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Vida de Sharon no corre peligro

El jefe de gobierno respira cada vez mejor por sí mismo, pero sigue conectado a un respirador y todavía no ha abierto los ojos.

La vida de Ariel Sharon ya no corre peligro "de forma inmediata" y el primer ministro israelí va respondiendo lentamente a los estímulos con movimientos en ambos lados del cuerpo, aunque sigue todavía inconsciente, informaron los médicos del hospital Hadassa de Jerusalén.

Según Yoram Weiss, jefe de la unidad de anestesia del centro médico, los especialistas que intentan despertarlo del coma desde el lunes sintieron una leve mejoría en la actividad cerebral del jefe del gobierno.

"El funcionamiento del cerebro del primer ministro ha mejorado. Movió con más fuerza que ayer el brazo y pie derechos y también la mano izquierda", corroboró el director del hospital, Shlomo Mor Yosef.

Hasta ahora, el dirigente sólo había reaccionado con movimientos en la parte derecha de su cuerpo, lo cual alimentó las hipótesis de que la parte izquierda estuviera paralizada por el grave ataque cerebral sufrido el miércoles.

Estado de salud es grave

Pese a que el despertar de Sharon va en la buena dirección, su estado sigue siendo grave y el camino que queda por recorrer es todavía "muy largo".

"Su estado es grave, pero su vida no corre peligro de forma inmediata. Habrá que tener paciencia para verlo de vuelta. Estábamos al borde del precipicio y nos hemos alejado unos cinco metros", declaró Weiss.

Aunque el jefe de gobierno respira cada vez mejor por sí mismo, sigue conectado a un respirador y todavía no ha abierto los ojos.

Por ahora, los expertos no han podido determinar los daños cerebrales y sus secuelas en los sistemas cognitivo y motor del primer ministro.

Según Weiss la mayor parte de los anestésicos administrados a Sharon se han disipado pero quedan todavía restos en su sangre y habrá que esperar algunos días a que desaparezcan completamente para poder hacer una evaluación precisa de las lesiones irreversibles.

"No somos profetas", recordó el médico. "No hacemos ninguna interpretación, ni pesimista ni optimista. Los hechos ponen de manifiesto que existe una mejoría en la actividad neurológica del primer ministro. Pero su estado es grave y estable y no sabemos qué pasará mañana", concluyó Mor Yosef.