Internacionales

Francia empieza a recobrar la calma

* Pero surgen más amenazas de violencia en París

PARÍS /AFP -Francia recobraba la calma este jueves tras dos semanas de disturbios, aunque pesaba la amenaza de acciones violentas en París, mientras el presidente francés, Jacques Chirac, reiteraba como "prioridad absoluta" el restablecimiento del orden.
Después de la instauración del estado de emergencia y la vigencia de los primeros toques de queda, la violencia urbana disminuyó considerablemente el miércoles por la noche, según la Policía, mientras que la noche de este jueves comenzó con relativa calma.
Este jueves entró en vigor por segunda noche consecutiva el toque de queda en la periferia de varias ciudades y se registraron incidentes aislados como la quema de tres vehículos en Toulouse (sur) y otras localidades y el incendio de una tienda.
En el departamento de Loire (centro), siete menores que presuntamente incendiaron un autobús e hirieron a dos personas el domingo fueron encarcelados este jueves, indicaron fuentes judiciales.
En París, donde no hubo grandes disturbios durante estas dos semanas de violencia, la Policía manifestó su preocupación tras descubrirse "llamamiento" por Internet y mensajes enviados por teléfonos móviles para "provocar reuniones" y "acciones violentas" en la capital, importante destino turístico mundial y donde se concentran todos los símbolos del poder en Francia.
En este contexto se prohibió a las gasolineras parisinas vender combustible en recipientes que no sean el depósito de los vehículos, al igual que en Toulouse.
Ni en París ni en la región circundante, donde comenzaron los disturbios callejeros hace dos semanas, se establecieron toques de queda por el momento.
Pese a la mejora de la situación, Chirac reconoció este jueves en que el restablecimiento del orden es un objetivo que "aún no se ha alcanzado".
Muy criticado por su aparente falta de implicación en una crisis sin precedentes desde hace varias décadas en Francia, el presidente francés hizo referencia en su primera alocución al respecto a "los padres del gran número de menores que, a menudo empujados por sus mayores, han participado en la violencia urbana", y los llamó a la "responsabilidad".
"Sean cuales sean nuestros orígenes, todos somos hijos de la República", señaló, en referencia al origen extranjero, sobre todo africano y árabe, de muchos habitantes de las zonas periféricas sonde se produjeron los disturbios.
En este clima de llamados a la calma, un colectivo de asociaciones de barrios periféricos parisinos convocó para el viernes una "sentada por la paz" a la que seguirá una manifestación por varios barrios del centro de la ciudad.
En señal de retorno a la normalidad, los prefectos (representantes del Estado en los departamentos) utilizaron con mesura la posibilidad de establecer toques de queda en los barrios sensibles y los 21 decretados la víspera se redujeron a 14.
El miércoles por la noche, sólo unos 30 municipios de más de los 300 afectados en Francia por los motines, sufrieron disturbios, entre ellas algunas de importancia como Niza (sureste), Rouen y Le Havre (oeste) y Orleans (centro).
En la noche del miércoles, el número de vehículos incendiados --una especie de barómetro del nivel de los incidentes-- disminuyó a 482, en lugar de los 1,400 en la noche del domingo, cuando se registró el mayor número de disturbios, generados por la muerte accidental de dos menores el 27 de octubre en la región parisina.
En total, unos 4,200 vehículos fueron incendiados y se llevaron a cabo 1,250 detenciones en los últimos quince días y 260 personas fueron condenadas a penas de cárcel, según informes de los ministerios de Justicia e Interior publicados este jueves.
Por otra parte, ocho policías de la periferia este de París fueron suspendidos por golpear el lunes por la noche a un joven detenido ante la mirada pasiva de los otros seis suspendidos.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, que el miércoles pidió la expulsión de Francia de los extranjeros condenados por haber participado en los disturbios, declaró este jueves que no aceptará que la Policía "se exceda" y le pidió que sea "impecable".
El ministro dijo que no se arrepiente de haber utilizado los términos "bandidos" y "chusma" para referirse a los jóvenes habitantes de los suburbios protagonistas de disturbios, y dijo que de lo contrario, "lo reitera", aunque precisó que el adjetivo se dirige a una "minoría ínfima" de jóvenes.
Por su parte, el ministro de Empleo y Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, declaró que Francia tiene que "mirar de frente" el problema de la discriminación", que es "real" y "puede matarnos".