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Bush acechado por sus enemigos


MAR DEL PLATA, Argentina /AFP -El presidente George W. Bush, que en Estados Unidos vive el peor período de su mandato, llegó ayer a Mar del Plata para debatir el futuro de las Américas, en una cumbre asediada por protestas populares y donde muy pocos de los 33 interlocutores son sus aliados.
Bush era esperado en esta ciudad, ubicada 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, vaciada de muchos de sus habitantes y separada del resto del mundo por 8.000 agentes de seguridad para proteger a los 34 mandatarios que definirán hasta el sábado el rumbo político y económico del continente.
Miles de manifestantes esperan convertir la IV Cumbre de las Américas, que se inicia hoy, en una tribuna contra Bush, tal vez el presidente estadounidense más impopular de la historia en América Latina.
Una gran marcha de protesta encabezada por el ex astro del fútbol Diego Maradona está prevista el mismo día, con la participación de artistas y líderes políticos, incluyendo el cocalero Evo Morales, candidato a la presidencia de Bolivia, admirador de Fidel Castro y nuevo dolor de cabeza para Washington.
Bush se alojará en un lujoso hotel cinco estrellas sobre el Océano Atlántico, protegido como en un bunker, en su suite del décimo piso.
Probablemente no verá de las protestas más que imágenes en televisión o los diarios. Pero las dificultades también acechan a Bush en las salas de reuniones de la cumbre. Se topará entre otros con el presidente venezolano Hugo Chávez, su peor enemigo en América Latina después del presidente cubano Fidel Castro, excluido de la cita por no encabezar un gobierno democrático.
El choque es inevitable con Chávez, determinado a enterrar definitivamente el proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que defiende Bush y que fue lanzado en 1994 durante la primera Cumbre de las Américas, celebrada en Miami.
Funcionarios de la Casa Blanca adelantaron esta semana que Bush buscará focalizarse en sus temas prioritarios como fortalecimiento de la democracia, integración comercial --se habla ahora de un ALCA para el 2010 a más tardar-- y lucha contra el terrorismo, sin dejarse arrastrar por otros aún más polémicos.
“Lo que tengo para decir de esta visita, es que la cumbre no es sobre Hugo Chávez”, ironizó Steve Hadley, consejero de Bush para asuntos de seguridad nacional.
Pero la oposición a Bush no es una exclusividad venezolana. Exceptuando a sus más fieles aliados en el continente que son Colombia y El Salvador, la mayor parte de los gobiernos que viraron a la izquierda como consecuencia de la pauperización y los problemas sociales en la última década, tampoco ven con buenos ojos al ALCA, se oponen a la guerra en Irak y prefieren hablar de combate a la pobreza.
Los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) buscaron hasta último minuto minimizar la presencia del ALCA en la declaración final de la cumbre que será aprobada el sábado al cierre del evento.
En ese terreno inusualmente adverso, la apuesta de Bush parece ser, por un lado, alentar de forma pragmática el escaso apoyo que recibe y privilegiar el diálogo con los países que tienen o iniciaron negociaciones de libre comercio con Estados Unidos. Por otro lado, impulsar a su más reciente apuesta de liderazgo regional: el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.
Bush dedicará a Lula un lugar privilegiado: no lo recibe al margen de la cumbre, sino que irá directamente a verlo en una visita separada a Brasilia el sábado y domingo, antes una breve escala en Panamá el lunes.
“Pienso que es importante que (Lula) se encuentre en posición de influir en muchos países en el hemisferio para promover valores comunes que compartimos”, explicó Bush el martes pasado.
Haciendo de tripas corazón, aunque sin dejar de impulsar el ALCA, Bush reconoció de antemano que el proyecto está bloqueado y dedicará sus esfuerzos a acercar posiciones de cara a la reunión sobre la ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC), de alcance global.
“El ALCA está empantanado, estoy de acuerdo. Pero, por otra parte, en este momento, la ronda de Doha se impone como prioridad, porque no sólo implica a nuestros vecinos, sino al mundo entero”, explicó Bush. Brasil, al igual que Estados Unidos, rechazó por considerarla insuficiente la propuesta europea de reducción del 35% al 60% de los aranceles agrícolas.
Bush tiene previsto reunirse el viernes en Mar del Plata con el anfitrión Néstor Kirchner, que busca convertir la cumbre en una vidriera de sus logros en Argentina y espera un apoyo norteamericano a sus gestiones ante el FMI.
También se reunirá con el chileno Ricardo Lagos, los presidentes andinos sin Venezuela (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú), y los miembros del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (Cafta), detalló la Casa Blanca.