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Piden cabeza de Karl Rove

* Libby comparece hoy mientras presidente elige a un juez conservador para la Corte Suprema

WASHINGTON /AFP -El ex embajador estadounidense, Joseph Wilson, exigió este lunes al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que despida a su asesor Karl Rove, quien es investigado en el caso de la filtración de la identidad secreta de la esposa de Wilson como agente de la CIA. El caso ya provocó el viernes pasado la renuncia de uno de los principales funcionarios de la Casa Blanca, el jefe de gabinete del vicepresidente, Lewis Libby.
Wilson, un severo crítico de las justificaciones dadas para ir a la guerra en Irak, y quien acusa a la Casa Blanca de dejar al descubierto la tarea de su esposa, Valerie Plame, dijo que Rove debe pagar por su presunta vinculación con el escándalo. "Creo que no debería dársele la oportunidad de renunciar", dijo Wilson, en referencia al principal estratega político de Bush, que aún es investigado por el gran jurado federal a cargo de la pesquisa. "Creo que es un delito que merece el despido".
"Ser tan displicente para el manejo de los secretos de esta gran nación es realmente un abuso de la confianza pública", subrayó. "Creo que como estadounidenses deberíamos todos estar horrorizados por este tipo de comportamiento de los altos cargos de esta administración", consideró, en un discurso en el Club Nacional de Prensa de Washington.
El 6 de julio de 2003, Wilson publicó un editorial en el diario The New York Times en el que acusó al gobierno de Bush de haber manipulado las informaciones de inteligencia "para exagerar la amenaza iraquí", incluyendo las conclusiones de su informe de febrero de 2002, cuando había sido enviado a Níger para investigar un supuesto tráfico nuclear con Irak, y en el que aseguró no haber encontrado prueba alguna de tales actividades.
Libby comparecerá hoy
El ex asesor de la Casa Blanca Lewis "Scooter" Libby hará su primera comparecencia ante una corte el martes, sobre las acusaciones de haber mentido a los investigadores y a un gran jurado, informaron fuentes judiciales este lunes. Libby, quien renunció como jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, comparecerá ante el juez de una corte de distrito, Reggie Walton en Washington, dijeron las fuentes.
Libby enfrenta un cargo de obstrucción de la justicia, dos por perjurio y dos por falso testimonio. Los cargos fueron presentados por un procurador especial que investiga las fuentes de una filtración sobre la identidad de una agente de la CIA cuyo esposo era una voz crítica de la guerra en Irak.
Las acusaciones presentadas han sido un fuerte golpe para la Casa Blanca, a pesar de que el presidente George W. Bush y Cheney han elogiado el trabajo de Libby, y enfatizaron que debería ser considerado inocente hasta que sea probada su culpabilidad.
Mientras tanto, Cheney designó un nuevo jefe de gabinete y nuevo asesor de seguridad nacional para reemplazar "Scooter" Libby, informó la Casa Blanca. Cheney designó a su abogado gubernamental, David Addington, al puesto de jefe de gabinete, y promovió a su asesor suplente de seguridad nacional, John Hannah.
Bush elige a conservador para Corte Suprema
En tanto, Bush espera poner fin a las divisiones en el seno de su propio Partido Republicano y retomar la iniciativa política con el anuncio el lunes la designación de un juez muy calificado y considerado ultraconservador, para integrar la Corte Suprema.
Dado que no pudo imponer su anterior opción, la abogada de la Casa Blanca Harriet Miers, quien retiró su candidatura el jueves tras las críticas de la derecha conservadora y de las acusaciones de interferencia de grupos de presión, Bush eligió a Samuel Alito, de 55 años, al que calificó de "uno de los jueces más cabales y respetados de Estados Unidos".
Bush renunció, de paso, a reemplazar a una mujer por otra mujer, tras la renuncia de Sandra Day O'Connor, de 75 años, más bien centrista, a quien sucederá el juez Alito, si finalmente su nominación es confirmada por el Senado.
El poder de los nueve magistrados de la Corte Suprema, designados de forma vitalicia a menos que renuncien, es enorme. Con sus decisiones influyen sobre el conjunto de la sociedad estadounidense durante una generación o más.
En la división de poderes de la democracia estadounidenses, la Corte Suprema tiene la última palabra en los grandes debates de sociedad, desde el aborto a la eutanasia, pasando por el derecho de las minorías.
Los movimientos conservadores, que contribuyeron a asegurar la reelección de Bush --cuyo denominador común es una firme oposición al derecho al aborto-- militan activamente desde hace años para que las votaciones en el seno de la Corte se inclinen en favor de sus puntos de vista.
A partir de ahora, una sola mujer se sentará con ocho hombres: Ruth Ginzburg, de 72 años, designada en 1993 por Bill Clinton, una progresista moderada, que defiende firmemente los derechos de las mujeres.
La candidatura del magistrado Alito pretende satisfacer tanto a los movimientos conservadores "intelectuales", que habían criticado a Harriet Miers, como a los movimientos antiabortistas.