Internacionales

Confirmados 23 mil muertos en Pakistán

* Dos millones y medio de damnificados pasan las noches a la intemperie

Unos 2,5 millones de paquistaníes se preparaban este martes para pasar su cuarta noche a la intemperie debido al sismo que devastó el noreste del país el sábado, y causó 23,000 muertos y 51 heridos, mientras la ayuda comenzaba a llegar, por fin, a los miles de damnificados.
El primer ministro paquistaní dio a conocer en una conferencia de prensa en Islamabad el nuevo balance de víctimas y heridos al tiempo que lanzó un nuevo llamamiento de ayuda a la comunidad internacional y afirmó que ahora la prioridad son los sobrevivientes.
Aziz precisó que el nuevo balance oficial “podría aumentar” a medida que se reciban los informes de los pueblos de las zonas de montaña afectadas.
Un balance dado a conocer el domingo confirmó 19,136 muertos y 42,397 heridos, mientras que el lunes, las estimaciones oficiales oscilaban entre 30,000 y 40,000 víctimas mortales.
La mayoría de las muertes confirmadas (al menos 17,000) se registró en la zona de Chachemira bajo control paquistaní, especialmente en Muzaffarabad, a pocos kilómetros al sur del epicentro del sismo, de 7.6 grados en la escala de Richter, que destruyó el 70% de esa ciudad, que tenía 125,000 habitantes.
En India el primer ministro, Manmohan Singh, anunció este martes que el terremoto provocó al menos 1,300 muertos sólo en la Cachemira india, donde más de 32,000 casas se vieron afectadas por el sismo.
El primer ministro paquistaní, por su parte, señaló que el terremoto había dejado sin vivienda a unos dos millones y medio de personas en su país, donde “ciudades enteras quedaron completamente aniquiladas”.
“Nuestra prioridad es, en primer lugar, financiera, para que podamos comprar los productos de primera necesidad en la región y enviarlos a las zonas afectadas lo más rápidamente posible”, explicó.
Aziz citó a continuación “la necesidad de recibir tiendas de campaña, mantas, medicinas y material médico y, por último, equipos de expertos e ingenieros que ayuden a reconstruir las zonas afectadas”.
Para el primer ministro paquistaní, la principal preocupación la constituyen ahora los sobrevivientes, especialmente los de las regiones de montaña.
“Hay muchísimas personas que deberán afrontar el invierno sin un techo donde cobijarse. Por eso tenemos que suministrarles tiendas de campaña y tomar otras medidas para asegurar su protección en el invierno que se avecina”, dijo.
Pakistán lanzó un llamado pidiendo helicópteros para transportar las ayudas a los pueblos de montaña, donde los equipos de socorro aún no pudieron llegar.
El portavoz del Ejército paquistaní, el general Shaukat Sultan, anunció que la próxima semana Estados Unidos enviará 27 helicópteros. Alemania contribuirá con dos aparatos y Afganistán con otros cuatro, que se unirán a los 34 de Pakistán que ya empezaron a llevar los primeros socorros a las zonas afectadas.
Asimismo, gracias a la reapertura de las carreteras decenas de camiones del Ejército paquistaní comenzaron a llegar a una Muzaffarabad devastada, donde los sobrevivientes erraban perdidos y desamparados.
La llegada de la ayuda es crucial, sobre todo por razones sanitarias. La organización Médicos sin Fronteras (MSF) advirtió el martes contra los riesgos de epidemias.
No lejos de Muzaffarabad, en la ciudad de Balakot, también devastada, la llegada de un equipo de 15 franceses de la Seguridad Civil, primeros socorristas extranjeros en la localidad, hizo renacer las esperanzas.
“Mi hijo está allí debajo. Creo que aún está con vida”, exclamó el doctor Farid, cuyo hijo de 13 años está sepultado bajo las ruinas de la escuela Shaheen donde aún sobrevivirían unos treinta niños y su profesor.
En la capital Islamabad un desenlace feliz repuntó el ánimo de los socorristas, cuando una mujer iraquí y su hijo de dos años fueron rescatados en la madrugada del martes de la torre Margalla, un inmueble de diez pisos que se derrumbó durante el terremoto.
También este martes, una paquistaní de 45 años y su madre fueron rescatadas vivas de la misma torre, tras 80 horas debajo de los escombros.