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Campaña de terror y muerte en Irak


Cerca de 115 iraquíes y cinco soldados estadounidenses murieron este jueves en Irak, la mayoría en atentados suicidas en Kerbala (sur) y Ramadi (oeste), lo que llevó a los dirigentes políticos de Bagdad a denunciar una campaña de terror vinculada a las elecciones. Se trata de la jornada más sangrienta vivida en Irak desde el 14 de septiembre, cuando se produjeron más de 140 muertos en una serie de ataques.
En el más mortífero de los atentados de esta jornada, un kamikaze detonó su carga explosiva en un centro de reclutamiento de la Policía en Ramadi, un bastión rebelde sunita situado a 110 km al oeste de Bagdad, causando al menos 67 muertos y 105 heridos.
“Un kamikaze con una chaqueta repleta de explosivos detonó su carga a las 10 horas locales cerca de una fábrica de cerámica donde estaba instalado el centro de reclutamiento”, explicó el ejército estadounidense en un comunicado. Unos 1.000 jóvenes de 20 a 35 años estaban presentes en el lugar en el momento del atentado.
La comunidad chiíta también fue el objetivo de un kamikaze que hizo estallar sus explosivos en medio de los peregrinos en la ciudad santa de Kerbala, a 110 kilómetros al sur de Bagdad, cerca del mausoleo del imam Husein.
“Hemos contabilizado por el momento 44 muertos y 85 heridos, pero la cifra podría aumentar porque varios hospitalizados se encuentran en un estado grave”, declaró el jefe de la Policía de esta ciudad santa chiíta, el coronel Abdel Razzak al Thai.
Se trata del segundo atentado suicida antichiíta en Irak en dos días, después del cometido el miércoles durante un funeral chiíta en Moqdadiya, al norte de Bagdad, que causó 37 muertos.
En un tercer ataque, perpetrado también este jueves, cuatro policías murieron por disparos cerca de Baaquba, a 60 km al noreste de Bagdad.
Cinco soldados estadounidenses murieron en la explosión de una bomba artesanal, en el sur de Kerbala, anunció el ejército norteamericano.
Bagdad fue escenario de otros dos atentados con coche bomba, uno cerca del hospital de Karrada, que no causó víctimas, y otro suicida contra una patrulla de la Policía, en el que un agente resultó herido.
Los responsables políticos chiítas ven en esta ola de atentados una auténtica “campaña de exterminación” de los miembros de esta confesión.
Para el Consejo Superior de la Revolución Islámica (Csrii) de Abdel Aziz Hakim, cabeza de lista de los chiítas conservadores dados como vencedores en las elecciones del 15 de diciembre, estos ataques se deben a la “importante presión ejercida por la Fuerza Multinacional contra los ministerios de Defensa y del Interior para impedir la persecución de los terroristas”.
Hakim hablaba de las críticas emitidas contra los métodos utilizados por las fuerzas del orden iraquíes en los centros de detención.
“Nuestro pueblo no podrá esperar mucho ante estos crímenes confesionales cobardes”, amenazó, al denunciar un “complot destinado para exterminar a los chiítas como lo declaró (Abu Musab) Zarqaui”, el jefe del grupo Al Qaida en Irak.
“Estos crímenes se producen a raíz de las declaraciones y amenazas públicas de una guerra civil por algunos partidos iraquíes que no han logrado sus objetivos electorales”, afirmó el Csrii. Varios responsables sunitas criticaron enérgicamente los resultados parciales de las legislativas del 15 de diciembre, en las que resultaron vencedores los chiítas conservadores, según resultados provisionales.
En el plazo de cuatro días se publicarán los resultados definitivos de las elecciones legislativas, según un responsable de la Comisión Electoral.