Internacionales

Compromiso en cumbre de Viena

* Más de un centenar de jóvenes, recibieron con consignas y banderas al presidente de Venezuela

Los líderes de la Cumbre Eurolatinoamericana de Viena llamarán el viernes a seguir negociando un acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, pendiente sin embargo de la ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), según la declaración que se aprobó este jueves.
"Damos la máxima importancia al objetivo de llegar a un acuerdo que sea ambicioso y equilibrado", y que "tenga en cuenta los diferentes niveles de desarrollo" entre ambos bloques, según el texto de la declaración que aprobaron este jueves los altos funcionarios y adoptarán el viernes los presidentes.
Las partes llaman a "los negociadores a intensificar sus esfuerzos para que avance la negociación".
La UE y Mercosur empezaron a negociar en 1999, y en 2004 decidieron no cumplir el plazo que se habían dado para firmar el acuerdo.
La ministra austriaca de Relaciones Exteriores, Ursula Plassnik, recordó este jueves en conferencia de prensa que el acuerdo no se cerrará hasta que no termine la ronda de la OMC.
Los presidentes europeos y latinoamericanos subrayarán al respecto el viernes la "necesidad de negociar todos los temas" en juego, sin olvidar "las preocupaciones de las pequeñas economías", para llegar a un acuerdo en 2006.
Esta negociación, llamada ronda de Doha, comenzó en 2001, y las partes no llegan a un acuerdo porque los países en vías de desarrollo insisten en una mayor apertura del mercado agrícola y los países ricos reclaman más espacio para sus productos industriales y sus servicios.
“Demokratie in revolution"
En tanto, al grito de "hasta la victoria siempre", más de un centenar personas, en su mayoría jóvenes, vestidos con camisetas rojas que decían "Demokratie in revolution" y agitando banderas venezolanas, recibieron la tarde del jueves al presidente de Venezuela a su llegada a Viena.
"Unidos contra el imperialismo" y "Rumbo al socialismo" rezaba una enorme banderola amarilla con letras rojas, detrás de la cual los simpatizantes chavistas esperaron al mandatario venezolano durante más de dos horas, convocados por la organización "Manos fuera de Cuba y Venezuela", presente en Austria, España y Grecia.
Poco antes de las 19H30 locales (17H30 GMT), Chávez llegaba escoltado por la Policía austriaca al Hotel Hilton Danube, provocando la euforia del centenar de personas --entre éstas algunos jóvenes 'góticos' del socialismo austríaco-- que no obstante permanecieron bastante ordenados detrás de una valla vigilados por un reducido dispositivo policial.
"Es el hombre que vale la pena. Ojalá todos sean como él", afirmaba minutos antes a la AFP Catalina Pérez, una colombiana de 58 años oriunda de la costa atlántica, mientras sostenía una punta de la banderola amarilla y roja con la efigie del mandatario venezolano, que llegó el jueves a Viena para participar en la IV Cumbre Eurolatinoamericana. Catalina confesó que pidió una semana de vacaciones para poder participar estos días en la cumbre alternativa que el sábado concluirá con un acto protagonizado por Chávez y su homólogo boliviano Evo Morales.
En opinión de esta colombiana refugiada en Austria desde hace 17 años, el dirigente venezolano es "humano y buena gente", pero sobre todo "está impulsando el proyecto".
Rodeado por una compacta nube de fotógrafos, periodistas y guardaespaldas, Chávez decidió inmediatamente saludar a sus simpatizantes. Primero se subió a un macetero y después, al verlos y escucharlos tan animados, decidió acercarse hasta ellos, arrastrando consigo a la prensa.
Entonces, dos estudiantes pertenecientes a la organización del acto de recibimiento, un colombiano y un austríaco, lo saludaron en nombre de los presentes, y Chávez aprovechó para decirles que debían seguir la ruta del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, cuyo rostro llevaban estampado en sus remeras.
En medio del tumulto y los pisotones, de pronto se vio a una jovencita colgada del cuello del venezolano, que para llegar hasta ella pasó por debajo de la valla aún vestido de impecable traje azul y corbata roja, mientras sus fieles seguidores le cantaban la Internacional.