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Gutiérrez retoma vuelo de regreso


El ex presidente Lucio Gutiérrez viajó esta tarde a Ecuador, casi seis meses después de su derrocamiento y en un abierto desafío a una orden de arresto en su contra, en un retorno con contratiempos por una falla en el avión que en principio lo trasladaba.
En el puerto de Manta (260 km al suroeste de Quito), adonde tiene previsto llegar Gutiérrez, decenas de militares mantenían estricta vigilancia en los accesos e impedían el ingreso de numerosos simpatizantes del ex mandatario.
Mientras, en Quito unos mil seguidores de Gutiérrez llegaron procedentes del oriente del país para exigir su restitución.
Policía mantiene disposición de arresto
El portavoz de la Policía ecuatoriana, capitán Juan Zapata, señaló a la AFP que Gutiérrez será arrestado, incluso si llega a la base militar del aeropuerto de Manta -que Estados Unidos utiliza para operaciones antidrogas-, y trasladado al penal García Moreno de Quito, que alberga a delincuentes comunes.
Momentos antes de despegar, el ex gobernante declaró a la AFP que estaba al tanto de la situación en Manta. "Sabemos de esa presencia (del Ejército), pero nada nos detendrá", señaló.
Gutiérrez descartó que su regreso pueda desatar actos violentos o una insurrección militar. "No creo que vaya a haber un conflicto social, por el contrario considero que mi presencia contribuirá a la paz".
"Conozco el profesionalismo de las Fuerzas Armadas y sé que cumplirán las órdenes que les han impartido, aún contra su voluntad", agregó.
Tras 20 minutos de vuelo hacia Manta, Gutiérrez y sus 16 acompañantes regresaron a Bogotá por una falla mecánica en la aeronave, y luego de dos horas partieron en otro avión.
"El piloto nos dijo que el ala del avión tenía una vibración extraña y que por seguridad debía retornar", comentó.
“Seré preso con la conciencia tranquila”
Con el propósito según dijo de "recuperar el poder", el ex mandatario viajó en compañía de su hermano, el diputado Gílmar Gutiérrez, periodistas y abogados.
El ex gobernante manifestó que se sentía "inmensamente feliz" de regresar a su país, pese al anuncio del gobierno de Alfredo Palacio y la Policía de que será detenido en cuanto llegue.
"Soy un hombre libre. Me podrán meter a la cárcel, pero mi conciencia está tranquila. Alfredo Palacio, por el contrario, siempre tendrá la conciencia atrapada por lo que hizo", expresó Gutiérrez, destituido por el Congreso el 20 de abril pasado.
El ex presidente retorna un día después de renunciar al asilo territorial que le concedió Bogotá el 4 de octubre, el cual agradeció. En coincidencia, Palacio hará una alocución radiotelevisada la noche de este jueves.
"Este asilo fue una nueva prueba de la persecución demencial que existe contra Lucio Gutiérrez, sus familiares y partidarios, por parte del que está usurpando la presidencia", dijo en referencia el ex mandatario a su otrora vicepresidente.
El retorno de Gutiérrez pondrá fin a un exilio de casi seis meses durante los cuales vivió en Brasil, Estados Unidos, Perú y Colombia.
Gutiérrez, quien llegó a Bogotá el 21 de septiembre, regresa en momentos en que Palacio enfrenta una crisis por la renuncia el miércoles del ministro del Interior, Oswaldo Molestina, el sexto miembro del gabinete que dimite en cinco meses.
Esa situación, generada por diferencias sobre una consulta popular, obligó a Palacio a suspender su participación en la XV Cumbre Iberoamericana de Salamanca (España).
La renuncia al asilo se conoció durante la presentación del libro "El golpe, los rostros de la conspiración", en el que Gutiérrez narra lo que considera es la "verdad" sobre su derrocamiento.
El gobierno de Palacio señaló que Gutiérrez le dio una "bofetada" a Colombia, como lo hizo con Brasil -donde también renunció al asilo político-, y advirtió que será detenido para que responda en los procesos que se le siguen por atentar contra la seguridad del Estado y violaciones de los derechos humanos.
Gutiérrez reiteró el jueves su denuncia contra el presidente venezolano Hugo Chávez, en el sentido de que apoyó y financió la movilización que derivó en su caída, y arremetió contra la Organización de Estados Americanos (OEA) por haber legitimado a Palacio.