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“Silencio electoral” en Honduras


Tras el cierre de campaña del lunes, los partidos políticos acataron ayer martes el “silencio electoral” previo a las elecciones generales del domingo en Honduras, donde quedó prohibida toda actividad proselitista.
“Respetemos la reglas del juego, el silencio electoral quiere decir que está prohibido hacer anuncios publicitarios. La propaganda política ha terminado, incluso el de pegar afiches en las calles”, manifestó el presidente del TSE, Arístides Mejía.
“Tuve una reunión con los propietarios de los principales medios de comunicación y ellos quieren contribuir con la democracia y están de acuerdo con cumplir con la ley”, subrayó el funcionario.
Las radios y televisoras suspendieron todos los anuncios, la mayoría ofensivos entre ambos candidatos, y el ambiente electoral se vive por los anuncios en vallas y carteles en sitios públicos y vehículos que llevan la bandera azul del Partido Nacional (PN) o la roja y blanca del Partido Liberal (PL), ambos de derecha.
Los principales candidatos, Porfirio Pepe Lobo, del oficialista PN y Manuel Zelaya del PL, cerraron el lunes con sendas concentraciones la campaña electoral, caracterizada por la confrontación.
Lobo acusa a Zelaya de pretender derogar la llamada Ley Antimaras con la que el gobierno de Ricardo Maduro ha logrado controlar la actividad de las violentas pandillas juveniles, que según el gobierno cuentan con unos 100,000 miembros.
También implica a Zelaya en la masacre de catorce personas, entre ellas de dos monjas y dos sacerdotes, que realizaban una marcha contra el hambre en 1975, aunque quien realmente estuvo preso por ese delito fue el padre del candidato del PL.
Zelaya, por su parte, acusó a Lobo de ser “el Anticristo” por promover la pena de muerte y proclamar que imitará al dictador Tiburcio Carías (años 40), considerado el peor de la historia de Honduras, y a quien se atribuye el imponer una política de “entierro, encierro y destierro” de los opositores.
Lobo, un reconocido productor de granos básicos del oriental departamento de Olancho, que preside actualmente el Congreso, es graduado en administración de empresas en la Universidad de Miami, pero antes fue formado en una escuela de cuadros del Partido Comunista en la extinta URSS.
El candidato del PN ofrece trabajo y seguridad, becas y bonos para los estudiantes pobres: promete eliminar la corrupción y se declara contrario al aborto y al matrimonio entre parejas homosexuales.
Zelaya, por su parte, promete combatir la delincuencia duplicando el número de policías (hay unos 10,000) y aplicar la cadena perpetua para los delincuentes, incluyendo los de “cuello blanco”; ofrece crear 100,000 empleos, educación gratuita, 100,000 becas para jóvenes en el servicio militar y la reducción en el precio de los combustibles.
Además, se compromete a concertar con los productores un plan para garantizar la seguridad alimentaria y transparencia en el manejo de los bienes del Estado.
El ganador de las elecciones del domingo recibirá la banda presidencial del actual mandatario, Ricardo Maduro, el 27 de enero de 2006 para gobernar durante lo siguientes cuatro años.
También participarán en la contienda los candidatos de los minoritarios Democracia Cristiana (DC), Juan Ramón Martínez; Unificación Democrática (UD, izquierda), Juan Almendares, y del Partido Innovación y Unidad (PINU, social demócrata), Carlos Sosa.
Cuatro millones de electores figuran en el censo pero se estima que votarán unos dos millones y medio, porque un millón de hondureños reside en Estados Unidos.
En las elecciones también se escogerá a un vicepresidente, 128 diputados titulares e igual número de suplentes del Congreso, y alcaldías de 298 municipios.
Desde que los militares golpistas entregaron el poder a los civiles en 1982, tras gobernar casi 20 años, Honduras ha llevado a cabo seis elecciones generales, cuatro ganadas por el PL y dos por el PN.
Honduras es uno de los países más pobres del continente, junto a Haití, Nicaragua y Bolivia, cuyo 80% de sus siete millones de habitantes vive en la pobreza.