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Atentado suicida al noroeste de Irak

* Mientras iraquíes se preparan a votar la Constitución

Mientras chiítas, kurdos y sunitas alcanzaban un acuerdo para que estos últimos depongan su actitud y acudan el sábado a las urnas a votar a favor del proyecto de Constitución, la violencia se cobró este miércoles otras 30 vidas en Tall Afar (noroeste de Irak).
Un kamikaze embistió este miércoles contra un centro de reclutamiento de Tall Afar matando a treinta personas e hiriendo a 35, un día después de que otro ataque segara la vida de otros treinta iraquíes en un mercado de esta misma ciudad situada a unos 450 km al noroeste de Bagdad.
“Unas 500 personas esperaban a mediodía ante el centro de reclutamiento cuando un kamikaze se hizo explotar”, precisó el general Najib Abdalá, jefe de la Policía de Tall Afar, que en septiembre fue escenario de una operación conjunta de las fuerzas estadounidenses e iraquíes para limpiarla de rebeldes.
Las fuerzas norteamericanas evacuaron los heridos hacia los hospitales de la región, precisó el general. Como se temían las autoridades, la violencia se recrudece a medida que se acerca el sábado, día en que 15,5 millones de iraquíes están convocados a las urnas para aceptar o rechazar el proyecto de Constitución, dos años y medio después de la caída del régimen dictatorial de Saddam Hussein.
El horizonte político se ha despejado un poco después de que el Partido Islámico Iraquí, la principal formación sunita, anunciara el martes por la noche que finalmente pedirá el voto por el “sí” en el referéndum tras una intensa ronda de negociaciones realizadas en los últimos días bajo la mediación de diplomáticos estadounidenses, británicos y de representantes de la ONU.
Este cambio de actitud se produce a raíz del acuerdo alcanzado por los principales líderes de las comunidades sunita, chiíta y kurda para enmendar la Constitución después de las elecciones de diciembre. El artículo del proyecto de la Carta Magna que contempla el federalismo era rechazado por los sunitas que temen el desmembramiento del país.
Presentes sobre todo en el oeste y norte del país y en el poder desde el nacimiento de un Estado moderno iraquí, los sunitas se han visto desposeídos del poder con la caída de Saddam Hussein y temen ser los grandes perdedores con la entrada en vigor de la nueva Constitución, que permitirá cerrar una página de la historia de Irak.
“No nos oponemos al federalismo, sino al que está inscrito en el proyecto de texto constitucional”, justificaba Ayad Sammarai, el portavoz del Partido Islámico, principal formación política sunita del país.
Y es que la futura Constitución de Irak ofrece a los chiítas del sur del país, rico en petróleo, la posibilidad de constituir un embrión de Estado reagrupando varias provincias en una sola región.
En agosto, el jefe del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak (CSRII), Abdel Aziz Hakim, destapó la caja de los truenos al defender la “necesidad de una zona autónoma en el centro y sur de Irak dados los vínculos entre los habitantes de esa región” de mayoría chiíta.
Durante la larga y laboriosa gestación del proyecto los negociadores kurdos también defendieron con uñas y dientes un sistema federal. En cambio, no lograron introducir en el texto el derecho de autodeterminación.
Otro asunto sensible es la repartición de los potenciales recursos petroleros, cuya exportación es la principal fuente de ingresos del Estado.
El fruto de la producción existente debe ser repartido de forma equitativa entre las regiones, en función del nivel de población de cada una. El reparto de la producción de los yacimientos todavía sin explotar lo negociarán el gobierno federal y las regiones productoras.