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Saddam Hussein desafía de nuevo a sus jueces

* Juicio de ex presidente iraquí aplazado hasta el cinco de diciembre

BAGDAD /AFP -El juicio de Saddam Hussein fue aplazado este lunes hasta el cinco de diciembre, al final de la segunda audiencia marcada por el testimonio desgarrador de un ex dirigente contra el hermanastro del ex dictador iraquí, acusado de haber organizado la represión de la aldea de Dujail en 1982.
El depuesto presidente y siete de sus colaboradores comparecieron el lunes por la masacre de 148 aldeanos chiítas en esta localidad después de un atentado cometido contra el convoy de Saddam Hussein.
El presidente del tribunal aplazó el juicio para permitir que el ex vicepresidente Taha Yassin Ramadan encuentre un abogado, ya que el acusado rechazó el que se le había asignado.
El ex presidente volvió a acusar sin miramientos al presidente del Alto Tribunal Penal iraquí, el juez kurdo Rizkar Amin. Se quejó violentamente de haber sido maltratado por sus guardias estadounidenses, que le confiscaron sus notas y su bolígrafo antes de entrar en la sala de audiencias.
Pidió al presidente del tribunal que ordenara a "estos extranjeros criminales y conquistadores" que cambien de conducta hacia él.
Tres abogados extranjeros fueron autorizados a unirse a la defensa del ex dictador: el ex secretario norteamericano de Justicia Ramsey Clark, el kuwaití Isam Azzaui y el ex ministro de Justicia de Qatar Nagib Nuaimi. Los tres trabajarán bajo la autoridad del letrado iraquí Jalil Dulaimi.
Según el testimonio de un ex responsable de los servicios de seguridad, Uadah Ismail al Cheij, que fue grabado en el hospital antes de su muerte, 400 personas, entre ellas mujeres, niños y ancianos, fueron detenidas después del ataque contra el convoy de Saddam Hussein.
"Las fuerzas de seguridad recibieron la orden de Barzan (Barzan Ibrahim al Hasan al Tikriti, hermanastro de Saddam Hussein y ex jefe de los servicios de inteligencia), de desplegarse por toda la ciudad y empezaron a detener a familias enteras", dijo.
Saddam Hussein, de 68 años, fue el último acusado en entrar en la sala de audiencias. Vestía una chaqueta de corte occidental y llevaba un Corán en la mano.
Sus coacusados son Taha Yasin Ramadan (ex vicepresidente), Barzan Ibrahim al Hasan al Tikriti (hermanastro), Awad Ahmed al Bandar (ex juez del tribunal revolucionario y subjefe de gabinete de Saddam Hussein) y cuatro responsables del partido Baas en la región de Dujail cuando ocurrieron los hechos, Abdalá Kadhem Rueid, Mezhar Abdalá Rueid, Alí Daeh Alí y Mohamed Azzam al Alí.
El acceso de magistrados, abogados y periodistas al Tribunal fue objeto de draconianas medidas de seguridad.
En Dujail, unos 200 habitantes se manifestaron reclamando la ejecución de Saddam Hussein. En cambio, en Tikrit (en el norte de Bagdad), feudo del depuesto presidente, varias decenas de personas pidieron su liberación.
Saddam Hussein, acusado de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, genocidio o dilapidación de bienes del Estado, puede ser condenado, al igual que los coacusados, a morir en la horca.
El tribunal fue instituido en diciembre de 2003, ocho meses después de su derrocamiento, para juzgarle a él, así como a los dirigentes de su régimen.
En la apertura del proceso, en octubre, Saddam Hussein rechazó la autoridad del tribunal y aseguró que no tenía "nada que hacer" ante el mismo. Se presentó como el presidente legítimo de Irak y se declaró inocente.
Después de la matanza de Dujail, el tribunal examinará otros delitos que se le imputan, como la represión de chiítas en 1991, el gaseado de kurdos en la localidad de Halabja (noreste) en 1988, el desplazamiento de 182.000 kurdos en 1987-1988, la guerra con Irán y la ocupación de Kuwait.
En París, el canciller francés, Philippe Douste-Blazy, se pronunció en contra de la pena de muerte tras una reunión con su homólogo iraquí, Hoshyar Zebari.
Los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido confirmaron su preocupación por la desaparición de cuatro trabajadores humanitarios desde el sábado.
Mientras, la violencia continuó con la muerte de tres ciudadanos indo-británicos en un ataque en Bagdad y la de un responsable del principal partido sunita iraquí.