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España ordena arresto a soldados de EU

• "No disparé inmediatamente sobre él. Llamé a mis jefes y les dije lo que había visto. Diez minutos después me llamaron y me dijeron que disparara", dijo uno de los soldados implicados.

La Justicia española ordenó hoy la busca y captura y detención internacional, a efectos de extradición, de los tres militares norteamericanos supuestamente implicados en la muerte del periodista español José Couso, el 8 de abril de 2003 en el Hotel Palestina, de Bagdad.

En un auto notificado hoy por el juez de la Audiencia Nacional española Santiago Pedraz, se explica que ésta es "la única medida efectiva para asegurar la presencia de los imputados en el proceso a disposición de la autoridad judicial española, a la vista de la nula cooperación judicial prestada por las autoridades estadounidenses para el esclarecimiento de los hechos".

En este sentido, Pedraz recuerda que ha cursado dos peticiones de auxilio judicial a EEUU, una el 21 de abril de 2004 solicitando documentación y la otra el pasado 6 de junio pidiendo que se tomara declaración a los militares imputados "o bien que se autorizara el desplazamiento de una comisión judicial española hasta territorio estadounidense para la ejecución de esas declaraciones".

"Hasta la fecha no se ha recibido respuesta por la autoridad requerida sobre el cumplimiento de ambas solicitudes de auxilio", señala la resolución.

Los implicados

Los reclamados son el sargento Thomas Gibson, el capitán Philip Wolford, responsable de la unidad de blindados que disparó contra el hotel, y el teniente coronel Philip De Camp, al mando del regimiento al que pertenecían los carros de combate.

Gibson fue la persona que el 8 de abril de 2003 disparó desde el carro de combate que tripulaba, después de advertir que alguien les observaba con prismáticos desde el hotel Palestina de Bagdad, en el que se alojaban la mayoría de los periodistas extranjeros que cubrían la información sobre la invasión norteamericana de Irak.

“Me dijeron que disparara”

En unas declaraciones emitidas por la cadena de televisión privada española Tele 5, para la que trabajaba Couso como cámara, un mes después del ataque, en el que también resultó muerto el periodista de la agencia Reuters Taras Protsyuk, el propio Gibson dijo: "no disparé inmediatamente sobre él. Llamé a mis jefes y les dije lo que había visto. Diez minutos después me llamaron y me dijeron que disparara sobre él y eso hice".

Su inmediato superior, el capitán Wolford, fue quien autorizó el disparo después de que el artillero le dijera que había visto a alguien con prismáticos en el hotel, según manifestó este oficial en una entrevista a "Le Nouvel Observateur".

Por último, la persona que ordenó disparar contra el hotel Palestina, fue el teniente coronel De Camp, según reconoció él mismo en una entrevista publicada en "Los Angeles Times" el día 11 de abril.

"El coronel que ordenó a sus tanques abrir fuego contra el Hotel Palestina matando a dos periodistas se responsabilizó el jueves de las muertes, pero dijo que no tuvo elección porque sus unidades estaban siendo atacadas por iraquíes", afirmaba el periódico, que incluía la siguiente cita textual de De Camp: "lamento decirlo, pero soy el tipo que mató a los periodistas".

El juez español les imputó el pasado mes de junio un delito contra la comunidad internacional tipificado en el artículo 611.1 del Código Penal, que comete quien "con ocasión de un conflicto armado realice u ordene realizar ataques indiscriminados o excesivos o haga objeto a la población civil de ataques, represalias o actos de amenazas de violencia cuya finalidad sea aterrorizarla".

La querella por la muerte de José Couso fue admitida a trámite el 17 de octubre de 2003, pese a la oposición de la Fiscalía, por el juez de la Audiencia Nacional española Guillermo Ruiz Polanco.

La abogada de la familia Couso, Pilar Hermoso, se felicitó hoy por la decisión del magistrado, que calificó de "histórica", aunque recordó que EEUU no extradita a sus nacionales, por lo que los tres militares reclamados no podrán ser detenidos mientras no abandonen su país.

Por su parte, Javier Couso, hermano del cámara español asesinado, dijo que la familia está "absolutamente feliz" por esta orden de búsqueda y captura.