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Crece preocupación por Ariel Sharon


JERUSALÉN /AFP -La falta de noticias y la ausencia de mejorías significativas en el estado de salud de Ariel Sharon, causaron preocupación en Israel, donde cobró fuerza la idea de que el primer ministro no despertará del coma, estado en el que está sumido desde el 4 de enero. Pese a que el último parte del Hospital Hadaza, de Jerusalén, subraya que el estado de Sharon es estable, dentro de la gravedad, nueve días después del grave derrame cerebral sufrido, es, precisamente, la falta de cambios en su estado lo que provoca la inquietud de expertos médicos, analistas políticos y miles de ciudadanos. "La situación es preocupante, muy preocupante, incluso aterradora", declaró la radio pública, la cual subrayó que "la hora de la verdad se acerca", ya que Sharon no recibe más anestesia, pero no da señales de que se está despertando del coma artificial en que fue sumido. Sin embargo, el neurocirujano argentino Félix Umansky, que se ocupa de su tratamiento, aseguró, previamente, a la AFP que es normal que Sharon siga "adormecido", hasta que la anestesia sea totalmente eliminada de su organismo. Según el experto, el ritmo de recuperación de Sharon es normal y una vez que se ha comprobado que respira por sí mismo y que mueve ligeramente las extremidades, no hay que esperar cambios significativos en los próximos días, ya que es poco probable que el primer ministro despierte inmediatamente.
"Es un proceso que va a durar semanas", declaró. Según el hospital, el último escáner practicado a Sharon muestra que todos los restos de la hemorragia han desaparecido de su cerebro, pero los expertos desconocen, por ahora, la gravedad de los daños cerebrales sufridos y puede llevar meses determinar con exactitud sus secuelas. Todo ello aumenta la inquietud de los israelíes que desean saber si el primer ministro, si un día emerge del coma, se parecerá al hombre que fue. En el ámbito político, el primer ministro israelí en funciones Ehud Olmert se reunió con dos responsables estadounidenses para hablar de las elecciones legislativas palestinas del 25 de enero.
El domingo Olmert presidirá su segundo Consejo de Ministros como jefe de gobierno y, previsiblemente, en él se dará el visto bueno al voto palestino en Jerusalén-este, en esos comicios. Pese a que el regreso de Sharon a la vida política está descartado, el primer ministro y su nuevo partido, Kadima, baten récord de popularidad. Si las elecciones israelíes se celebraran hoy, Kadima, formación de centro creada en noviembre y que reúne a grandes líderes de la derecha y a figuras del laborismo israelí, conseguiría 43 escaños. Paralelamente, en el Likud, partido de derecha que Sharon abandonó cuando creó Kadima, se celebraron elecciones internas que provocaron un giro a la derecha de la formación. Antes de la salida de Sharon, el partido disponía de 40 diputados. Actualmente, las intenciones de voto más optimistas no le dan más de 16 escaños, en las elecciones de marzo. Ante este panorama, Netanyahu no desea que la campaña electoral arranque con ministros de su partido en el gobierno y obligó a cuatro ministros del Likud, entre ellos al número dos del partido y titular de Relaciones Exteriores, Sylvam Shalom, a presentar su dimisión. Para los responsables de Kadima, la actitud de Netanyahu es propia de un "histérico" incapaz de "hacer frente a situaciones conflictivas". Pese a todo, Netanyahu es el segundo político preferido por los israelíes para el puesto de jefe de gobierno con un 26,6% de aprobación, por detrás de Olmert, con un 45,7% de opiniones favorables.