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Fuego en Londres sigue incontrolable

* Bomberos declaran una tregua por temor a nueva explosión

HEMEL HEMPSTEAD, GB /AFP -Los bomberos que intentaron el lunes apagar con espuma el gigantesco incendio en un depósito de combustible cerca de Londres debieron hacer una "pausa" en sus operaciones a causa del riesgo de una nueva explosión, afirmó el lunes una fuente de los bomberos.
Mientras tanto, las compañías de seguros estiman que los daños causados por el incendio en el depósito de combustible de Buncefield, cerca de Hemel Hempstead, a 40 kilómetros al norte de Londres, les costarán entre 50 a 100 millones de dólares.
Las operaciones para sofocar el fuego que arde desde el domingo de madrugada en el centro de Buncefield, convertido en un verdadero infierno, empezaron el lunes de mañana, pero debieron ser suspendidas hacia mediados de la tarde, declaró el jefe de bomberos del condado de Hertfordshire, Roy Wilsher.
"Hacemos una pausa a causa de la posibilidad de explosión de un tanque que podría contener un carburante muy volátil", explicó.
Indicando que la suspensión representaba un "revés temporal" en la lucha contra las llamas, Wilsher dijo que espera que los bomberos habrán logrado sofocar el incendio en la madrugada del martes.
Sin embargo, "es difícil decir cuánto tiempo nos tomará apagar el incendio", agregó el responsable de las operaciones para apagar las llamas desatadas por una serie de explosiones, al parecer accidentales, registradas el domingo en Buncefield, que dejaron 43 heridos y miles de evacuados.
Wilsher aseguró, empero, que el combate para apagar el incendio ha dado hasta ahora buenos resultados, porque más de la mitad de los fuegos declarados en el depósito de Buncefield han sido apagados.
"Los incendios de doce de los veinte tanques" han sido sofocados, precisó la fuente, que destacó que "éste es el mayor incendio de este tipo en Gran Bretaña y en Europa", desde fines de la Segunda Guerra Mundial.
Wilsher indicó que los bomberos utilizaron espuma y 32,000 litros de agua por minuto para luchar contra el fuego.
Los equipos de bomberos vierten espuma para privar a las llamas de oxígeno y enfriar el aceite, explicó una fuente de los bomberos.
Unos 250,000 litros de espuma concentrada fueron llevados el domingo al lugar del siniestro. El producto fue mezclado con agua bombeada de un canal situado a unos 3 km de distancia para producir la espuma que fue vertida sobre las llamas.
Wilsher destacó, en una rueda de prensa este lunes de tarde, la "valiente" lucha que llevan a cabo los bomberos, que además hacen frente a "condiciones muy duras", debido al viento, lo que dificulta la tarea.
"Hemos trabajado con incendios de este tipo, más pequeños, y sabemos en teoría lo que estamos haciendo, pero nunca hemos intentado sofocar un incendio de esta magnitud", reconoció el responsable.
El incendio en el centro de combustible --que es propiedad de los gigantes petroleros Texaco y Total, pero que se encuentra en un complejo industrial en el que también operan BP, Shell y la British Pipeline Agency-- obligó a evacuar a unas 2,000 personas que viven cerca del sitio del siniestro.
Unas 150,000 toneladas de diversos carburantes y derivados petroleros están almacenadas en las instalaciones de Buncefield.
El fuego causó una densa humareda negra que se extendió sobre Londres y una gran parte del sur de Inglaterra, y que se temió en un comienzo que fuera altamente tóxica.
Pero los expertos aseguran que aunque el humo es irritante y puede causar escozor en los ojos y en algunos casos náuseas, es de baja toxicidad, por lo que no se teme una catástrofe sanitaria.
La Policía recomendó a los residentes de la zona que permanezcan en sus casas, y que cierren las ventanas y las puertas.
"La gente debe usar su sentido común", afirmó la doctora Jane Halpin, Directora del Departamento de Salud Pública de la zona, que indicó que personas con problemas respiratorios son las más vulnerables, ya que pueden sufrir ataques de asma.
El centro de Buncefield suministra combustible a los principales aeropuertos de Londres --Luton, a una quincena de kilómetros, y a Heathrow, un poco más lejano--, que ya advirtieron de que disponen de otras posibilidades para los aviones que despegan de sus pistas.