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Hambre Cero y sus protagonistas

En silencio, sin mucho ruido y poco a poco, el principal programa social del gobierno, Hambre Cero, va llegando a los lugares más recónditos del país y va cumpliendo en parte con su misión de matar el hambre en la población campesina. Beneficiarios y funcionarios del proyecto cuentan las buenas y malas del programa insignia del FSLN, que aunque ya arrancó, lo hizo a medias

Allá, en aquellas tierras escondidas del progreso urbano, donde tradicionalmente han vivido miles de familias campesinas que luchan día a día por conseguir un plato de comida, se desarrollan historias humanas de alegría con un idealista programa social que busca llenar estómagos y acabar con las miserias en el campo.
Estelí es escenario de esta historia. Irma Serrano, Carmen Rugama y Zoraida Hernández, quizá no se conocen entre sí, pero sus vidas están ligadas a un proyecto social que poco a poco les ha ido cambiando la vida.
Serrano es una campesina de la comunidad La Laguna de Santa Rosa que ahora tiene la posibilidad de contar diariamente con cinco huevos para alimentar a su familia. Todo gracias al programa denominado Hambre Cero, que prometió impulsar el actual gobierno para ayudar a las familias campesinas.
Serrano pertenece a una familia campesina pobre. Vive a 30 kilómetros al noreste de Condega, tiene cuatro hijos y valora como importante que le entreguen, de forma compartida con su esposo, el paquete alimentario que garantiza el programa estatal para las familias más pobres de Nicaragua.
No es la única agradecida de contar cada mañana con huevos para comer. Auxiliadora del Carmen Rugama Ruiz, de Santa Adelaida, 12 kilómetros al norte de Estelí, indica que a ella le ha cambiado la vida en gran medida el bono productivo que desde mayo pasado empezó a entregar el gobierno.
Zorayda Hernández, de Las Mesitas, 18 kilómetros al noroeste de Estelí, también siente y goza ya de los beneficios del bono social. Las cinco gallinas que le entregaron pichonas, ya son grandes ponedoras y gracias a ello Hernández tiene incubando 15 huevos para aumentar la cantidad de aves de corral y la producción de carne y huevos.
La cerda, cuando se la llevaron no estaba preñada; ahora ya tiene dos meses de gestación y en poco tiempo espera que las cosas mejoren cuando para su camada. La vaquilla que le entregaron en el combo de ayuda social ya parió y ahora ya su familia puede tomar diariamente leche, porque la agradecida semoviente le asegura a diario ocho litros de este producto a la familia.
“Los beneficios son muchísimos”, dice Auxiliadora del Carmen Rugama, beneficiaria del programa y quien coordina a un grupo de beneficiarias de su zona. Ellas agradecen que los técnicos del programa estén pendientes de la situación de los animales, para tratarlos a tiempo en caso de que enfermen.
Auxiliadora recibe el apoyo de su marido, Denis González, y su hijo, Denis Horacio, quienes han trabajado en la elaboración de las galeras y cuido de los animales.
En tanto Reina Muñoz, Secretaria General de la Asociación de Trabajadores del Campo, dijo que con los frutos del programa ya se está paliando el hambre y elevando la calidad de vida de las familias campesinas beneficiadas. Según lo estimado oficialmente por la oficina del programa, en Estelí el gobierno busca beneficiar a más de 1,050 mujeres en dos etapas.
También pretenden instalar 4 mil biodigestores para producir gas metano que haga funcionar las cocinas del campesinado y reducir el consumo de leña, práctica que ha venido provocando el despale de los bosques y la consecuente destrucción ambiental de la región.
Según la información oficial, el gobierno en este departamento ya entregó 12 mil láminas de zinc para las galeras, donde las familias beneficiarias construyen los corrales para las vacas, cerdas y gallinas, así como ladrillos cuarterones para las paredes.
En junio pasado el gobierno hizo la primera entrega en Estelí y luego en Condega. A pesar del esfuerzo gubernamental, la iniciativa en ciertos períodos se ha desarrollado lentamente y con errores, pero sin alterar los objetivos del proyecto y alegrar a las beneficiarias.
Por ejemplo, Robertina Hoyes, de La Montañita, no tiene manera de ocultar su alegría cuando cuenta que ya parida su vaca le da diariamente ocho litros de leche. Y Alberta Estrada, de la comarca La Labranza, ríe porque aunque su vaca todavía no está parida, sus gallinas le proveen ocho huevos todos los días. Y su cerda parirá dentro de poco.
Proyecto incompleto en Matagalpa
El programa “Hambre Cero” que impulsa el gobierno a través del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) comenzó desde mediados de año con la entrega de gallinas en varios municipios de Matagalpa, donde 1,300 mujeres son beneficiadas con este combo, que incluye una vaca, una cerda y materiales para la construcción de porquerizas y gallineros.
Las mil 300 beneficiarias están distribuidas en los municipios de San Ramón, Terrabona, Darío, Sébaco, San Isidro, Muy Muy, Esquipulas, San Dionisio, Matiguás y Río Blanco.
Aquí “Hambre Cero” ha iniciado a medias. Las mujeres cabezas de familia ya recibieron las cinco gallinas y un gallo, pero aún están a la espera de la vaca, la cerda y los materiales que cubre este bono productivo.
Al consultarle al ingeniero Alejandro Reyes, delegado del Ministerio Agropecuario, el porqué no le estaban entregando las gallinas a las mujeres que ya habían recibido las vacas, señaló que están esperando que las que recibieron su vaca se vayan acomodando para alimentarla y no ponerles dos cargas a la vez, por lo que le estaban entregando a otras las gallinas. “Pero también van a recibir su vaca”, dijo.
Hasta el momento a ninguna de las primeras mujeres que recibieron su vaca en los municipios de Matagalpa se le ha completado el bono productivo, pero las autoridades del Magfor aseguran que a todas les llegará lo que les hace falta.
Doña Isolina Obando García, de la comunidad El Bálsamo, municipio de Muy Muy, señaló que se sentía alegre por recibir del gobierno cinco gallinas y un gallo, las que ya están poniendo cerca de una decena de huevos diarios. “Antes era muy pobre y no las podía comprar, ahora ya como huevitos y espero pronto beber leche de vaca y criar cerditos”, dijo alegre.
Al igual que doña Isolina se expresaron Otilia Urbina y Aída Chavarría, quienes aseguraron que esperan que el gobierno cumpla con entregarles la vaca, la cerda y el material que abarca el bono productivo, debido a que a unas ya les entregaron la vaca, pero no les han dado las gallinas.

Nueva Segovia cosecha frutos del proyecto
En el departamento de Nueva Segovia tampoco se ha completado el bono productivo, pero las familias beneficiarias ya disfrutan de los primeros frutos del programa Hambre Cero.
EL NUEVO DIARIO visitó a varias beneficiaras de la comarca Los Arados, cuyos habitantes, de extracción indígena, históricamente han tenido la característica de cultivar sus parcelas con hortalizas. Los labriegos de aquí son fundadores del mercado municipal de Ocotal, donde comercializan las verduras frescas.
Tres entrevistadas mencionaron que sólo recibieron la vaca preñada y cinco gallinas del programa Hambre Cero que impulsa el gobierno.
“Estamos esperando que nos cumplan con la cerda y los materiales para los corrales y las cercas”, manifestó Rosibel Espinal Bautista, de 37 años, a quien encontramos alimentando a sus aves de corral.
Ella tiene una pequeña casa de adobe y zinc en una manzana y media de terreno propio, donde vive con su marido y sus dos hijos de 15 y 16 años. Espera que llegue el técnico agropecuario por parte del proyecto para que le verifique si su vaquilla está preñada.
El alambre es algo que urgen, porque algunas de los vaquillas que ellas poseen son muy bravas y lidian para tenerlas amarradas, para evitar que dañen cultivos agrícolas de los vecinos.
Doña Estebana Gómez Gómez, de 83 años, contó que la vaca parió un día después que se la entregaron, el cinco de septiembre pasado, y le ordeña diariamente tres litros de leche.
La anciana dijo que sólo tenía una parcela de menos de una manzana, pero la vaca la pastorea en un terreno que su esposo tiene muy distante de la casa. Esto los obliga a traer al semoviente todas las tardes, por temor a los abigeos.
Por su parte, Jenny Elizabeth Ramírez Pérez, de 18 años, ya tiene su vaca a punto de parir y la pastorea en un terreno de una manzana que le regaló su papá. La joven mostró la recolección de huevos de las aves que recibió y que piensa reproducirlas con la primera que se “enclueque”, para aumentar la producción de huevos, y aparte de tener alimentos, poder vender a los vecinos.
Formarán cajas rurales
Carlos Arosman, Director departamental del Magfor, dijo que de las mil 700 reses entregadas a las 2,084 familias de los 12 municipios de Nueva Segovia, 300 han parido, y registran la muerte de 16, por diferentes causas. Todavía están pendiente de la entrega de más elementos.
Añadió que han comenzado el proceso de organizar a las mujeres en grupos de 50, a fin de que el dinero que deberán devolver --unos 5 mil córdobas cada una-- forme una especie de caja rural para préstamos para ellas mismas y sus familias.
También dijo que ya diseñan el programa con el Fondo de Crédito Rural (FCR), para que una vez constituidos los fondos revolventes, se vean fortalecidos con otros complementarios y logren romper la dependencia del crédito con la banca convencional.

Hambre Cero, un proyecto ambicioso
El programa Hambre Cero fue lanzado oficialmente por el presidente Daniel Ortega el cinco de mayo en la comunidad de Raití, ribera del río Coco.
De acuerdo con la planificación del programa, las familias beneficiadas obtendrían un paquete de bienes: una vaca preñada, una cerda cubierta, cinco aves, materiales para la construcción de la porqueriza y el gallinero, semillas de siembra para quienes tuvieran tierras aptas para labores agrícolas.
Incluía, además, material vegetativo para abono, plantas frutales y forestales, un biodigestor para la cocción de los alimentos, crédito revolvente para aumentar la crianza de animales y comerciar el excedente de alimentos; entrenamiento y asistencia técnica en diversos temas, como género, salud y alimentación animal, cooperativismo, medio ambiente, comercialización, entre otros beneficios.
El paquete del bono productivo está valorado en unos dos mil dólares, pero las familias beneficiarias tendrán que regresar en cierto tiempo el 20 por ciento del valor recibido, para la conformación de una caja rural. El costo global del programa es de 30 millones de dólares por año para beneficiar a 15 mil familias atendidas anualmente, hasta alcanzar a 75 mil núcleos beneficiados en los cinco años de gobierno de Ortega.
No obstante el plan gubernamental, el proyecto inició con un déficit de 19 millones de dólares que estaban siendo buscados de fondos nacionales y extranjeros. EL NUEVO DIARIO intentó obtener una información actualizada sobre el estado del proyecto, pero el Magfor no proveyó la información solicitada.
El programa Hambre Cero, considerado el proyecto insignia del gobierno sandinista, se extenderá hasta 2011 a un costo de 150 millones en total.
De acuerdo con la proyección gubernamental, en 2011, con la intervención del programa alimentario, se espera que existan unas 75 mil parcelas de sembradas con pasto, hortalizas y frutas, y al menos unas 1,500 comunidades organizadas con su Comité de Crédito para el manejo de fondos revolventes.
La proyección también indica que en 2011 se producirán al menos 150 mil litros de leche al día, con los que unos 600 mil niños podrán consumir una taza diariamente.

(Corresponsales de Estelí, Matagalpa y Las Segovias)