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Se extiende violencia urbana en París


Durante veinticinco años los gobiernos franceses permitieron la formación de suburbios-guetos en los que los franceses descendientes de inmigrantes están marginados del mercado laboral y consideran como "enemigos" a todo lo que sea exterior a su comuna, Policía y bomberos incluidos

PARÍS /AFP -El gobierno francés parecía este jueves incapaz de detener la ola de violencia urbana que se extiende desde hace siete noches en municipios pobres de la periferia de París, con elevada presencia de franceses oriundos del Magreb y de África subsahariana.
Todo empezó hace siete días con la muerte accidental de dos jóvenes. El jueves en la mañana, el primer ministro, Dominique de Villepin, reunió a sus principales ministros, entre ellos el de Interior Nicolás Sarkozy, y a los alcaldes de las comunas "sensibles" del extrarradio de la capital.
Los llamados a la calma hechos el miércoles por el presidente Jacques Chirac y los esfuerzos en este sentido de responsables locales, sobre todo de educadores originarios de esos barrios, no dieron resultado en algunas de esas zonas marginales.
La violencia se reavivó el miércoles por la noche en barrios situados a diez minutos en metro de París. Son zonas que figuran entre las más pobres de Francia, corroídas por el desempleo y el fracaso escolar, y en las que los jóvenes franceses, originarios del Magreb y de África subsahariana, se sienten excluidos.
En el departamento de Seine Saint Denis, en el límite norte de la capital francesa, fueron incendiados al menos 117 vehículos, entre ellos varios autobuses de transporte público. La Policía y los bomberos fueron blanco de disparos que no han causado heridos.
Sin embargo, nueve personas resultaron heridas, entre ellas un bombero por quemaduras en la cara causadas por un cóctel molotov. Un puesto de Policía fue ocupado brevemente y saqueado por los amotinados. También fue incendiado un gimnasio, al igual que un concesionario Renault, donde varios automóviles fueron destruidos.
La ola de violencia comenzó el jueves de la semana pasada en la comuna de Clichy-sous-Bois (noreste), luego que dos adolescentes murieran electrocutados después de haberse refugiado en una subestación eléctrica porque creían que estaban siendo perseguidos por la Policía. Las autoridades niegan que haya habido tal persecución.
El domingo, una granada lacrimógena de la Policía fue lanzada al interior de la mezquita de esta misma comuna, donde los fieles se encontraban orando. Este hecho hizo que la violencia se extendiera a otros municipios de la zona norte de París, donde vive mucha población de confesión musulmana.
El ministro del Interior, gran defensor de la política de "tolerancia cero" contra la delincuencia y candidato a las elecciones presidenciales de 2007, fue muy criticado por su gestión de la crisis, no sólo por la oposición, sino también en el seno del propio gobierno, donde quedó debilitado.
El ministro de Empleo y Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, se mostró el jueves partidario de actuar con firmeza, pero estimó que las autoridades deben "tender la mano".
Por su parte, los jóvenes anunciaron que proseguirán "la guerra" contra la Policía. "Eso a lo mejor hará que la gente del gobierno comprenda", declaró por la noche un joven de 23 años. "No es más que el principio" y "va a seguir hasta que dimita Sarkozy", añadió otro.
Durante una visita en París, el presidente de Senegal, Abdulaye Wade, declaró que es necesario "romper los guetos e integrar a los africanos que piden ser integrados".
Varios sociólogos consultados por la AFP estimaron que estos disturbios reflejan el fracaso de las políticas de integración.