea.
Cerca del mediodía, el canal estatal de televisión y la agencia oficial boliviana difundieron el resultado de la primera mesa electoral cerrada en el país con triunfo del partido de Morales, pese a que la ley electoral prohíbe difundir resultados antes del cierre de los centros de votación a las 20h00 GMT (15.00 en Nicaragua).