Internacionales

Baño de sangre en cárceles de Sao Paulo

* Ofensiva es atribuida a la organización criminal Primer Comando de la Capital, en respuesta al traslado de 765 presos a una cárcel de alta seguridad. * Motines carcelarios continúan en 51 prisiones, en los que hay por lo menos 242 rehenes, aunque la Policía sofocó 16 rebeliones y liberó a 85

El estado de Sao Paulo vivió dos noches consecutivas de atentados organizados por un grupo mafioso, y el balance global de los ataques es de 52 muertos --incluyendo 35 agentes del orden-- y 53 heridos, de acuerdo con los últimos informes oficiales divulgados este domingo.
La nueva ofensiva fue acompañada por motines carcelarios, que continúan en 51 prisiones, en los que habría por lo menos 242 rehenes --se desconoce el número de guardias retenidos en tres penitenciarías--, después que la Policía sofocó 16 rebeliones y liberó a 85 rehenes.
Entre los muertos hay 35 agentes, 14 sospechosos de haber participado en los ataques y tres ciudadanos ajenos a los enfrentamientos, precisó el gobierno de Sao Paulo en un comunicado.
En total se registraron 100 ataques, una cuarentena de ellos durante la noche del sábado, pese al fuerte dispositivo de seguridad desplegado tras el inicio de las acciones el viernes.
La ofensiva criminal fue atribuida al Primer Comando de la Capital (PCC), principal organización delictiva del estado, en respuesta al traslado de 765 presos a una cárcel de alta seguridad.
Entre los heridos hay 39 agentes, seis presuntos delincuentes y ocho transeúntes.
La secretaría de seguridad del estado indicó a la AFP que un total de 77 personas fueron detenidas.
Oficialmente se informó asimismo del estallido de 67 motines carcelarios desde la noche del viernes, de los cuales continúan 51 con al menos 242 rehenes. El traslado de presos, que fue el detonante para la ofensiva del PCC, se decidió para desbaratar un masivo plan de fugas previsto para este domingo, dijeron las autoridades.
La ofensiva actual supera a los principales hechos de armas del PCC, como la rebelión de febrero de 2001 en 20 cárceles de Sao Paulo (con saldo de al menos cinco muertos) y los ataques lanzados en noviembre de 2003, que dejaron 11 agentes y siete criminales muertos.
El gobierno federal ofreció su cooperación. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se dijo dispuesto a colaborar en el restablecimiento del orden, que en Brasil está a cargo de las autoridades regionales; pero el gobernador Claudio Lembo rechazó la ayuda, diciendo que la situación está bajo control, según informó la emisora CBN.
Las operaciones se producen a cinco meses de las elecciones, en las cuales Lula, si confirma su candidatura, deberá enfrentar al socialdemócrata Geraldo Alckmin, que dejó el cargo de gobernador de Sao Paulo en marzo, precisamente para entrar en campaña.
En declaraciones desde Viena, donde participó en una cumbre euro-latinoamericana, Lula dijo el sábado que la violencia sólo se resolvería con más inversiones en el área social, y achacó a sus antecesores y adversarios haber desdeñado ese asunto.
"Lo lamento por las víctimas, por los familiares, pero ése es el resultado de un país que durante la mitad del siglo XX fue gobernado creyendo que la inversión en educación era un gasto, que la inversión en salud era un gasto, que la inversión en política social era un gasto", afirmó el mandatario de izquierda.
Alckmin le respondió diciendo que "en materia de seguridad, el gobierno (federal) fue totalmente omiso" y que tampoco invirtió mucho en educación ni liberó recursos para reforzar las acciones policiales.