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Violencia en Francia es ejemplo de intolerancia global


El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Antonio Guterres, dijo hoy que la violencia en Francia es un ejemplo de la proliferación de la intolerancia en el mundo y denunció la utilización política del discurso del miedo.

"Esto que ocurrió en París es un ejemplo de una problemática más general, que es la intolerancia (...) muchas veces ampliada por factores objetivos, económicos, sociales, de desempleo, situaciones de pobreza y exclusión", dijo Guterres durante una breve visita a Brasil.

"Estamos frente a un clima psicológico a escala global que es una amenaza a la institución de la protección a refugiados", dijo.

Amenaza a la cohesión social

Se refería a la proliferación de los "sentimientos de intolerancia" en todo el mundo, que consideró "una amenaza a la cohesión social de las sociedades y a la paz mundial".

"El miedo está siendo utilizado como una arma para ganar votos (...) El riesgo de que las opiniones públicas sean totalmente contaminadas por esa irracionalidad, que les lleva a actitudes de desespero, es extremamente grave", dijo Guterres.

"Es un problema global que existe en todo el mundo, en el norte, en el sur, en todas partes, la instrumentación del miedo, del odio racial".

Guterres, de nacionalidad portuguesa y que asumió en junio su cargo, denunció esa "aproximación populista que tiende a mezclar en la opinión pública conceptos como inmigrante, refugiado, terrorista, problemas de seguridad, como si todo fuera la misma cosa".

Integrar emigrantes

En el caso concreto de Europa, estimó, "existe un problema muy complejo que tiene que ver con la integración de la segunda generación de inmigrantes (...) que tienen un problema de identidad muy grande". Según él, "eso crea situaciones objetivas en que sean presas fáciles del extremismo".

"Una de las cuestiones centrales para viabilizar a Europa como sociedad es garantizar que cristianos y musulmanes puedan vivir en conjunto, armoniosamente", afirmó.
Guterres llamó a entablar "un combate global contra la intolerancia".

"Es una cuestión central si queremos que el mundo sea habitable", añadió. Advirtió que "no es un debate de izquierda contra derecha, es un debate de valores fundamentales".
"Están en juego la convivencia de nuestras sociedades y la paz", dijo.

Pidió ayuda a entidades y políticos, para combatir la intolerancia, y concretamente a Brasil, país al que consideró "un caso ejemplar" en materia de asilo. Guterres tenía previsto reunirse con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva este martes antes de terminar su misión.