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Se escala tensión por caso Fujimori


LIMA /AFP -Perú retiró este jueves a su embajador en Japón, Luis Macchiavello, en medio del malestar por el apoyo de Tokio al ex presidente Alberto Fujimori, y señaló que cualquier intervención de ese país en el proceso de extradición será considerada por Lima como una "inaceptable injerencia".
"El Gobierno del Perú ha decidido dar por terminadas las funciones del embajador del Perú en el Japón", indicó el jueves la cancillería en un comunicado. La nota indicó que el canciller Oscar Maúrtua se reunió el martes pasado con el embajador de Japón en Lima, Hitohiro Ishida, a quien le comunicó el malestar de su gobierno por la actuación de Tokio ante el caso de Fujimori, quien se refugió durante cinco años en ese país.
La cancillería advirtió que "cualquier intervención de Tokio en el proceso de extradición que sigue ante las autoridades de Chile sobre el ex presidente Alberto Fujimori constituirá una inaceptable injerencia". También hizo saber al diplomático nipón "el malestar del Gobierno del Perú por la lentitud y la dilación que exhibieron las autoridades japonesas respecto a los pedidos de extradición que formuló el Gobierno peruano y que nunca obtuvieron respuesta".
Maúrtua expresó, además, "su sorpresa por la falta de información de parte del Gobierno de Japón respecto a la salida furtiva del señor Alberto Fujimori", señaló el documento oficial.
En el encuentro con el embajador Ishida, el canciller reiteró que el ex mandatario (1990-2000) "ejerce, por opción propia, la nacionalidad peruana, por lo que el Gobierno de Japón carece de competencia para intervenir en el proceso de extradición que sigue el Perú ante las autoridades chilenas".
La decisión de "dar por terminadas" las funciones del embajador de Perú en Japón significa en términos diplomáticos una "fuerte medida de protesta", incluso de mayor nivel que "un llamado a consulta" de un embajador, explicó a la AFP una fuente de la cancillería.
Ante el retiro del embajador Macchiavello, la legación peruana en Tokio quedará en manos del encargado de negocios por tiempo indefinido, explicó la fuente, que solicitó el anonimato.
El hecho de que Japón no haya avisado a Chile del viaje del ex presidente fue objeto de una reacción del presidente Ricardo Lagos, interpretada en su país como una muestra de molestia. "Es mejor, claro está, que cuando alguien que está requerido por la policía internacional viaja, ese país (Japón) lo sepa y lo informe", declaró Lagos el miércoles.
Pero este jueves el canciller chileno, Ignacio Walker, indicó que no hay molestia ni presiones de Japón, país que se ha limitado --según dijo-- a la entrega de dos notas diplomáticas en las que pidió información sobre el proceso de extradición y solicitó visitar en prisión a Fujimori, diligencia que se concretó el miércoles.
En Perú, los principales partidos políticos calificaron de "intromisión" este jueves el interés de Japón por Fujimori. El ex presidente Valentín Paniagua, candidato a la elección de abril de 2006, definió de "interferencia" la actitud japonesa.
"Fujimori ingresó y se registró en Chile con pasaporte peruano", acotó Paniagua. "No le incumbe al gobierno japonés este tema, la situación de Fujimori debe ventilarse a la luz de la legislación peruana", consideró. Doris Sánchez, del oficialista Perú Posible, advirtió que el partido en el poder convocará a una movilización masiva frente a la embajada de Japón para expresar su protesta.