Internacionales

Violencia urbana se extiende en Europa

* Cinco automóviles incendiados durante la noche del domingo y la madrugada del lunes en Berlín mientras se reportaban varios incendios en Bremen

Mientras en Francia crecía la ola de violencia, cinco automóviles fueron incendiados durante la noche del domingo y la madrugada del lunes en un barrio desfavorecido de Berlín, según anunció la Policía de la capital alemana.
Según un portavoz consultado por la AFP, “la Policía no excluye que los malhechores hayan querido imitar” a los pirómanos que sacuden los suburbios franceses desde hace 11 días.
Los automóviles, que se encontraban en cinco calles del distrito de Moabit, fueron incendiados entre las 12:45 y las 03:30 de la madrugada (hora local), precisó el portavoz. No se registraron lesionados y los desconocidos que perpetraron los incendios lograron huir.
Varios incendios se declararon la noche del sábado a domingo en un barrio de Bremen (norte de Alemania), donde resultaron afectados varios automóviles y un edificio. El portavoz de la Policía de Bremen sugirió que los autores podrían haber querido imitar a los pirómanos de Francia.
En tanto, Francia decretará el toque de queda si fuera necesario para intentar contener la ola de violencia que sacude a los suburbios de muchas ciudades en todo el país desde hace once días y que este lunes se cobró la primera víctima, anunció el primer ministro Dominique de Villepin.
“Los prefectos podrán, bajo la autoridad del ministro del Interior, imponer el toque de queda si lo estiman útil para permitir el retorno a la calma”, anunció el primer ministro en una intervención en la cadena privada de televisión TF1.
El alcalde de Le Raincy, una pequeña ciudad cercana a París, fue el primero en decretar un “toque de queda excepcional” que entrará en vigor esta misma noche.
El primer ministro acusó a “redes criminales organizadas de apoyar los desórdenes”, aunque también, dijo, son obra de “jóvenes en ruptura social”. Más de 1,500 reservistas, gendarmes y policías reforzarán los 8,000 hombres que ya operan en el terreno para tratar de contener esta “guerrilla” urbana que cada noche crece como una bola de nieve y se propaga por los suburbios del territorio nacional.
La noche del domingo al lunes fue la más violenta de las vividas desde el pasado día 27 de octubre, cuando se iniciaron los motines tras la muerte accidental de dos adolescentes en Clichy-sous-Bois, en el noreste de París.
Al menos, 36 policías fueron heridos, más de 1,400 vehículos calcinados y se registraron importantes destrozos materiales en cerca de 300 localidades de todo el país.
Primer muerto
Este lunes falleció un hombre que fue golpeado el pasado viernes por un joven encolerizado en la localidad de Stains, en la periferia norte de París, la primera víctima mortal de esta ola de violencia protagonizada por jóvenes, mayoritariamente franceses, de origen africano y magrebí. Dos policías fueron heridos por tiros de escopeta, en la región parisiense. Algunos jóvenes quieren “matar”, aseguró un policía. “Cada noche es más violenta”, explicó por su parte un comisario.
La Policía, que parece impotente para controlar esta revuelta, ha detenido a cerca de 400 personas, muchos menores de edad, de las que 83 han sido condenadas a penas de cárcel.
De Villepin exhortó a la responsabilidad de los padres para que se restablezca la calma y pidió que en estas circunstancias, se mantenga la “sangre fría”.
Las provincias, con ciudades como Marsella, Lille o Toulouse a la cabeza, están más afectadas ahora que los barrios periféricos situados a unas decenas de minutos en metro del corazón de París. Los jóvenes --algunos sólo tienen 12 ó 13 años-- se coordinan con gran eficacia, gracias a los teléfonos móviles e Internet, y en los “blogs” llaman a la guerra.
Gritan su odio a ministro
La mayoría grita su odio al ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, que tildó de “racaille” (escoria) a la gente de los suburbios.
Algunos han prometido que van a “quemar todo”, y sus blancos preferidos son los edificios públicos, símbolo del Estado. Por primera vez los cócteles molotov fueron dirigidos a dos iglesias, una en Sète (sur) y otra en Lens (norte). La escalada de la violencia preocupa cada vez más a la clase política francesa. El presidente Jacques Chirac ha convocado para el martes un Consejo de ministros.
De Villepin anunció que su gobierno “restaurará la contribución” financiera a las asociaciones en los barrios sensibles, fuertemente afectados por el desempleo y la pobreza, que fue “reducida” en los últimos años, sobre todo después del regreso de la derecha al poder en 2002.
La Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF, cercana a los Hermanos Musulmanes) decretó una “fatwa” (decreto) condenando la violencia, y pidió este lunes a los jóvenes musulmanes que “contengan su ira”.
El principal sindicato de magistrados, el USM, describió la situación como “insostenible” ante la lluvia de casos y detenciones: 1,200 en total, vinculadas con la violencia.
El diario de izquierda Liberation evocó los riesgos de “pánico” en el país si “hubiera la sensación de que el Estado deja de ser garante de la paz pública”.
Vecinos de Francia preocupados
Los países europeos están inquietos por una posible propagación de la violencia que sacude a los suburbios franceses, y se interrogan sobre los fracasos de sus propias políticas de integración de extranjeros.
En Italia, el jefe de la oposición de centroizquierda y ex presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, consideró que un estallido de violencia en los suburbios de Italia es sólo “cuestión de tiempo”, ya que las periferias de la península “son las peores de Europa”.
Estas declaraciones fueron consideradas “alarmistas y catastróficas” por el gobierno. “Los suburbios italianos tienen problemas, pero son totalmente diferentes”, dijo el canciller Gianfranco Fini. La preocupación parece menos fuerte en Holanda, en donde un sociólogo citado el lunes por el diario Trouw señaló que “la brecha entre los jóvenes y la Policía es menos grande (que en Francia), ya que la Policía trabaja en los contactos con ellos”.
El desempleo, la discriminación, la falta de perspectivas y el islamismo están presentes en Holanda, pero el pequeño tamaño de las ciudades y de las diferentes poblaciones marca una diferencia, consideró por su parte Han Entzinger, académico especialista en temas de inmigración en el diario Algemeen Dagblad.
En Alemania, en donde algunos incendios esporádicos de autos fueron señalados desde el sábado por la noche en Berlín y Bremen (norte), el riesgo de un estallido de violencia urbana también es considerado menor que en Francia. “No tenemos aquí esos inmensos ‘complejos’ de edificios”, destacó el ministro designado del Interior, Wolfgang Schauble, al diario popular Bild del lunes.
“No obstante, aquí (en Alemania) también se desarrollan barrios con muchos extranjeros, que se aíslan cada vez más del resto de la sociedad”, matizó el futuro ministro.
Según el diario Frankfurter Allgemeine, sólo un cuarto de los adolescentes turcos de 15 años establecidos en Alemania dominan el idioma alemán, mientras que tres cuartos de ellos nacieron en el país.
“Un día tendremos aquí en los barrios de fuerte concentración extranjera, la misma situación que en Francia”, predijo un alto responsable gubernamental durante la presentación la semana pasada de un estudio sobre el nivel de conocimientos de los alumnos alemanes.
En España, el diario El País de Madrid consideró el lunes que el reino no está por el momento amenazado de situaciones de violencia como las que ocurren desde hace 12 días en Francia, “porque el gran aumento de la inmigración coincidió con un boom económico y la necesidad de proveer empleos que los españoles no quieren” ocupar. El hecho de que una gran parte de estos inmigrantes “vengan de países de lengua castellana y de cultura cristiana facilita su integración”, agrega el editorial del diario.
En el Reino Unido, “enfrentamos esta situación hace algunos años, cuando la Policía comenzó a tomar medidas severas”, recordó el lunes el primer ministro Tony Blair, en referencia a las últimas violencias de importancia en Bradford (norte) en julio de 2001, cuando enfrentamientos entre jóvenes de origen indio y paquistaní y fuerzas del orden dejaron unos cien heridos.