Esta Semana

El miedo nos salva o nos puede acabar


— Ernesto Aburto M. —

El miedo: ¿Quién no lo ha sentido? Mi abuelo materno una vez,;
por defender a un borracho que estaba siendo vapuleado por un;
guardia frente al molino que tenía en Monseńor Lezcano, se;
enfrentó con las manos vacías al uniformado, que le montó el;
fusil Garand a pocos centímetros de su pecho. ;


Pero el viejo curtido y correoso, que ya frisaba los ochenta;
ańos, en vez de aflojarse, endureció todavía más las facciones;
indígenas de su rostro arrugado, y agudizando una mirada de;
acero le ordenó al guardia que disparara...si era hombre. ;
Después de unos segundos intensos, el guardia apuntó hacia el;
cielo, desmontó el fusil, recogió la bala intacta del suelo, y;
se fue caminando entre asustado y confundido. ;


"Claro que tuve miedo", me confesó después el anciano. Pensé;
en mis hijas pequeńas, en todo lo que dejaba, pero en ese;
momento estaba más arrecho que asustado...y qué jodido. ĄQue;
me matara pues!" Varios ańos después, el abuelo -que se;
fumaba dos paquetes de Valencia y apuraba un litro de guaro;
lija a lo largo del día- se murió de una complicación;
prostática a los 85 ańos de edad...por temor a operarse.;


UN INSTINTO BASICO;


La anécdota de mi abuelo me ayudó a comprender aquella célebre;
frase que solía repetir el doctor Pedro Joaquín Chamorro;
Cardenal, cuando confesaba que tenía miedo de ser asesinado;
-como efectivamente lo fue- mientras libraba su campańa de;
denuncias periodísticas de casi tres décadas contra el régimen;
de los Somoza, pero que "cada quien es dueńo de su propio;
miedo". El abuelo Eliseo Martínez Sánchez, en su momento,;
también fue dueńo de su propio miedo.;


Pero...¿qué es en realidad el miedo? A simple vista, en los;
seres humanos como pertenecientes al reino animal, podemos;
definir al miedo como un instinto básico de conservación de la;
vida que, mediante una serie de combinaciones químicas;
instantáneas y sin que medie para nada la razón en los;
primeros segundos, pone al cuerpo en disposición -por descarga;
de adrenalina y otros mecanismos- para alejarse rápidamente de;
una situación de peligro, o bien, para enfrentarla con;
audacia. Es un mecanismo de alarma ancestral que ayuda a;
prevenir los peligros por la vía de la fuga o del ataque. ;


En la Batalla de San Jacinto, para referirnos a un tema de;
Septiembre, el sargento Andrés Castro, al fallarle la chispa;
de su fusil frente al filibustero que se le venía encima, y;
sentir un indudable miedo, pudo haber salido corriendo en;
busca de protección, pero en ese momento, probablemente;
dominado por la furia, lanzó la famosa pedrada que abatió al;
atacante y pasó a la historia de Nicaragua.;


LOS MIEDOS FUNDAMENTALES;


En los animales irracionales, el miedo no pasa de ser una;
reacción instintiva. En los seres humanos, el uso de la razón;
produce otros matices, y de ahí las reacciones excepcionales o;
aparentemente ilógicas ante las situaciones de peligro, como;
el desafío al peligro (al toro bravo, a los cuernos), o el;
desencadenamiento de miedos ante diversas situaciones;
subjetivas, las llamadas fobias y angustias que, cuando;
escapan de control, se vuelven patológicas.;


Diversos estudios en animales y humanos indican que hay miedos;
primordiales que no son aprendidos, sino genéticamente;
heredados, pero que actúan como "ángeles de la guarda" desde;
la infancia hasta la muerte senil. ;


Entre éstos destacan tres temores firmemente establecidos en;
la especie humana: el miedo a los animales, que es una;
reminiscencia evolutiva del horror que invadía a nuestros;
antepasados ante la presencia de depredadores; el miedo a los;
dańos físicos, que es vestigio atávico del terror a los;
peligros de la naturaleza (rayos, terremotos, inundaciones,;
etc.); y el miedo a la separación, que favorece la convivencia;
social y permite retener a los retońos bien cerca de sus;
madres.;