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Una historia de traición y venganza

*El caso Plame, que sacude a la Casa Blanca, es una historia de traición del secreto de la identidad de una agente de la CIA, cuyo nombre habría sido divulgado para desacreditar a su esposo, un ex embajador que cuestionó públicamente la justificación de la guerra contra Irak

El escándalo se desató al filtrarse a la prensa el nombre de Valerie Plame, espía de la CIA, ya que en Estados Unidos develar la identidad de un agente de Inteligencia es un crimen federal.
En diciembre de 2003, el fiscal independiente Patrick Fitzgerald fue nombrado para investigar la “filtración” que permitió identificar a Plame, cuyo esposo había cuestionado en un editorial de prensa los “falsos pretextos” invocados por la administración de George W. Bush para invadir Irak.
El nombre de la agente había sido mencionado en varios artículos de la prensa estadounidense que citaron a fuentes anónimas del gobierno.
El caso comenzó el 6 de julio de 2003 con un editorial publicado en el diario The New York Times por el esposo de Plame, Joseph Wilson, experto en África que en febrero de 2002 había sido enviado a Níger a pedido de la CIA para investigar un supuesto tráfico nuclear con Irak.
En su editorial, Wilson acusó a la Administración Bush de haber manipulado las informaciones de Inteligencia “para exagerar la amenaza iraquí”, incluidas las conclusiones de su propio informe en el que aseguraba no haber encontrado pruebas de tráfico nuclear entre esos dos países.
Ocho días más tarde, el 14 de julio de 2003, el editorialista conservador Robert Novak minimizó las acusaciones de Wilson e intentó desacreditarlo. Novak citó como fuente a “dos altos funcionarios de la Administración” Bush, que bajo condición de anonimato, habían mencionado el nombre de Plame --la esposa de Wilson--, y señaló un vínculo entre la misión de Wilson en Níger y el cargo de su esposa como experta en armas de destrucción masiva.
Poco tiempo después, un periodista del semanario Time, Matthew Cooper, también mencionó a Plame y a Wilson. Cooper declaró públicamente haber conversado sobre la pareja con Karl Rove, el principal estratega político del presidente George W. Bush.
Una periodista del diario The New York Times, Judith Miller, que no había escrito artículo alguno sobre el asunto, pero que era sospechosa de haber conversado sobre él con sus fuentes, pasó 85 días en prisión, entre julio y setiembre, por negarse a revelar sus nombres ante la Justicia. Finalmente, reconoció haber hablado sobre la pareja Plame-Wilson con el jefe del gabinete del vicepresidente Dick Cheney, Lewis Libby, y con otras personas a las que no nombró.
El pasado viernes, el jurado investigador dirigido por el fiscal Patrick Fitzgerald inculpó a Libby por falso testimonio, perjurio y obstrucción de la Justicia, tras lo cual renunció a su cargo en la Casa Blanca.
Ex embajador Joseph Wilson:
“Mi familia fue atacada”
WASHINGTON /AFP
El ex embajador estadounidense Joseph Wilson, que acusó a la Casa Blanca de dejar al descubierto la tarea de su esposa, Valerie Plame, como agente secreta de la CIA, dijo este viernes que la inculpación de un alto funcionario es “un paso importante” en el caso.
Wilson, un severo crítico de las justificaciones dadas para ir a la guerra en Irak, dijo que los cargos emitidos por un gran jurado investigador federal contra Lewis ‘Scooter’ Libby, el principal asesor del vicepresidente Dick Cheney, “es un paso importante en el proceso penal iniciado hace más de dos años”.
“Más allá de cuál sea el resultado de la investigación y del proceso, sigo creyendo que la revelación de la identidad secreta de mi esposa Valerie en la CIA estuvo muy mal y dañó mucho a nuestra nación, y siento que mi familia fue atacada porque yo dije la verdad sobre los sucesos que condujeron a nuestro país a la guerra”, subrayó.
El 6 de julio de 2003 Wilson publicó un editorial en el diario The New York Times en el que acusó al gobierno de George W. Bush de haber manipulado las informaciones de Inteligencia “para exagerar la amenaza iraquí”, incluyendo las conclusiones de su informe de febrero de 2002, cuando había sido enviado a Níger a pedido de la CIA para investigar un supuesto tráfico nuclear con Irak, en el que aseguró no haber encontrado prueba alguna de tales actividades.
Libby fue procesado por mentir y obstruir la pesquisa en el caso Plame, cuyo nombre fue filtrado ilegalmente a la prensa, presuntamente para desacreditar a su esposo.
Inmediatamente después de conocer el fallo, Libby renunció a su cargo en la Casa Blanca para impugnar los cinco cargos con los que fue inculpado: uno de obstrucción de la justicia, dos de falso testimonio y otros dos de perjurio.
Los elogios del presidente
WASHINGTON /AFP
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, elogió al ex asesor de la Casa Blanca Lewis “Scooter” Libby y recordó que todo acusado de delitos por la Justicia es “inocente mientras no se pruebe lo contrario”.
“En nuestro sistema, cada individuo se presume inocente y tiene derecho a un debido proceso y un juicio justo”, dijo Bush en una rápida alocución en la Casa Blanca antes de partir para su retiro de fin de semana en Camp David.
Libby renunció este viernes a su cargo como jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney y asesor presidencial, luego de que un jurado investigador federal lo acusara formalmente por cinco cargos de obstrucción a la justicia, perjurio y falso testimonio.
“Aunque todos estamos tristes por las noticias de hoy, seguimos totalmente concentrados en los variados asuntos y oportunidades que enfrenta este país. Tengo un trabajo que hacer, al igual que la gente que trabaja en la Casa Blanca”, indicó.
“Tenemos el trabajo de proteger al pueblo estadounidense, y para eso es que seguiremos trabajando duro”, dijo Bush, quien agregó que “muy pronto” anunciará quién será su próximo nominado para llenar la última vacante en la Corte Suprema de Justicia estadounidense.
El presidente ignoró las preguntas a gritos de los periodistas, que querían saber si se sentía avergonzado por el procesamiento de su asesor.
Karl Rove
El “pequeño genio” de Bush
WASHINGTON /AFP
Karl Rove, de 54 años, asesor político del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, implicado en el caso Plame-Wilson, está considerado como uno de los hombres más poderosos de Washington. Oficialmente secretario general adjunto de la Casa Blanca, este estratega político guió, gracias a su conocimiento del mapa político, los pasos de George W. Bush, propietario de un equipo de baseball convertido en gobernador de Texas (sur), luego presidente de Estados Unidos.
“Su fama de ganador sólo fue ensombrecida por su reputación de rudo, y abundan los ejemplos de su aparente voluntad de superar los límites de la moralidad y la ética”, afirmaba durante las elecciones presidenciales de 2004 el mensuario Atlantic Monthly.
De aspecto corpulento, rostro redondo y el teléfono móvil pegado a la oreja, siempre parece estar en actividad. Nacido en Denver (Colorado, oeste) el 25 de diciembre de 1950, se cuenta entre los cercanos colaboradores del clan Bush desde 1973, cuando era líder de los jóvenes republicanos de Texas en momentos en que George Bush, padre del actual presidente, dirigía el partido en ese Estado.
Se estableció luego en Texas (sur) y profundizó sus competencias en materia de marketing político con Lee Atwater, el “perro de ataque” de los republicanos, fallecido prematuramente en 1991 tras haber conducido a George Bush padre a la presidencia de Estados Unidos en 1988.
Desde los años 80 Rove se dedicó a preparar el terreno para la elección de George W. Bush como gobernador de Texas, lo que consiguió, para sorpresa de todos, en 1994.
“Bush y Rove, el candidato subestimado y el hombre con un plan, iniciaron entonces su ingreso en la historia”, escriben James Moore y Wayne Slater, autores en 2003 de una biografía crítica, “El cerebro de Bush o cómo Karl Rove convirtió en presidenciable a Bush”.
De creer en lo publicado en ese libro, Karl Rove aprendió muy pronto a servirse en política del arma del rumor, sin que nadie pudiera llegar a seguir su pista y llegar hasta él.
Es sospechoso de haber echado a rodar las insinuaciones de homosexualidad de Ann Richards, derrotada para el cargo de gobernador de Texas por George W. Bush, y luego las que conciernen a los supuestos hijos ilegítimos de John McCain, un senador héroe de la guerra de Vietnam, adversario fracasado en las primarias republicanas en 2000.
El año pasado el demócrata John Kerry debió defenderse de haber usurpado condecoraciones militares en Vietnam, como lo acusaba un grupo de ex combatientes.
Tras lograr que Bush ingresara a la Casa Blanca después de ganar la elección presidencial de 2000, Rove terminó de ganarse su mayor fama con la victoria de los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre de 2002. La presidencial de 2004 le dio un aura de invencibilidad.
Utilizó entonces como eje de campaña la “guerra contra el terrorismo” emprendida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, lo que ya le había dado buenos frutos dos años antes. También contempló especialmente al electorado cristiano conservador, cuya movilización lo ayudó a vencer a John Kerry.
Rove fue considerado uno de los inspiradores de las tomas de posición presidenciales en favor de la derecha religiosa contra el matrimonio homosexual, contra la eutanasia reciente de una mujer en coma, o contra el financiamiento público de la investigación con células madre.
La agente secreta de la CIA cuya identidad fue divulgada
Etapas del caso Plame
WASHINGTON /AFP
He aquí las principales etapas del caso de la divulgación ilegal del nombre de la agente secreta de la CIA Valerie Plame, quien desde hace más de dos años investiga el fiscal independiente Patrick Fitzgerald:
Febrero de 2002: A pedido de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el ex embajador Joseph Wilson viaja a Níger para investigar un presunto tráfico de material nuclear con Irak, debido a “dudas planteadas por la oficina del vicepresidente Dick Cheney”, según el diplomático, que afirmó no haber encontrado pruebas de ello.
28 de enero de 2003: En su discurso anual sobre el estado de la Unión, el presidente George W. Bush asegura que “el gobierno británico se enteró de que Saddam Hussein buscó recientemente cantidades significativas de uranio en África”. 20 de marzo: Comienza la guerra en Irak.
6 de julio: Joseph Wilson publica en el diario The New York Times un editorial titulado “Lo que no encontré en África” en el que señala: “Si mis informes fueron ignorados por no corresponder a ideas preconcebidas sobre Irak, entonces es lícito asegurar que fuimos a la guerra basados en pretextos falsos”.
7 de julio: La Casa Blanca afirma que la oficina de Cheney no solicitó la misión de Wilson en Níger, pero reconoce que la frase del discurso presidencial de enero sobre el uranio africano era incorrecta.
14 de julio: El editorialista conservador Robert Novak revela en varios diarios que la esposa de Wilson, Valerie Plame, es agente de la CIA especializada en armas de destrucción masiva, y cita como fuente a “dos altos funcionarios de la Administración” Bush.
Diciembre: El Departamento de Justicia encarga una investigación a un fiscal especial, Patrick Fitzgerald, para determinar si efectivamente hubo funcionarios que filtraron el nombre de Plame a la prensa, ya que en Estados Unidos divulgar la identidad de un agente de Inteligencia es delito federal.
21 de mayo de 2004: Un periodista del semanario Time, Matthew Cooper, que había comentado el caso, es citado a comparecer ante un gran jurado (investigador).
12 de agosto: Una periodista del diario The New York Times, Judith Miller, que nunca publicó nada sobre el caso, también es citada a declarar. 23 de agosto: Cooper declara ante el gran jurado.
14 de septiembre: Cooper es nuevamente citado a declarar, pero se niega a hacerlo. 15 de febrero de 2005: La Justicia ordena encarcelar a Cooper y Miller por negarse a revelar sus fuentes al gran jurado.
27 de junio: la Corte Suprema se niega a acoger el caso. 6 de julio: Cooper anuncia un acuerdo de último momento con su fuente que le permite declarar ante el gran jurado, y señala al principal asesor político de Bush, Karl Rove. 6 de julio: Miller es arrestada por mantener su negativa a revelar sus fuentes. 18 de julio: El presidente Bush asegura: “Si alguien cometió un crimen, dejará de trabajar para esta Administración”.
30 de septiembre: Miller anuncia haber obtenido el permiso de su fuente para romper su promesa de confidencialidad, sale de prisión y declara. En su testimonio menciona a Lewis Libby, director de gabinete de Cheney.
14 de octubre: Karl Rove declara por cuarta vez ante el gran jurado. 28 de octubre: Un jurado investigador inculpa al jefe de gabinete del vicepresidente estadounidense Dick Cheney, Lewis Libby, por falso testimonio, perjurio y obstrucción de la justicia. Libby renuncia a su cargo.