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Explosión en Londres provoca 43 heridos


LONDRES/EFE
Una nube de humo negro se extendía anoche, domingo, por el sur de Inglaterra mientras los bomberos trataban denodadamente de sofocar el incendio producido por una serie de potentes explosiones en un gran centro de distribución de combustible situado al norte de Londres.
En el incendio --que la Policía atribuye de momento a un accidente, aunque también investigan expertos antiterroristas-- han resultado heridas 43 personas, aunque sólo dos de ellas se encuentran hospitalizadas en grave estado, según las últimas informaciones.
Es una cifra casi milagrosa dada la espectacularidad del siniestro, que se debe, sobre todo, a que las tres primeras explosiones ocurrieron casi seguidas poco después de las 06.00 GMT y además en domingo, lo que significa que había allí mucho menos trabajadores de lo habitual.
La onda expansiva destruyó varios edificios situados a pocos metros de los depósitos de combustible y causó diversos daños materiales, sobre todo la rotura de cristales de ventanas, en los edificios de las localidades próximas, entre ellas Hemel Hempstead, en el condado de Hertfordshire, y obligó a desalojar un hotel.
Las autoridades pidieron a los vecinos que cerraran puertas y ventanas y que permanecieran en sus casas siempre y cuando puedan protegerse del humo.
Al menos dos mil personas fueron evacuadas de sus hogares y albergadas en centros deportivos o de ocio, así como en refugios del Ejército de Salvación y en viviendas de familiares y amigos.
La Policía trató de tranquilizar a la población argumentando que el humo no es en principio tóxico aunque puede causar problemas a las personas con afecciones respiratorias, como los asmáticos.
Sin embargo, el meteorólogo Peter Kidds ha alertado de que cuando el humo se enfríe, algunas partículas de hollín, portadoras de sustancias contaminantes, podrían caer a tierra.
En su opinión, a pesar de que no habría altas concentraciones de dichas partículas, sí serían suficientes como para generar cierta preocupación.
El humo producido por el incendio es en cualquier caso irritante y puede provocar escozor en los ojos, tos, y en algunos casos náuseas, según los responsables sanitarios.
La nube generada por las columnas de humo, que varias horas después de las explosiones seguían saliendo de forma ininterrumpida de los depósitos de combustible incendiados, avanzaba mientras tanto hacia el sureste o el suroeste, incluida el área de Londres.
Un total de veinte depósitos han resultado afectados por el incendio, cada uno de los cuales puede contener hasta 13.5 millones de litros.
Las instalaciones de Buncefield, donde se produjeron las explosiones, abastecen de queroseno a los distintos aeropuertos que sirven a Londres, entre ellos el de Luton, a sólo 16 kilómetros, y los más lejanos de Heathrow y Gatwick.
El centro, el quinto en tamaño del Reino Unido, es propiedad conjunta de los gigantes petroleros Texaco y Total, aunque también lo utilizan otras compañías como Shell, BP y British Pipeline.
Por él pasan anualmente unos 2.37 millones de toneladas métricas de petróleo y otros productos derivados, y en sus instalaciones cargan diario una media de 400 camiones cisterna.
El incendio no afectó los vuelos programados en el aeropuerto de Luton, mientras que en Heathrow se produjeron sólo algunos retrasos en los aterrizajes por culpa del humo.
Los expertos aseguran que al menos de modo inmediato ninguno de esos aeropuertos tendrá problemas de abastecimiento de combustible, puesto que hay otros centros de distribución capaces de tomar el relevo.
Las autoridades hicieron un llamado a la población y aseguraron que no habrá problemas con el suministro de gasolina, pues hay suficientes reservas en el país, por lo que no hay necesidad de hacer acopio, lo que, sin embargo, no lograron evitar que se formaron colas ante las estaciones de servicio.