Internacionales

‘Venus Express’ parte hacia el segundo planeta más cercano al Sol

La misión, de la Agencia Europea del Espacio, estudiará el efecto invernadero del Lucero del Alba

Hoy partió de la Tierra con destino a Venus la nave espacial automática Venus Express, que es la primera misión dedicada a ese planeta que se hace desde hace más de una década. La nave, que llegará a su objetivo en abril de 2006, viene para observar de cerca ese mundo abrasado por un potente efecto invernadero.

Venus Express observará el planeta, según el plan previsto, durante al menos 500 días terrestres, que equivalen a un par de días venusianos. Es la primera misión que realiza la Agencia Europea del Espacio (ESA) en ese planeta vecino de la Tierra.

Venus Express tiene que recorrer 350 millones de kilómetros hasta llegar dentro de cinco meses a Venus. Allí se colocará en una órbita de trabajo muy elíptica, acerándose hasta 250 kilómetros de la superficie del planeta y alejándose 66.000 kilómetros.

“Para comprender el cambio climático en la Tierra y todos los factores implicados no podemos dedicarnos exclusivamente a observar nuestro propio planeta”, declaró poco después del despegue, Jean Jacques Dordain, director de la ESA, desde el centro de control de la agencia (ESOC), en Darmstadt (Alemania). “Necesitamos descifrar los mecanismos de las atmósferas planetarias en general. Al principio Venus y la Tierra debieron ser planetas muy similares y necesitamos comprender por qué y cómo se diferenciaron hasta el punto de que uno se convirtió en cuna de la vida y otro en un ambiente tan hostil”.

Venus, donde se registran las temperaturas más altas en superficie de todo el Sistema Solar, está dominada por un potente efecto invernadero, cuyos mecanismos son objetivo prioritario de la nueva misión espacial, dedicada fundamentalmente a la observación de la atmósfera de ese planeta.

Con Venus Express, la ESA tiene en el espacio cuatro naves automáticas de explorando diferentes lugares del Sistema Solar o en camino a sus respectivos destinos: Mars Express, la nave prácticamente gemela de la que partió ayer está observando Marte, Smart1 está trabajando en órbita de la luna y Rosetta se dirige a un cometa. A principios de este año, recordó Dordain, otro artefacto europeo, Huygens, descendió por la atmósfera de la luna Titán de Júpiter.

Venus Express partió desde la base de Baikonur, en Kazajstán, con un cohete Soyuz. A los nueve minutos del despegue, la nave quedó debidamente situada en una órbita de aparcamiento alrededor de la Tierra, a 190 kilómetros de altura.

Desde ahí, casi una hora y media después, la etapa de propulsión Fregat impulsó a la Venus Express hacia su objetivo. Con la sonda en trayectoria correcta y los paneles solares ya desplegados, ESOC confirmó el éxito de la operación.
Todo el lanzamiento fue transmitido en directo al Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), de la ESA, en Villafranca del Castillo (Madrid).

Vicente Gómez, director de ESAC, informó que la nueva antena europea de seguimiento de misiones espaciales lejanas, de 35 metros de diámetro, instalada en Cebreros (Ávila), se estrena precisamente con esta misión y será la encargada de mantener contacto diario con la nave.

Pero no recibirá a la Venus Express hasta mañana, cuando ésta cambie la frecuencia de comunicaciones de la banda S, utilizada para la primera fase del vuelo, a la banda X, que utiliza la antena de Cebreros. Además, explicó Gómez, el control científico de la misión a Venus, que actualmente se realiza desde Holanda, pasará a ESAC el año que viene.

Venus Express, con siete instrumentos de investigación a bordo, tiene varios objetivos, explicó ayer en ESAC Agustín Chicarro, geólogo de la ESA: estudiar la estructura, composición y dinámica de la atmósfera de Venus, así como el balance de radiación y la interacción de la atmósfera con el viento solar.

Además, se observará la superficie y la geología del planeta. Del diseño y construcción de Venus Express se han encargado empresas de 14 países, incluidas algunas españolas. Los investigadores Agustín Sánchez Lavega (Universidad del País Vasco) y Miguel López Valverde (Instituto de Astrofísica de Andalucía), participan en la misión. La nave pesa 1220 kilos, es un cubo de 1,5 por1,8 por 1,4 metros y ha sido construida en Francia. El coste total asciende a 220 millones de euros.

© EL PAIS, SL. Todos los derechos reservados.