Internacionales

Senado de EU rechaza la legalización total

* Se preparan para una votación final sobre la reforma migratoria esta semana

El Senado estadounidense rechazó el martes legalizar a todos los indocumentados que llegaron al país antes del 1 de enero, estimados en 12 millones de personas, mientras se prepara para una votación final sobre la reforma migratoria esta semana.
La enmienda, presentada por la senadora demócrata Dianne Feinstein (California), fue rechazada por 61 contra 37 votos.
Buscaba legalizar a todos los inmigrantes a través de la creación de una "tarjeta naranja" que les permitía trabajar si hablaban inglés y tenían conocimientos de historia y del funcionamiento del gobierno estadounidense, y si pagaban impuestos y una multa de 2,000 dólares, entre otros requisitos. Los indocumentados debían esperar luego un máximo de ocho años para obtener su "tarjeta verde" o permiso de trabajo permanente.
La enmienda de Feinstein reemplazaba la propuesta en tres fases incluida en el proyecto de reforma migratoria a consideración del Senado, que propone legalizar y abrir un camino a la ciudadanía sólo a los indocumentados que llegaron a Estados Unidos hace más de cinco años.
Según este proyecto, quienes llegaron hace más de dos años y menos de cinco años deberán viajar hasta un puerto de entrada, salir del país y volver a entrar como "trabajadores invitados" tras llenar un formulario. Los extranjeros sin papeles que hace menos de dos años residen en Estados Unidos deberían regresar a su país de origen, y desde allí solicitar una visa o un permiso de trabajo temporario, pero no recibirían ningún privilegio sobre el resto de los inmigrantes que buscan lo mismo.
"Los republicanos perdieron otra oportunidad de mejorar este proyecto de ley de inmigración que es tan importante", estimó el líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid (Rhode Island), que dijo, no obstante, estar dispuesto a apoyar el proyecto aunque "no es perfecto".
El líder de la mayoría republicana del Senado, Bill Frist (Tennessee), prepara el terreno para una votación final esta semana, antes del feriado nacional de Memorial Day (Homenaje a los Caídos) el lunes 29 de mayo, tras presentar el lunes pasado una moción que impide a los opositores del proyecto seguir debatiendo eternamente.
Aunque el proyecto de reforma migratoria amplia sea aprobado en el Senado, la verdadera batalla tendrá lugar en la posterior audiencia de conciliación con la Cámara de Representantes, que votó en diciembre una dura propuesta que torna en criminales a los indocumentados y se limita a reforzar la seguridad en la frontera.
Millones de inmigrantes se han volcado a las calles de numerosas ciudades del país, desde fines de marzo, para protestar contra el proyecto de ley de la Cámara baja, que consideran draconiano.
Según el diario The Washington Post, la insistencia del líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, Dennis Hastert (republicano, Illinois), de que sólo la legislación que cuente con "una mayoría dentro de la mayoría" llegue al pleno puede complicar aún más las cosas.
Hastert ya ha bloqueado la discusión de proyectos de ley que parecían tener la aprobación de más de la mitad de los 435 miembros de la Cámara baja pero menos de la mitad de sus 231 republicanos, recordó el Post.
"El presidente (George W. Bush) debe ejercer el liderazgo necesario para asegurar que la conferencia entre la Cámara de Representantes y el Senado produzca un proyecto de ley que sea bueno (...) Tiene que enfrentar a la derecha anti-inmigrante extrema de su partido", pidió Reid. Una enmienda propuesta por el demócrata Patrick Leahy (Vermont) para beneficiar a inmigrantes que buscan asilo bajo ciertas condiciones fue rechazada.
El Senado debatía, asimismo, otra enmienda propuesta por el republicano conservador Saxby Chambliss (Georgia), que restringe la posibilidad de legalización de los inmigrantes que trabajan en el sector agrícola.
Otra propuesta de Chambliss para fijar un salario a los inmigrantes que trabajan en el sector agrícola fue rechazada en el pleno el lunes. Hubiera permitido que trabajen por menos del salario mínimo, indicaron sus críticos.