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Inicia boicot hispano en EEUU

En previsión de la huelga, varias grandes empresas decidieron cerrar sus puertas o disminuir sus operaciones.

Varios grupos hispanos convocaron este lunes a un boicot que busca paralizar Estados Unidos para demostrar su importancia en la economía y reclamar la legalización de los indocumentados, pero muchos optaron por manifestarse de otras maneras tras ir al trabajo y a la escuela.
Alentados por una gran cobertura mediática y por recientes marchas en las que millones de hispanos se lanzaron a las calles de todo el país, los organizadores de "Un día sin inmigrantes" esperan que una mayoría de hispanos se abstenga de trabajar, de ir a la escuela y de comprar o vender.
Pero grupos menos radicales que temen que el boicot sea contraproducente y provoque miles de despidos convocaron a protestas durante el almuerzo y a marchas, picnics, "cadenas humanas" y vigilias después del trabajo y la escuela este 1 de mayo, Día de los Trabajadores en muchos países pero no en Estados Unidos, donde se celebra en setiembre.
"Vamos a tener éxito. Los trabajadores en el puerto nos están ayudando, los vendedores de fruta y verdura están cerrando, y también tiendas mayores y pequeñas están dejando a los empleados ir a la manifestación (...) Ya empezamos la batalla y la tenemos que acabar y no hay que tener temor", aseguró Bárbara Martínez, de Movimiento Latino USA en Los Angeles, una de las organizaciones convocantes.
En previsión de la huelga, varias grandes empresas decidieron cerrar sus puertas o disminuir sus operaciones. Tyson Foods, el mayor productor de carne del mundo, cerró varias de sus plantas. Cargill, productora de materias primas para la industria agrícola y farmaceútica, cerró ocho plantas procesadoras de carnes rojas y cerdo, una medida que afectó a unos 15.000 empleados.
Goya Foods, la compañía de comidas hispanas preparadas más grande del país, suspendió las entregas en todo el país. Gallo Wines en Sonoma, California, dio el día libre a 150 trabajadores.
"Estratégicamente, este no es el momento para una huelga o un boicot", indicó no obstante Doris Depaz, activista de la ONG Casa de Maryland y la Coalición del Inmigrante en la Capital Nacional, que el 10 de abril reunió a más de 150.000 personas frente al Congreso estadounidense.
La coalición ha organizado para este lunes actividades culturales y cívicas como registro de votantes, misas y conciertos en parques al aire libre en Washington, Virginia y Maryland, informó Depaz.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos urgió a estudiantes y trabajadores a ir a misa en lugar de participar en el boicot. También sugirió a las iglesias doblar las campanas en memoria de los inmigrantes que han muerto al intentar cruzar ilegalmente la frontera.

El presidente George W. Bush, que apoya una reforma migratoria que legalice a parte de los 12 millones de indocumentados en Estados Unidos y otorgue visados temporarios de trabajo a extranjeros, ha expresado su rechazo al boicot.

"El presidente quiere una reforma migratoria amplia", insistió este lunes Scott McClellan, portavoz de la Casa Blanca. "Este es un tema difícil y emocional" y Bush ha llamado varias veces a "reducir parte de la retórica cargada que a veces acompaña un tema como éste", añadió.
La reforma migratoria ha dividido al oficialismo republicano, al Congreso y a los estadounidenses en general. El Senado se pronunciará en mayo sobre un proyecto de ley que legalizaría a varios indocumentados si aprenden inglés, pagan impuestos atrasados y una multa, carecen de antecedentes penales y tienen empleo.
Un grupo de legisladores debe conciliar luego dicho proyecto con uno mucho más duro y limitado aprobado por la Cámara de Representantes en 2005.
Decenas de protestas están previstas en todo el país, desde Nueva York, donde poco después del mediodía, hora local, los inmigrantes realizarán cadenas humanas en varias partes de la ciudad, hasta Chicago, donde se espera que medio millón de inmigrantes participen en una manifestación convocada por sindicatos y religiosos.