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Deslizamiento de tierra sepulta una aldea en Indonesia

Fuentes policiales han confirmado hasta el momento 10 muertes, pero se teme que decenas de personas hayan quedado atrapadas entre la masa de tierra, barro y rocas que se abalanzaron repentinamente sobre la aldea debido a las intensas lluvias. Unos doscientos militares y civiles expertos en rescate se encuentran ya en la zona afectada para buscar a supervivientes.

Las fuertes lluvias caídas en los últimos días en Indonesia provocaron hoy, miércoles, un deslizamiento de tierras que ha sepultado unas cien casas de una aldea de la isla de Java, Indonesia, por lo que se teme que decenas de personas hayan perdido la vida.

Los monzones han causado 74 muertos y decenas de personas se teme que estén enterradas bajo toneladas de barro en varios desastres naturales consecutivos ocurridos en los últimos días en Java.

La cifra concreta de las personas desaparecidas es difícil de decir porque no hay información oficial.

Hace tres días, una riada barrió cuatro aldeas en la región de Jember y esta madrugada el deslizamiento de tierras sepultó un centenar de viviendas de la ciudad de Cijeruk, en una zona montañosa de Java Central a unos 370 kilómetros al este de Yakarta, la capital.

Los equipos de rescate en Cijeruk, una población que se calcula contaba con unos 700 residentes, habían recuperado esta tarde 16 cadáveres y 14 personas recibían tratamiento médico a sus heridas, según fuentes oficiales.

Los trabajos de rescate en Jember tardaron 48 horas en encontrar los cuerpos sin vida de 58 personas arrastradas por la riada, según el recuento oficial ofrecido hoy de una cifra que ha variado en varias ocasiones debido a la mala contabilidad de las bolsas con los restos humanos, como se justificaba esta mañana.

Al caer la noche en Cijeruk, la atractiva aldea montañesa es ahora un paisaje de tejados entre tierra, barro y rocas.

Tragedia los sorprendió orando

El director del departamento de Bienestar Social de ese distrito, Yusman Irianto, opinó que el mayor número de víctimas mortales podría aparecer en la mezquita, donde presume que muchos de los habitantes se encontraban orando cuando les sorprendió la tragedia.

El deslizamiento de tierras se produjo a las 4 de la madrugada, hora de Nicaragua.El agente Kasjian, de la Policía de Banjanegara, la capital de distrito, explicó por teléfono que un tramo de la carretera que conecta con Cijeruk se ha hundido y hace inviable el paso de vehículos pesados, como la maquinaria necesaria para remover con cierta rapidez las toneladas de lodo y poder rescatar con vida el mayor número posible de personas.

Banjanegara se ha convertido en el cuartel general de operaciones y el centro adonde se traslada a las personas que precisan cuidados sanitarios.

"Hemos acogido a catorce heridos y todos están recibiendo atención médica de urgencia", declaró por teléfono la portavoz del Hospital de Banjanegara, Sutati.

Aunque el ambulatorio ha habilitado camas extras para atender al mayor número posible de afectados, sus medios son contados y han tendido que pedir personal sanitario a las autoridades.

Unos doscientos expertos civiles y militares en situaciones de desastres naturales acudieron hoy a la zona para colaborar en las tareas de rescate y humanitarias.

Las imágenes de televisión muestran a militares con personas a cuestas, algunos niños y otros ancianos cargados a la espalda.

Aldeas aisladas

Si la ayuda humanitaria es urgente en Cijeruk, no menos preocupante es la situación en Jember, a unos 720 kilómetros al este de Yakarta.

Un equipo de ingenieros habilitó hoy un puente provisional para abrir un camino de acceso a la aldea de Panti, donde permanecía aislada una veintena de personas sin comida ni agua potable.

Los damnificados de las cuatro aldeas de Jember, sobre los que tampoco las autoridades dan un número oficial, se van recogiendo y atendiendo en una colina próxima a Panti.

Allí se han levantado tiendas de campaña y se distribuye ayuda humanitaria a los supervivientes, alguno de los cuales muestran síntomas traumáticos y requieren ayuda psicológica.

Los ecologistas y organizaciones medioambientales atribuyen gran parte de la culpa de estas dos calamidades a la tala descontrolada de los bosques indonesios.

Las junglas tropicales de Java han sido despobladas de manera indiscriminada en las últimas décadas para crear tierras de cultivo.

Indonesia se encuentra en plena estación lluviosa, que normalmente dura de noviembre hasta abril, y los meteorólogos no predicen un descanso de las lluvias monzones hasta el fin de semana.