Internacionales

Tragedia en Nigeria

Más de 100 muertos en explosión de un oleoducto. El siniestro se produjo cuando un grupo de personas perforaron la tubería para extraer combustible.

Más de cien personas murieron hoy en la explosión de un oleoducto a las afueras de Lagos, capital económica de Nigeria, confirmaron fuentes policiales.
El comisario de la policía de Lagos, Emmanuel Adebayo, dijo que el siniestro se produjo cuando un grupo de personas, cuya filiación no divulgó, perforaron la tubería para extraer combustible.
Según Adebayo, la explosión se produjo en las cercanías del puerto de Atlas Cove, a unos 7 kilómetros al sur de Lagos y donde están situadas muchas terminales de embarque de crudo, cuando el grupo cargaba bidones llenos de combustible robado en botes de madera, cuyos motores habían sido dejados en marcha para facilitar la huida.
La explosión de uno de los bidones, probablemente causada por el calor de un motor, se extendió al oleoducto y de éste a una localidad aledaña a la terminal portuaria, donde familias enteras murieron de forma instantánea.
La red de televisión privada Channels mostró los cadáveres carbonizados de muchas de las víctimas del incidente, el último de una serie de explosiones e incendios de oleoductos en los que han muerto miles de personas.
El peor siniestro de este tipo ocurrió en el 2000, en una aldea del distrito de Okpe, en el sureño estado de Delta del Níger, donde mas de 3.000 personas murieron cuando una tubería explotó en circunstancias similares a las de hoy.
En 1998, más de 1.500 personas murieron quemadas en otro incendio de combustible derramado de una tubería en la aldea de Jesse, también en el estado de Delta.
Los oleoductos nigerianos son frecuentemente perforados por delincuentes que roban los combustibles y los venden en el mercado negro, aunque también son saboteados por grupos tribales que mantienen disputas con las multinacionales petroleras que operan en la región.
Nigeria es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y ocupa el sexto lugar entre los mayores productores del mundo.
La riqueza petrolífera del país no beneficia, sin embargo, a las poblaciones de las áreas productoras de crudo, que viven en la pobreza y como único medio para sobrevivir recurren al robo de combustibles para venderlos en el mercado negro, a pesar de los graves riesgos que conlleva perforar un oleoducto.