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Carnaval por Bachelet

"Quién lo hubiera pensado, que Chile iba a elegir como presidenta a una mujer", clamó Bachelet en su primera aparición pública como mandataria electa.

Michelle Bachelet ya se proclamó ganadora, Sebastián Piñera la visitó para reconocer su derrota, y frente al comando oficialista la principal avenida de Santiago es un carnaval: Chile acaba de elegir a una socialista separada como primera presidenta de su historia, y varios tabúes se han roto.

"Woman is an icon" ("La mujer es un ícono"), grita la camiseta negra de Evelyn, de 39 años, que jura que no se dio cuenta, que se la puso sin pensarlo, que es casualidad "o tal vez el subconsciente".

"Quién lo hubiera pensado, que Chile iba a elegir como presidenta a una mujer", clama Bachelet en su primera aparición pública. "Gracias por confiar en mí". "Ustedes lo saben, no tuve una vida fácil. ¿Pero quién tuvo una vida fácil?", agrega, en alusión a sus épocas de presa política de la dictadura de Augusto Pinochet y a su padre torturado y muerto por ser leal al derrocado Salvador Allende.

Fiesta popular

Desde las siete de la tarde, después de que los conteos oficiales determinaran lo irreversible del triunfo, la avenida Alameda es una fiesta frente al hotel San Francisco, la sede de los socialistas, a pocas cuadras del palacio presidencial de La Moneda.

"Tenemos una gran noticia para Chile: Michelle Bachelet es la presidenta de todos los chilenos. Es la primera vez en Sudamérica que una mujer es elegida para presidir una nación", anunciaba el comando.

Una señora gorda que agita los brazos lleva puesta la imitación de una banda presidencial chilena, y su cara lo dice todo. ¿Por qué? "¡¡¡Porque ganamos, pues, y porque es mujer!!!".

Los parlantes del estrado armado para los festejos pasa una canción de Manu Chao y luego otra del grupo local Illapu, y desde ambos extremos de la Alameda sigue afluyendo gente.

Se escuchan bocinas, música y cornetas, pero el ambiente no tiene nada del dramatismo usual en otros países de Latinoamérica: hay una alegría tranquila, que se manifiesta en abrazos, sonrisas y miradas cómplices, o en niños contentos que comen helados.

Un padre de familia está acostado en el pasto del cantero central de la Alameda abrazado a su hijito. Llama a alguien por su celular y le dice: "Ganamos, huevón, felicidades". A su lado, cuatro chicas se sacan una foto sosteniendo una bandera anaranjada que dice "Michelle".

Igualdad de género

Un poco más atrás, una chica hermosa sonríe mientras se hace sombra con un cartel que tiene un primer plano de Bachelet. "Chile no se vende. Espero la continuidad, y que haya igualdad entre el hombre y la mujer", explica.

Y dos mujeronas exuberantes gritan consignas y tiran papel picado. Una de ellas lleva una rosa tatuada en el pecho --el escote permite verla-- y ella la señala orgullosa: "Tiene que ver con esto que está pasando ahora, y con toda mi vida", explica.

Son Felipe (Alejandra) González y Claudio (Claudia) Rodríguez, transexuales. "Estoy contentísima de que haya salido una mujer, porque eso es la diversidad. Y es importante para poder seguir trabajando en el tema de la diversidad", cuenta una de ellas.

La conservadora Santiago tiene su carnaval, y en la mezcolanza pasa un adolescente con una bandera anaranjada. Su camiseta lleva la cara de Homero Simpson de boina y barba, en clave 'Che Guevara', con la leyenda "Cerveza o muerte ¡¡¡Venceremos!!!".

Piñera acaba de pasar por el hotel con su esposa. Ambos aparecieron brevemente ante la prensa junto a la socialista separada y madre soltera, ya presidente electa, para saludarla por el triunfo.

A las puertas del hotel, un hombre de traje negro canta una serenata acompañado por mariachis. Cruzada en el pecho lleva una banda blanca que dice "1er Damo", y explica que es Palta Meléndez, y que como la nueva presidenta está sola, vino a ofrecerse como "primer damo" de la Nación.