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Sureste de Florida paralizado por Wilma


El sureste de Florida seguía paralizado este martes tras el golpe del huracán Wilma, que mató por lo menos a cuatro personas en este estado, según medios locales, provocó una destrucción no vista en esta región desde el huracán Andrew en 1992 y dejó a más de seis millones de personas a oscuras.

Casi toda la región está sin electricidad, las comunicaciones están parcialmente colapsadas, cientos de edificios quedaron dañados y los principales aeropuertos de la zona permanecen cerrados, según autoridades en los condados afectados, desde Miami-Dade hacia el norte hasta Palm Beach.

Un operativo para repartir hielo, alimentos y artículos de primera necesidad comenzó este martes en diversos condados, mientras más de 30.000 personas permanecían en refugios en todo el estado.

Más de media docena de ciudades y condados en la región también estaban bajo toque de queda por la noche, para evitar saqueos y sobre todo accidentes por los cientos de árboles, postes de luz y pedazos de lanchas que están sobre las carreteras.

En el condado de Broward, al norte de Miami, se confirmó una muerte el lunes de un hombre aplastado por un árbol.

Medios locales en el condado de Collier (suroeste), por donde Wilma entró el lunes por la mañana, reportaron una muerte en la localidad de Immokalee, de una persona a la que le cayó un techo encima durante la tormenta.

En Palm Beach murieron dos personas más: una mujer golpeada por una puerta de vidrio en su residencia en Boynton Beach, dijo su marido al diario Palm Beach Post, y un hombre que murió mientras intentaba mover una camioneta en Loxahatchee, dijo al diario un funcionario de bomberos.

El diario agregó que se investigaba otra posible muerte en el condado. Los decesos, sin embargo, no han podido ser confirmados, debido a que las autoridades están desbordadas y por problemas de comunicación.

En este condado, por donde Wilma salió al océano el lunes por la tarde, se reportaron extensos apagones en el 90% del condado, daños a estaciones de incendio y carreteras bloqueadas. Las comunicaciones también habían colapsado.

El director de Emergencias de Miami-Dade, Carlos Castillo, dijo que el daño estaba extendido por toda la región y aunque numerosos edificios resultaron dañados, hay muchas estructuras totalmente destruidas, como cuando Andrew en 1992.