Internacionales

Cadenas solidarias recorren Nueva York

El “Día sin Inmigrantes” transcurre con normalidad en la ciudad de los rascacielos.

Harlem, junto Bronx el barrio hispano por excelencia en Nueva York, vibraba este lunes menos de lo habitual. El comercio cerró sus puertas mientras los dueños y empleados de origen latino unían sus manos en una cadena humana para defender sus derechos.
Las cadenas de inmigrantes, formadas por centenares de personas, discurrieron por el Bronx, Brooklyn, Queens y Manhattan, para coincidir entrada la tarde en una manifestación en Union Square.
El Día sin Inmigrantes transcurrió con normalidad durante la mañana en la ciudad de los rascacielos. Se calcula que en Nueva York hay entorno a 800.000 inmigrantes hispanos, dispersos por toda la ciudad, lo que según Sandra Pérez, directora del Centro de la Comunidad Mexicana (Cecomex), dificulta la organización de las protestas. Aún así, lo considera un día simbólico para toda la comunidad latina en EE UU.
Zoila, en el metro de camino hacia la movilización en Harlem, explicaba que ella y su hermanan trabajaron el domingo para poder participar en la jornada de movilizaciones que se vivió en las principales ciudades del país. Nancy, por su parte, estudia para ser maestra y comentó que iba se saltarse la clase de la tarde en muestra de apoyo, aunque se quedará en casa con su hijo. Keyla, Genoveva, Ingrid, Lourdes y Gissel optaron por ir a clase de inglés sólo medio día.
'Nosotras tenemos los papeles en regla, pero tenemos familiares que son ilegales, por eso nos manifestamos, para que los nuestros tengan una vida más fácil'. Dicen que sus amigos estadounidenses aprecian lo que están haciendo los inmigrantes. Ricardo es uno de los 12 millones de clandestinos afectados por la reforma migratoria. Junto a su familia, acudió a la cadena en Harlem para pedir que se respeten sus derechos. 'No somos criminales, tenemos dignidad', reiteró.
'Los legisladores deben darse cuenta de que no va a aguantar por ocho dólares la hora el calor que soporto en la cocina del restaurante', explica. 'Hacemos el trabajo más pesado', matiza su madre, Virginia. El dueño del negocio para el que trabaja Ricardo, de Puerto Rico, dio el día libre a sus trabajadores, todos de origen mexicano.'El dinero no tan importante al final', comenta.
Juan Cáceres, fundador de Cecomex, explica que esta protesta pretende mostrar a los dirigentes que 'somos la médula de la economía'. Hector Figueroa, de la radio latina Local 32BJ, dice que lo importante es que se ponga la atención del mensaje en 'que se necesita una reforma que no sea punitiva'. El problema, añade Sandra, es que el presidente Vicente Fox está mandando desde México un mensaje contradictorio al oponerse a este boicot.

© EL PAIS, SL. Todos los derechos reservados.