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Operativo en el Támesis, tras extravío de ballena

Brigadas de rescate consigue colocar el cetáceo en una barcaza para trasladarla a una mejor zona del río, mientras se decide su suerte

El misterioso extravío en aguas del Támesis de una ballena de cinco metros de longitud y cuatro toneladas de peso dio hoy lugar a una espectacular operación de rescate, seguida de cerca por miles de curiosos y las cámaras de televisión de diversos países.
Tras denodados esfuerzos del equipo de salvamento, del que formaban parte también veterinarios, la ballena, un calderón boreal, especie también conocida como nariz de botella del norte, fue finalmente subida con ayuda de una grúa a una barcaza para su transporte, lo antes posible, hasta el estuario del río.
Los espectadores rompieron en aplausos cuando vieron cómo el animal, convenientemente protegido por tubos de goma inflable y mantas, era depositado cuidadosamente a bordo de la barcaza.
Allí se le siguieron realizando análisis de sangre y otras pruebas en un intento de predecir las posibilidades de supervivencia del mamífero en su camino de regreso al mar.
Dilemas médicos
Al pasar bajo los numerosos puentes de Londres y frente a sus edificios más emblemáticos como el Parlamento, la flotilla que acompañaba al barco con el animal a bordo fue saludada por los numerosos curiosos, que, aprovechando un espléndido día de sol, habían acudido a ver el insólito espectáculo.
Todos deseaban lo mejor al simpático mamífero, cuya suerte era esta tarde todavía incierta: si las pruebas que se le han efectuado indican que la ballena está suficientemente sana pese al estrés sufrido en su larga travesía río arriba, se hará todo lo posible por devolverla al mar.
Si, por el contrario, se llega a la conclusión de que está demasiado debilitado, podría decidirse poner fin a su vida de la forma menos dolorosa posible, posiblemente mediante una inyección de substancias letales.
Mientras tanto, seguido desde el aire por las cámaras de la televisión instaladas en helicópteros, el cetáceo, al que se han inyectado antibióticos de amplio espectro para tratar posibles infecciones, es regado continuamente con mangueras.
Los veterinarios que lo acompañan consideran que algo le ha tenido que ocurrir al animal para que nadara tantos kilómetros río arriba, alejándose de su hábitat marino.
Se cree que el cetáceo formaba parte de un grupo de ballenas que fue avistado en el estuario del Támesis a principios de semana y que por alguna razón perdió el rumbo.
La ballena fue vista por primera vez a las ocho y media de la mañana del viernes por el viajero de un tren, aunque la operación de rescate no comenzaría hasta mucho después.
Decisión será anunciada en la noche
Llegada la noche, el animal desapareció durante algunas horas, y corrieron rumores de que alguien lo había avistado río abajo, en la localidad de Greenwich, lo que resultó ser falso porque volvió a aparecer a primera hora del sábado más arriba de donde había sido visto la última vez.
Algunas horas más tarde, aprovechando la bajada de la marea y el hecho de que el animal había encallado en aguas poco profundas, el equipo de rescate logró controlarlo y subirlo luego a la barcaza con ayuda de pontones inflables.
El veterinario David Taylor, consultado por la BBC, recomendó que en ningún caso se suelte otra vez al animal en el estuario del Támesis porque podría volver a subir por el río. Su consejo es llevarlo hasta alta mar.
Fuentes del equipo de rescate dijeron, sin embargo, que si los análisis efectuados indican que la ballena es capaz de sobrevivir, la soltarán a las nueve de la noche (09.00 GMT).
Ello significaría dejarla en libertad en el estuario del Támesis, con lo que, dada su desorientación, se corre el peligro de que el animal volviese a tomar el rumbo equivocado.