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Excomulgan a dos obispos chinos


Ciudad del Vaticano /EFE -Con el anuncio de la Santa Sede de la excomunión automática de dos obispos chinos ordenados sin su consentimiento, está en serio peligro el frágil diálogo abierto entre China y el Vaticano.
En los últimos dos años, el Vaticano y China --donde sólo se reconoce a la Iglesia (Asociación) Patriótica controlada por el Partido Comunista y la fiel a Roma vive en la clandestinidad-- habían llegado a un acuerdo tácito que permitió la ordenación de varios obispos con el visto bueno de ambos.
Esa práctica del "Vaticano propone y Pekín avala", unida a gestos como la autorización en 2005 al funeral público del obispo fiel a Roma Zhang Bairem y que el Papa invitase a tres prelados de la Iglesia Patriótica al Sínodo de Obispos, fueron considerados como pasos para reanudar las relaciones diplomáticas, rotas en 1951.
Sin embargo, las ordenaciones como obispos de los sacerdotes Ma Yinglin y José Liu Xinhong, consagrados el 30 de abril en Kunming (provincia de Yunnan) y el 2 de mayo en Wuhu (provincia de Anhui) sin el permiso de Roma han caído como un jarro de agua fría en el Vaticano, que reaccionó hoy de manera enérgica.
En su comunicado afirmó que esas ordenaciones son ilegales, suponen una "grave violación de la libertad religiosa" y añaden "nuevos obstáculos al deseado diálogo" entre la Iglesia de Roma y las autoridades de Pekín.
El Vaticano precisó que se trata de una "grave herida" a la unidad de la Iglesia y recordó que para casos como éste están previstas severas sanciones canónicas, recogidas en el canon 1.382 del “Código de Derecho Canónico".
El artículo 1.382 establece que "el obispo que confiere a alguien la consagración episcopal sin mandato pontificio, así como el que recibe de él la consagración, incurren en excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica".
Benedicto XVI, según precisó el Vaticano, está "profundamente entristecido", ya que un acto de esa relevancia ha sido realizado sin su consentimiento.
La dureza del Vaticano sorprendió a las autoridades de Pekín, que calificaron como de "sin sentido" la reacción de la Santa Sede e insistieron en que mantienen "una actitud sincera" para mejorar las relaciones.
Sacerdotes católicos de Pekín, Shanghai, Hebei, Shaanxi y Heilogjiang pertenecientes a los dos iglesias acogieron, según informó hoy "Asianwes", la reacción del Vaticano con "gran alivio".
Según esos religiosos, la declaración es "necesaria", ya que las ordenaciones no sólo son un obstáculo a las relaciones bilaterales, sino sobre todo un elemento de división en la Iglesia católica.
"Si el Vaticano no hablaba, la Iglesia Católica corre el riesgo de quedar fagocitada dentro de la Iglesia Patriótica. La verdadera iglesia obedece siempre al Papa", subrayaron, según Asianews.
Los católicos fieles a Roma acusan a la Iglesia Patriótica de intentar bloquear el avance de las relaciones y, por ello, no han dudado en ordenar a los dos obispos.
Según estos fieles, la Iglesia Patriótica sabe que tras restablecerse las relaciones, Roma no querrá depender de una asociación no eclesial y Pekín se quitará de encima una concepción imperialista de las relaciones entre Iglesia-Estado.
Para la Iglesia Patriótica no quedará espacio, aseguran, y estas ordenaciones son "los coletazos para salvar los beneficios que tienen", añaden los fieles vaticanistas.
A su vez, la Iglesia Patriótica asegura que las ordenaciones se han hecho para cubrir diócesis vacantes y ha anunciado una veintena más.
La Santa Sede expresó su temor de estas ordenaciones y exigió que se respete "la libertad de la Iglesia y de la autonomía de sus instituciones de cualquier injerencia externa".
Los fieles chinos a Roma temen que si continúan esas ordenaciones se necesitarán al menos treinta años para cicatrizar las heridas y para que la Iglesia Católica pueda levantar la cabeza en el país.
El Vaticano y China continental no mantienen relaciones diplomáticas desde 1951, después de que el Papa excomulgara a dos obispos designados por el Gobierno de Pekín, que a su vez expulsó al nuncio apostólico, que se estableció en la isla de Taiwán.
Un año antes, Mao Zedong había creado la Iglesia Patriótica, subordinada al control del Estado.
Para restablecer relaciones, Pekín exige que el Vaticano rompa relaciones diplomáticas con Taiwán y deje de "interferir" en los asuntos internos de China.
Actualmente, existen en la China comunista unos 5,2 millones de católicos miembros de la Iglesia Patriótica y entre ocho y diez millones de católicos fieles a Roma.