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Saddam se muestra otra vez desafiante


El ex dictador Saddam Hussein se mostró pugnaz en la tercera audiencia de su juicio y afirmó que “no tiene miedo de la pena de muerte”, en una sesión marcada por los enfrentamientos entre la defensa y el tribunal.
“No tengo miedo de la pena de muerte”, afirmó Hussein mientras el presidente del tribunal trataba de interrumpirlo cuando respondía a un testigo. El presidente le recordó que debía respetar el tiempo de uso de la palabra que le otorgaban. “Yo no temo a la ejecución. Ustedes conocen mi historia desde 1959 hasta hoy”, agregó, refiriéndose a su pasado de jefe del Estado y de militante del Partido Baas.
Los dos primeros testigos con el rostro descubierto declararon durante esta tercera sesión. El primero fue Ahmed Hassan Mohammed, de 38 años, quien explicó cómo se produjeron detenciones en masa tras la visita de Saddam en 1982 a Dujail, al norte de Bagdad, después de que el convoy presidencial fuera atacado.
“Me entristece enfrentar a uno de mis hijos, yo que he servido a este país durante 30 años”, declaró Saddam, en referencia a este testigo. “¿Por qué me impide buscar un Corán, un papel y un lápiz (en la sala del tribunal), mientras usted acepta que el testigo traiga todos esos expedientes?”, preguntó el ex dictador. Poco después, el equipo de la defensa de Saddam Hussein y sus siete coacusados se retiró del recinto para protestar contra la prohibición a los abogados internacionales de expresarse y cuestionar la legitimidad de la Corte.
La defensa aceptó volver a la sala después de que el presidente del tribunal Rizkar Mohammed Amine aceptó escuchar a dos abogados del derrocado presidente, que presentaron quejas respecto a la protección de los letrados.
El derrocado presidente, que no ha perdido nada de su combatividad, interpeló al presidente del tribunal, preguntándole en forma incisiva: “¿Cómo puede ser legítimo si (este tribunal) ha sido formado bajo la ocupación?”. Hussein dijo que rechazaba la designación de abogados por el tribunal y después exclamó: “¡Viva Irak! ¡Viva la nación árabe, Viva Irak!”
Decenas de iraquíes se manifestaron en favor de Saddam Hussein al norte de Bagdad, mientras que otros se reunieron en la capital para pedir su ejecución. El proceso había sido suspendido en dos ocasiones para permitir organizar las declaraciones de los testigos y para encontrar un abogado para el vicepresidente, Taha Yassin Ramadan, quien en dos ocasiones rechazó el que se le había designado de oficio. La próxima audiencia se celebrará el martes.