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Bush desata polémica

* Ex espía de la Guerra Fría, el general Michael Hayden estuvo al frente del polémico programa de espionaje doméstico en EU

El presidente estadounidense, George W. Bush, nominó este lunes al general Michael Hayden para que sea el director de la CIA, una medida que ha generado recelos en el Congreso, que no ve con buenos ojos la idea de poner un militar a cargo de una agencia civil.
Hasta ahora Hayden era el brazo derecho del director nacional de inteligencia, John Negroponte, que dirige las 16 agencias dedicadas al tema, incluyendo la CIA. El militar reemplazará, si su nombramiento es confirmado por el Congreso, a Porter Goss, quien renunció el viernes pasado en forma inesperada.
"Mike conoce nuestra comunidad de inteligencia con detalle. Ha sido tanto un proveedor como un consumidor de inteligencia", dijo Bush en la Casa Blanca al solicitar al Congreso estadounidense que confirme el cargo cuanto antes.
"Ha demostrado la habilidad para adaptar nuestros servicios de inteligencia a los nuevos desafíos de la guerra contra el terrorismo", agregó el mandatario, flanqueado por Hayden y su director de inteligencia nacional, John Negroponte. "Es el hombre adecuado para dirigir la CIA en este momento crítico en la historia de nuestra nación", subrayó. Al aceptar la nominación, Hayden recordó a sus dos antecesores, George Tenet y Goss. "Sé que estaré parado sobre sus hombros", dijo.
Antes de trabajar con Negroponte, Hayden dirigió la Agencia para la Seguridad Nacional (NSA), encargada de información electrónica, y en particular supervisó un controvertido programa de escuchas extrajudiciales.
Un poco más lejos, en el Capitolio, nada parecía indicar que la confirmación de Hayden será pronta y libre de controversia. Fueron varias las voces que expresaron sus dudas sobre el grado de independencia que el militar tendrá, tanto de la Casa Blanca como del cada vez más influyente Pentágono.
Importantes legisladores republicanos y demócratas se mostraron preocupados, en lo que podrían ser las primeras señales de una posible batalla entre el Congreso y la Casa Blanca. Varios congresistas no pueden olvidar que Hayden estuvo al frente del polémico programa de espionaje doméstico, que incluyó escuchas extrajudiciales. La voces críticas salieron a luz el fin de semana, cuando comenzaron a circular los rumores sobre la nominación de Hayden.
"Creo que es la persona equivocada, en el sitio equivocado y en el momento equivocado", dijo el domingo el representante republicano Pete Hoekstra, que lidera el comité de inteligencia de la cámara. "No deberíamos tener un militar al frente de una agencia civil en este momento", agregó.
El director nacional de inteligencia, Negroponte, salió al cruce de las críticas al afirmar que había que interesarse por las competencias de Hayden, al que calificó como una persona "de espíritu muy independiente". De acuerdo con Negroponte, el general no tiene intenciones de retirarse de la Fuerza Aérea.
El funcionario anunció, además, que se piensa seriamente en Stephen Kappes para ocupar el puesto de número dos de la CIA. Kappes es un ex jefe de operaciones clandestinas de la agencia, que renunció en 2004 tras repetidos conflictos con el saliente Porter Goss.
Bush también desestimó la críticas; dijo incluso que ve la experiencia militar de Hayden como una ventaja, antes de destacar que el general tiene una amplia experiencia pública y un conocimiento íntimo de la situación del espionaje global, que le servirá como director de la CIA.
"Ha mantenido altos cargos en el Pentágono, en el comando europeo de Estados Unidos, en el Consejo de Seguridad Nacional y cumplió funciones en nuestra embajada en Bulgaria, detrás de la cortina de hierro, durante la Guerra Fría", explicó el mandatario.
Bush tampoco olvidó los rumores que corren sobre la renuncia de Goss, el cual habría sido forzado a dimitir por insalvables diferencias con el presidente y Negroponte acerca de la política de la agencia y el creciente malestar del personal.

Perfil de Michael Hayden, nuevo director de la CIA
De la Guerra Fría al antiterrorismo
WASHINGTON / AFP
El general Michael Hayden, nombrado director de la CIA, se formó en el espionaje en la época de la Guerra Fría, antes de orientarse hacia la lucha antiterrorista en un mundo transformado por el 11 de septiembre de 2001. A los 61 años, es la mano derecha del director de inteligencia nacional, John Negroponte, quien tiene la tarea de reformar la comunidad de espionaje tras los ataques de 2001 contra Nueva York y Washington.
Dirigió la ultrasecreta Agencia Nacional de Seguridad (NSA) entre 1999 y 2005, organización que emplea a 21,000 agentes dedicados al espionaje electrónico: desciframiento de mensajes, escuchas telefónicas y control del tráfico de correo electrónico.
Considerada el núcleo central del espionaje estadounidense, la NSA, con un presupuesto estimado de 3,600 millones de dólares, es tan secreta que su sigla es utilizada para una broma: "No Such Agency" (La agencia que no existe).
Pese a sus seis años al frente de la NSA y luego convertirse en el segundo de Negroponte, Hayden es antes que nada un oficial de carrera en la Fuerza Aérea y un experto en asuntos de inteligencia militar. Comenzó en el área en los años 80, cuando era agregado militar en la embajada de Estados Unidos en Sofía, Bulgaria. Calvo y de rostro redondo, Hayden, que utiliza anteojos y un uniforme repleto de medallas, nació el 17 de marzo de 1945 en un hogar modesto de Pittsburgh, Pensilvania. Obtuvo un título en Historia, de la Universidad Duquesne de Pittsburgh, antes de ingresar a la vida militar en 1969.
Sirvió en Corea del Sur y asumió diversas funciones de alto nivel en el Pentágono hasta convertirse en el principal experto en inteligencia de los militares estadounidenses. Durante su mandato en la NSA supervisó un polémico programa de escuchas telefónicas sin orden judicial, lo que, creen analistas, puede traerle problemas en el Congreso, que debe confirmar su designación al cargo. Varios legisladores expresaron su preocupación y el republicano Arlen Specter, líder del comité judicial del Senado, advirtió que aprovechará los interrogatorios a Hayden para requerir más información sobre el programa, con el fin de determinar su legalidad.
Y el New York Times advirtió durante el fin de semana que, "aunque el general Hayden no es cercano al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, su formación como oficial militar puede ahondar el temor de la agencia de que el Pentágono se entrometa en su jurisdicción tradicional".