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La mundialización aumenta el riesgo del SIDA

No sólo la economía y la cultura se ven alteradas por los cambios impuestos por la globalización, ahora la Organización Internacional del Trabajo (OIT) informa que el estos cambios se han convertido en un importante factor de propagación del SIDA.

La mundialización es un factor de propagación del virus del SIDA debido a los desplazamientos de población más frecuentes y la marginalización de los más pobres, señala un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dado a conocer hoy.

Este estudio sobre "el VIH/SIDA en el centro de trabajo en un medio ambiente mundializado" recalca que algunas profesiones corren riesgos mucho más elevados. "Debido a sus frecuentes desplazamientos algunas personas están mucho más expuestas", explica la autora del estudio, Odile Frank.

Los aproximadamente 12,3 millones de personas forzadas a trabajar, de las cuales 2,5 millones son víctimas de traficantes, se cuentan entre las más amenazadas: puesto que entre esos 2,5 millones, más de 40% sufren una explotación sexual.

Los más expuestos

Según el estudio tres categorías se ven más expuestas: los trabajadores de los transportes, muchas veces distantes de sus familias y su medio social, los empleados del turismo y la hotelería -- el turismo sexual es un vector de propagación del virus -- y las personas que buscan un empleo, que muchas veces viven en condiciones difíciles.

De forma general las personas más expuestas son los jóvenes adultos, en especial las mujeres, que no tienen trabajo o sólo cuentan con un empleo precario.

"La mundialización, que excluye a ciertas categorías sociales y ciertos países, incide sobre la epidemia", afirma Odile Frank.

Pobreza y SIDA

El estudio de la OIT muestra que el vínculo entre pobreza y SIDA es un círculo vicioso: las inversiones extranjeras han bajado en todos los países africanos más afectados por la epidemia.

"La mundialización ha provocado la marginalización de ciertos países y en la medida en que son excluidos hay el riesgo de que la epidemia no pueda controlarse", recalca la especialista de la OIT.

Para el director general de la OIT, el chileno Juan Somavia "el centro de trabajo debe tener un papel estratégico en la lucha contra el VIH/SIDA".

"Es un combate contra los estragos de la enfermedad, pero también es un combate contra las discriminaciones, la intolerancia, los prejuicios y el miedo", explicó Somavia en una declaración con motivo de la Jornada mundial de lucha contra el SIDA.

"Actuando en los centros de trabajo podemos enviar un fuerte mensaje de esperanza: los hombres y las mujeres que han contraido el VIH pueden continuar a vivir y trabajar activamente durante muchos años, en especial si reciben atención, apoyo y tratamiento", añadió.