Internacionales

UE intenta convencer a Rusia y China

* Gobierno iraní sigue amenazando suspender cooperación con inspectores atómicos

Los europeos intentaban, el martes, obtener el apoyo de Rusia y China para llevar la cuestión del programa nuclear iraní al Consejo de Seguridad de la ONU, con el fin de ejercer presión sobre Irán; pero de momento descartan la imposición de sanciones rápidas.
Paralelamente, Gran Bretaña --uno de los miembros de la troika europea, junto con Francia y Alemania-- ha rechazado la última propuesta iraní para retomar el diálogo.
Tras reunirse con estadounidenses, rusos y chinos, la troika europea pidió, el lunes en Londres, una reunión extraordinaria del Consejo de gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), los días 2 y 3 de febrero, para recurrir al Consejo de Seguridad de la ONU, una iniciativa que cuenta con el respaldo de Estados Unidos.
Pero los europeos no están tan seguros de obtener el visto bueno de las autoridades chinas y rusas, reacias a trasladar el caso a la máxima instancia de Naciones Unidas.
De todos modos, según un importante responsable británico, esta medida no equivaldría a la imposición automática de sanciones.
“No vamos a Nueva York para imponer sanciones de castigo a Irán”, declaró a los periodistas, añadiendo que Gran Bretaña es partidaria de aplicar una presión “gradual”.
El encuentro del lunes “no ha aportado conclusiones definitivas, y los chinos y rusos siguen reflexionando sobre lo que van a hacer en la reunión” de Viena, declaró un portavoz británico.
De hecho, Rusia, que intenta no dar la espalda a su aliado iraní y tratar con tiento a los occidentales, aseguró, el martes, que la AIEA aún dispone de recursos, porque todos ellos “no han sido agotados”, una posición destinada a postergar un eventual envío del caso ante el Consejo de Seguridad.
“Todas las posibilidades ofrecidas por la AIEA no fueron agotadas”, declaró el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, quien se opone a las sanciones, pero recalcó que Irán “no hace lo necesario” para salir de la crisis.
El lunes, el presidente ruso Vladimir Putin pidió “prudencia” y rechazó todo tipo de “medidas brutales”, con la esperanza de que el régimen islámico acepte la propuesta de enriquecer uranio, en territorio ruso. Esta crisis nuclear, latente durante meses, se cristalizó a raíz de la decisión iraní de reanudar sus investigaciones en materia de enriquecimiento de uranio, hace una semana, desafiando la oposición de la AIEA.
Occidente teme que Irán utilice el uranio enriquecido para la fabricación de bombas atómicas, a pesar de que Teherán asegura que sus programas son pacíficos. Según un diplomático europeo en Viena, Rusia, que recientemente parecía dispuesta a aceptar la intervención del Consejo de Seguridad, “parece dar marcha atrás”.
China también es partidaria de proseguir en la vía diplomática, para que Irán “vuelva a la moratoria” sobre este tipo de actividades.
De todas formas, un portavoz del primer ministro británico Tony Blair ha afirmado que es preferible “una solución diplomática”, siempre que Irán “respete sus obligaciones internacionales”.
En este sentido, Irán moderaba su discurso, el martes, con una nueva propuesta. Un alto cargo iraní, que ha pedido el anonimato, anunció en Viena que su país “está dispuesto a retomar las negociaciones”, el miércoles.
Pero esta oferta no parece haber cuajado y Londres la ha calificado de “vacua”.
En su habitual dinámica de dar una de cal y una de arena, Irán ha amenazado con la suspensión de su colaboración voluntaria con los inspectores de la AIEA, si el caso llegase ante el máximo organismo de la ONU.