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Debate sobre Irak eclipsa política republicana


WASHINGTON/EFE
El debate sobre la guerra en Irak ha eclipsado los otros temas de la agenda republicana y se ha convertido en un escollo para aprobar proyectos como la reforma tributaria, la ley antiterrorista y el recorte presupuestario.
Hasta hace muy poco, los demócratas eran los únicos que parecían tener problemas de definición, mientras que los republicanos hacían gala de un frente común a la hora de respaldar las propuestas del presidente George W. Bush.
Pero las cosas están cambiando: acosados por una opinión pública cada vez más crítica con la guerra en Irak, el creciente número de víctimas en el conflicto, la menguante popularidad de Bush y las inquietantes revelaciones sobre la fallida información de inteligencia que sirvió para justificar la guerra, la cohesión republicana ha empezado a fracturarse.
La semana pasada, veinte desertores republicanos se sumaron a la oposición demócrata al votar en contra de un proyecto de ley que abogaba a favor de reformas en los sectores educativo y sanitario.
Algunos de los republicanos más moderados, que representan a Estados del noroeste del país, también han empezado a distanciarse de la Casa Blanca.
"Los resultados negativos en los sondeos unen a tus rivales y dividen un poco a tus filas", asegura el republicano Roy Blunt en declaraciones que publica hoy "The New York Times".
La desaparición de escena de Tom De Lay, ex líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes acusado de manejo ilegal de fondos, también ha complicado las cosas a su partido.
Durante sus tres años como líder de la mayoría, De Lay puso en marcha exitosas tácticas de presión sobre sus correligionarios para conseguir su voto en un sistema político donde la disciplina de partido es generalmente laxa.
Con ese escenario como telón de fondo, la mayoría republicana en el Congreso se está viendo en serios apuros para aprobar, entre otras cosas, su ambiciosa reforma fiscal, así como la extensión de la legislación antiterrorista, conocida como Ley Patriota, que fue aprobada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
A eso se suma que el tema "estrella" de la agenda doméstica de Bush para 2005, la reforma de la Seguridad Social, ha caído totalmente en el olvido.
El panorama que se avecina no parece alentador: en diciembre, las dos Cámaras del Congreso tendrán que hallar un punto de encuentro entre dos proyectos de ley dispares sobre recortes presupuestarios.
Esa búsqueda de consenso coincidirá con nuevos debates sobre los abusos a prisioneros cometidos por soldados estadounidenses.
En medio de esta creciente tensión política, que alcanzó su punto álgido el viernes durante una votación en la Cámara de Representantes en la que los legisladores de ambos bandos se tiraron los trastos a la cabeza, Bush trató hoy de calmar las aguas durante su gira por Asia.
En un tono muy distinto del que ha mantenido últimamente para su fiera defensa de la guerra en Irak y el igualmente tajante ataque a los críticos del conflicto, Bush señaló hoy que la oposición a su estrategia no tiene nada de falta de patriotismo.
"La gente debería de sentirse cómoda a la hora de expresar sus opiniones sobre Irak", dijo sólo tres días después de apuntar que las críticas al conflicto eran "censurables".
Bush también aseguró que el demócrata John Murtha es un "hombre excelente, un buen hombre", y un partidario de las tropas pese a haber solicitado la retirada "lo más pronto posible" de los soldados de EU en Irak.
Murhta, sin embargo, no dio síntomas de flaqueza, y señaló hoy, en una entrevista con la cadena de televisión NBC, que espera que el Gobierno considere seriamente su propuesta, y que el presidente invite a unos cuantos legisladores a la Casa Blanca y hable con ellos "sobre este difícil problema (la guerra en Irak) que el país quiere resolver de forma bipartidista".
El también legislador demócrata Joseph Biden pidió hoy a Bush que sea sincero con el pueblo estadounidense sobre la guerra en Irak, y que dé marcha atrás en su "irreal" objetivo de establecer una democracia en el país árabe.