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Extrema vigilancia en comicios de Colombia


BOGOTÁ / AFP
Unos 220,000 hombres extremaron las medidas de seguridad en Colombia en unas elecciones en las que el presidente Álvaro Uribe es favorito, pese a que la guerrilla se comprometió a no boicotear los comicios y que un estudio señaló la campaña como la menos violenta en 20 años.
Uribe, quien tiene una intención de voto de entre 54.7% y 61%, es un abogado de 53 años, cuyo gobierno se jacta de haber disminuido la violencia gracias a una política de mano dura contra las guerrillas de izquierda y con la negociación que llevó a desmovilizar a 30,000 paramilitares de ultraderecha.
En favoritismo le sigue el candidato de la izquierda, Carlos Gaviria, senador y ex presidente de la Corte Constitucional (19% a 23%), y el aspirante del opositor partido Liberal, Horacio Serpa (10% a 14%). Otros tres candidatos aspiran a la presidencia, pero ninguno supera el 2% en los sondeos.
Gaviria viajó ayer sábado a Medellín, su ciudad natal y también la de Uribe, donde votará temprano el domingo antes de volver a Bogotá para esperar los resultados. En tanto, Serpa visitó las ciudades de Barbosa y Vélez, en el departamento de Santander (centro-este), de donde es oriundo.
Unos 220.000 militares y policías fueron desplegados principalmente a los departamentos como Meta, Caquetá, Huila, Arauca, Norte de Santander, Tolima, Putumayo y Cundinamarca.
Operativos sorpresa
Con operativos sorpresa, retenes vehiculares y controles, los militares y policías tratan de prevenir acciones violentas en las grandes ciudades, pero también en pequeños pueblos, antes bajo control rebelde.
Así ocurría en La Uribe, 300 km al sureste de Bogotá y enclave histórico de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), donde existía un fuerte patrullaje militar.
En Bogotá, el dispositivo de seguridad era particularmente visible alrededor de la feria exposición, la mayor concentración de mesas de votación, vigilada por soldados en traje de guerra y fusiles con mira telescópica.
Las ciudades colombianas también están inundadas con pancartas oficialistas, resaltando cifras como la reducción de homicidios (de 36,000 a 16,000 al año) y secuestros (de 3000 a menos de mil anuales) en el cuatrienio de Uribe, quien llegó al poder en 2002 prometiendo la derrota militar de los rebeldes.
La oposición asegura que los logros de Uribe han sido sobreestimados y cuestionan su negativa a buscar una salida negociada al conflicto armado de 40 años. También critican la férrea alianza con Estados Unidos, que el año pasado entregó más de 750 millones de dólares en ayuda a Colombia.
Las FARC anunciaron esta semana que no sabotearán los comicios, contrario a lo ocurrido en las legislativas de marzo, al tiempo que llamaron a votar por cualquier candidato con excepción de Uribe.
Un estudio divulgado este sábado por la privada Fundación Seguridad y Democracia señaló que la actual campaña presidencial es la menos violenta en 20 años. “Para encontrar unas elecciones menos violentas que las actuales habría que remitirse a los comicios que eligieron al presidente Virgilio Barco en 1986”, añadió el informe.
En total, 26.7 millones de colombianos mayores de 18 años están habilitados para votar, pero las autoridades electorales pronosticaron una abstención superior al 58%.
Para ganar en la primera vuelta se necesita obtener el 50% más uno de los votos. Según dijo este sábado la registradora nacional, Almabeatriz Rengifo, los resultados de los comicios se conocerán hasta mañana lunes.