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Casa Blanca en vilo por escándalo Cheney


Crece la ansiedad en el gobierno de George W. Bush a la espera de que concluya la investigación sobre una filtración a la prensa organizada al parecer desde la Casa Blanca para sofocar a una voz crítica de la guerra contra Irak.
La Casa Blanca se esforzaba este miércoles en aparentar serenidad, y el portavoz Scott McClellan se atrincheraba tras un invariable "sin comentarios" a las preguntas insistentes de los periodistas. El gobierno "se concentra en las prioridades de los estadounidenses", aseguró el portavoz presidencial, luciendo una gran sonrisa. "Seguimos las informaciones, sin duda, pero todo el mundo tiene mucho trabajo".
El caso, que se remonta a mediados de 2003, implica al estratega del presidente, Karl Rove, y al director del despacho del vicepresidente Richard Cheney, Lewis Libby. Unos periodistas afirmaron haber hablado entre ellos sobre la agente de la CIA Valerie Plame, cuya identidad fue divulgada por la prensa después de las preguntas formuladas públicamente por su marido, el diplomático Joseph Wilson, sobre "falsos pretextos" alegados por el gobierno para invadir Irak.
Cheney se vio implicado además por haber asegurada públicamente que no sabía nada de Wilson. El New York Times, por el contrario, afirma que Cheney habría hablado con Libby sobre la pareja Plame-Wilson bastante antes de que estallara el escándalo.
Este viernes expira el plazo con que cuenta la cámara fiscal designada para tratar este tema, determinar si tiene lugar la acusación y entablar un proceso. A menos que el fiscal independiente que dirige la investigación, Patrick Fitzgerald, decida prolongar el plazo, las acusaciones pueden ser formuladas antes del fin de semana.
La oposición, sin esperar el resultado, lanza fuertes críticas al gobierno, cuestionando las razones de la guerra de Irak, que cada día se torna más impopular. “Todavía no sabemos si hay un delito que pueda ser objeto de un proceso, pero por (el caso Plame), y por haber inducido al país a un error para desencadenar la guerra, (el gobierno) será acusado ante el tribunal de la historia”, afirmó esta tarde el ex candidato a la presidencia John Kerry, en un discurso.
En la Cámara de Diputados, los debates de la jornada quedaron parcialmente eclipsados por el tema. "Ya es hora de que alguien en la Casa Blanca rinda cuentas por este escandaloso abuso de poder", exclamó el demócrata Bob Filner.