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Crimen declara la guerra a Policía de Sao Paulo

La violencia y el miedo ganaron el lunes a Sao Paulo, en donde al menos 81 personas han muerto en los tres días de la guerra lanzada por una poderosa organización criminal (El Primer Comando de la Ciudad –CPP--) contra la Policía del estado más rico y poblado de Brasil

SAO PAULO /AFP -Fuentes de la secretaría de prensa del gobierno de Sao Paulo confirmaron oficialmente un total de 180 ataques, en los cuales murieron 39 policías, cuatro transeúntes y 38 presuntos delincuentes.
En la madrugada de este lunes se registraron 65 atentados contra objetivos policiales y civiles, en los que fueron incendiados 56 autobuses y baleadas ocho agencias bancarias, añadió la fuente. La Policía detuvo a 91 atacantes.
El ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, se reunió este lunes con el gobernador de Sao Paulo, Claudio Lembo, y al final del encuentro reiteró que le ofreció toda la ayuda federal necesaria.
"Ofrecí al gobernador por indicación expresa del presidente (Luiz Inácio) Lula (da Silva) toda la colaboración del gobierno federal", dijo el ministro en rueda de prensa.
Lembo reiteró que "agradezco la oferta del gobierno, pero no es necesaria la presencia del Ejército, hasta ahora la Policía del Estado cumple eficazmente su misión".
No obstante, Bastos aseguró que la Policía Federal estaba trabajando junto a los efectivos policiales de Sao Paulo. "El trabajo conjunto continuará y se extenderá en la medida de las necesidades", subrayó.
El miedo ganó las calles del Gran Sao Paulo, de 20 millones de habitantes. Terminales de autobuses dejaron de funcionar, compañías de transporte mantuvieron sus vehículos en los garajes, y el sindicato de los bancarios pidió garantías para los empleados.
Las acciones son atribuidas al Primer Comando de la Capital, una poderosa organización delictiva que opera desde las cárceles. La ofensiva habría sido lanzada en represalia por el aislamiento carcelario de sus ocho líderes y el traslado de 757 presos a una prisión de alta seguridad.
La ofensiva incluyó 73 rebeliones carcelarias, 71 de las cuales fueron neutralizadas, según las autoridades.
Al final de este lunes se mantenían los motines en dos de las 144 prisiones de Sao Paulo, que retenían a 16 rehenes. Las rebeliones se extendieron también a cárceles de los estados de Paraná (sur) y Mato Grosso do Sul (centro oeste).
Diez de doce compañías de transporte público guardaron en sus garajes 10,000 de los 15,000 autobuses que prestan el servicio en la Gran Sao Paulo, metrópoli de cerca 20 millones de habitantes, informaron medios de prensa.
Por la tarde las paradas de autobuses estaban llenas de trabajadores que volvían temprano a sus casas. Muchos autobuses pasaban vacíos y no atendían las señales para detenerse.
La mayoría de tiendas, bares y restaurantes estaban cerrados en las principales avenidas de la ciudad, y muchas firmas liberaron a su personal para que regresaran a casa sin inconvenientes.
El primer día de ataques a objetivos civiles --que continuaron a plena luz del día-- hubo 90 autobuses incendiados y 13 agencias bancarias baleadas e incluso automóviles particulares, según los medios de prensa, y los hechos atemorizaron a la población por primera vez desde el inicio de la guerra mafiosa.
El Sindicato de Bancarios de la Gran Sao Paulo solicitó "el refuerzo efectivo y la acción preventiva y de seguridad en las agencias".
Numerosas escuelas de todos los niveles y de todos los barrios suspendieron las clases por la alta ausencia de alumnos a consecuencia de la interrupción del servicio de transporte.
La ofensiva "no se puede parar", habría dicho a las autoridades "Marcola", jefe del Primer Comando de la Capital (PCC), grupo criminal responsable de los ataques, según el diario electrónico Terra Magazine.
El comandante de la Policía Militarizada (PM) paulista, Elizeu Teixeira Borges, contestó en conferencia de prensa el domingo que "no retrocederemos ni negociaremos, y con seguridad vamos a ganar la batalla".