Internacionales

Asalto rebelde en el Cáucaso ruso

* Decenas de hombres armados se lanzaron contra puntos clave de la ciudad de Nalchik

Decenas de rebeldes lanzaron este jueves un ataque en la ciudad de Nalchik, en la república rusa de Kabardino-Balkaria, con al menos 50 muertos, un desafío al
Kremlin que no logra detener las metástasis del conflicto checheno que se extiende sobre el conjunto del Cáucaso.
El asalto, llevado a cabo por entre 100 y 300 hombres armados y dirigido simultáneamente contra tres comisarías de Policía, las sedes locales del Ministerio del Interior y del Servicio Federal de Seguridad (FSB), así como una armería y el aeropuerto de la ciudad, desembocó en combates en las calles y al menos una cincuentena de muertos y un centenar de heridos.
El vicefiscal general de Rusia, Vladimir Kolesnikov hizo un balance de más de 20 asaltantes muertos, así como 12 miembros de las fuerzas del orden y 12 civiles.
Por su parte Arsen Kanokov, el Presidente de la República caucásica rusa de Kabardino-Balkaria, cuya capital es Naltchik, había hablado de 62 decesos: 50 rebeldes y 12 habitantes de la ciudad.
Los responsables de los hospitales, por otro lado, se referían a un número de heridos entre 90 y 150, cifras imposibles de verificar inmediatamente, ya que los intercambios de tiros proseguían al final de la jornada en dos puntos: alrededor de una comisaría y en un almacén donde los rebeldes se habrían atrincherado.
“Tomaron rehenes”, anunció a la televisión el representante del presidente ruso en el sur, Dmitri Kozak, poco después de su llegada al lugar.
El gobierno decidió el envío de refuerzos mientras seguían llegando grupos especiales, sobre todo para proteger la sede local del FSB, constató un fotógrafo de la AFP.
Cerca de la comisaría número uno, donde los combates habían cesado, cuatro cadáveres de asaltantes yacían en el suelo no muy lejos de dos automóviles calcinados.
El presidente ruso Vladimir Putin ordenó el bloqueo de Nalchik y la eliminación de toda persona que lleve armas y oponga resistencia, anunció el primer adjunto del ministro del Interior, Alexandre Chekalin, citado por la agencia Interfax.
Este asalto es el último de una serie que desde hace más de un año desestabiliza todo el Cáucaso ruso, y no sólo a Chechenia, donde las tropas federales están desplegadas de nuevo desde octubre de 1999.
Otra república rusa, Inguchia, fue el objeto en junio de 2004 de un gigantesco ataque rebelde contra edificios policiales. Un total de 88 personas perdieron la vida, además de dos rebeldes.
Aunque el Kremlin asegura periódicamente que la situación se “normaliza” en el Cáucaso, los secuestros, enfrentamientos y ataques se multiplican tanto en la república de Daguestán, como en Inguchia y Kabardino-Balkaria.
El ataque --que las autoridades regionales atribuyeron a los islamistas radicales-- fue lanzado en nombre de separatistas chechenos, afirmó un portal de Internet próximo a los independentistas que aseguró haber recibido una reivindicación de su autoría.
“Destacamentos del Frente Caucasiano, parte integrante de las fuerzas armadas de la República chechena de Ichkeria (nombre de Chechenia independiente) y del que Kabardino-Balkaria Yarmuk forma parte, entraron en la ciudad”, se lee en el breve comunicado que publica el sitio Kavkaz-Center.
El presidente de esta república rusa también indicó a Yarmuk como autores del ataque y los acusó de “extremistas religiosos”.
Yarmuk es una organización islámica local que fue blanco de una importante operación de la policía en enero pasado. Un mes antes un ataque atribuido a Yarmuk se había dirigido contra la sede local de la agencia antinarcóticos. Los asaltantes se apoderaron en esa ocasión de un importante arsenal de armamento.
Horas antes del asalto, al amanecer, la Policía había llevado a cabo una batida en los suburbios de la capital contra un grupo de “extremistas religiosos”. Según Interfax, los combates fueron provocados por sus compañeros que trataban de liberarlos.