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AIEA descubre rastros de uranio enriquecido en Irán


La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) encontró rastros de uranio altamente enriquecido en una instalación donde Irán ha negado estar realizando ese tipo de actividad.
Diplomáticos occidentales en Viena, sede de la AIEA, informaron el viernes a la AFP del hallazgo, rechazado poco después por Teherán, que lo calificó de "sin fundamento".
Los inspectores del organismo descubrieron las partículas de uranio altamente enriquecido en las muestras tomadas el pasado enero en un centro de investigaciones físicas en Lavizán, cerca de Teherán, desmantelado en 2004 por las autoridades.
"Han encontrado partículas de uranio altamente enriquecido (HEU, en inglés) pero no está claro si corresponden a centrifugadoras contaminadas halladas anteriormente o a algo nuevo", indicó un diplomático próximo a la AIEA.
De tratarse de partículas nuevas, el descubrimiento alimentaría las sospechas de que Irán trabaja a escondidas en el enriquecimiento de uranio. Otros dos diplomáticos señalaron que la noticia ha puesto nervios a Irán.
Sin embargo, el portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Hamid Reza Assefi, ocultó, de ser así, este nerviosismo al asegurar que "estas afirmaciones no tienen fundamento ni importancia".
"Estas declaraciones no se basan en la verdad y se parecen a afirmaciones anteriores que después fueron desmentidas por la Agencia Internacional de la Energía Atómica", afirmó.
Para David Albright, responsable del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional de Washington, el hallazgo es "significativo. Su objetivo no era demostrar que hubo enriquecimiento en Lavizán", sino que este material puede formar parte del "programa ya conocido de centrifugadoras o de uno en paralelo (en secreto)".
No es la primera vez que los inspectores de la AIEA encuentran partículas de HEU así como de uranio poco enriquecido, pero Teherán siempre ha defendido que pertenecen a material adquirido en Pakistán y que no son producto de su propio trabajo.
La AIEA investiga a Irán desde 2003 pero hasta ahora, no ha podido certificar que su programa nuclear persiga fines estrictamente pacíficos.
El régimen iraní mantiene que su programa tiene fines civiles, esto es, generar electricidad, pero Estados Unidos, apoyado por la comunidad occidental, sospecha que Teherán trabaja en secreto para desarrollar la bomba atómica.
En un gesto sin precedentes desde la ruptura de las relaciones entre Wa-shington y Teherán en 1980, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, intentó paliar los temores desatados a nivel internacional con el envío de una misiva al presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
La Casa Blanca restó trascendencia a la carta remitida el lunes, al afirmar que "no ofrecía nada nuevo", en palabras de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
En cambio, uno de sus antecesores en el cargo, Henry Kissinger, saludó el viernes el gesto de Ahmadinejad: "Quizá es una muestra de que (el mandatario iraní) entiende que debe llegar a un mínimo acuerdo con la comunidad internacional", dijo.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, presionó a Estados Unidos para que negocie directamente con Irán.
"Dudo que los iraníes lo pongan todo sobre la mesa, mientras negocien con los europeos, sabiendo que después deberán discutir de lo que hablan con los norteamericanos", subrayó.
Ante el desafío que plantea Irán, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China) y Alemania se reunirán el próximo día 19 en Londres para buscar la forma de obligar a la República Islámica a suspender su enriquecimiento de uranio.