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Inaudito “temor” gringo

"Si los estadounidenses antes no lo sabían, ahora lo saben: los países de donde vienen los inmigrantes ilegales están presionando para que nuestra seguridad fronteriza se mantenga débil", dijo el legislador republicano Tom Tancredo, y agregó que cuando el Congreso trata de aplicar mano dura a la inmigración ilegal, "México y Centroamérica comienzan a quejarse".

El legislador Tom Tancredo, adalid de la causa contra la inmigración ilegal en EEUU, criticó hoy que los gobiernos de Latinoamérica exijan respeto a los indocumentados y lo consideró una injerencia en asuntos internos estadounidenses.

"Lo he dicho antes y lo diré de nuevo: los gobiernos extranjeros no deben entrometerse en nuestras políticas internas... (porque) los que intentan minar el trabajo del Congreso perjudicarán su relación con EEUU de forma permanente", advirtió el legislador republicano en un comunicado.

El legislador de Colorado se refirió al debate en el Congreso de una reforma migratoria en el país, que ha encendido la polémica en grupos a favor y en contra de los inmigrantes en EEUU.

Presión extranjera

"Si los estadounidenses antes no lo sabían, ahora lo saben: los países de donde vienen los inmigrantes ilegales están presionando para que nuestra seguridad fronteriza se mantenga débil", dijo Tancredo.

Agregó que México y otros países de la región tienen un "interés económico directo" para minar la seguridad de EEUU, por lo que cuando el Congreso trata de aplicar mano dura a la inmigración ilegal, "México y Centroamérica comienzan a quejarse".

Tancredo hizo esas declaraciones en respuesta a la reunión del pasado lunes en la capital mexicana de los cancilleres de México, Centroamérica, Colombia y la República Dominicana en la que pidieron que EEUU adopte de una vez una reforma migratoria y no criminalice a los inmigrantes en su territorio.

Un proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes el pasado 16 de diciembre autoriza, entre otras cosas, la creación de un doble muro en varios tramos de la frontera con México y recrudece el combate a los inmigrantes indocumentados y a quienes los contraten.

Postura común

Los cancilleres de diez países latinoamericanos acordaron en la reunión en México una postura común sobre la reforma migratoria que pretende EEUU y demandaron que la nueva normativa garantice "la protección plena de los derechos humanos" de los inmigrantes y "la observancia de las leyes laborales".

Pero Tancredo, quien nunca ha ocultado su desdén por los inmigrantes, aseguró hoy que países como México se benefician de las enormes cantidades de remesas que envían los inmigrantes mexicanos desde EEUU a sus familiares.

En el caso de México, las remesas superan los 16.000 millones de dólares anuales, lo que equivale a la segunda fuente de divisas extranjeras, después del petróleo, señaló.

Tancredo también criticó las declaraciones recientes del canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, en contra del proyecto de ley para frenar la inmigración ilegal propuesto por el también legislador republicano James Sensenbrenner.

Pero el Gobierno de México ha mantenido que no se trata de una injerencia en los asuntos de EEUU sino de apoyar una reforma migratoria integral y exponer su preocupación ante el Gobierno de Washington sobre la situación de millones de inmigrantes indocumentados.

El legislador aseguró que el Congreso sólo intenta restablecer un orden a la "anarquía" que prevalece en el sistema de inmigración, para de esa forma reforzar la seguridad nacional y económica del país.