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Niños sobreviven gracias a los hoyos de la carretera


GRANADA
Descalza y despeinada, vistiendo una blusita y short rojos, encontramos en el kilómetro 61 y medio de la carretera Granada-Nandaime a Angélica María, de ocho años, que desde hace algunos meses trabaja revistiendo los huecos de las vías a cambio de unas monedas.
A su lado, Ileana de los Ángeles, su hermanita menor, le ayuda con una pala a echar en los huecos la tierra que sustrajeron de la misma carretera. El objetivo es solicitarle a los transportistas y transeúntes uno, dos o cinco córdobas para el sustento propio y el de su familia.
Las niñas se mantienen ahí desde las ocho de la mañana hasta las 12 del mediodía, y desde las dos hasta las seis, los días que según la madre no tiene para mandarlas a la escuela.
Esto es lo que ocurre en la comarca Mayarís y en gran parte de la carretera, principalmente en los lugares conocidos como Caña de Castilla, El Arroyo y la Mielera, muy cerca de Nandaime.
Sus padres, Eusebio Sandoval, de 33 años, y Juana Mercedes Cárdenas, de 27, manifiestan que el gasto de mantener a sus cuatro hijos es demasiado en comparación con el único salario que entra al hogar.
En busca de subsistir
Y es que según Cárdenas, su esposo trabaja como ayudante de un bus que cubre la ruta Granada-Nandaime, y el bajo salario que gana los ha obligado a buscar otras formas de subsistencia.
“A veces ellas se van con él y con otros familiares a trabajar a Caña de Castilla, o si no, se quedan trabajando conmigo aquí y yo las cuido”, manifestó la mamá.
Lo lamentable es que a pesar de que las niñas están inscritas en la escuela San Caralampio, ubicada aproximadamente a un kilómetro de la casa, muchas veces no asisten por cuestiones de trabajo, lo que viola lo estipulado en la Convención de los Derechos del Niño, ratificada por Nicaragua en octubre de 1990.
El artículo 28, numeral uno, inciso e, dice que “los estados partes deberán adoptar medidas para fomentar la asistencia regular a las escuelas y reducir las tasas de deserción escolar”.
“A mí me gusta ir a la escuela porque la profesora Esperanza me enseña bastantes cosas y también juego con mis compañeros de clase”, expresó la niña.
Según ella, a pesar de que su mamá no la obliga a trabajar, lo hace porque le gusta estar en la carretera con los demás niños y porque le dan dinero para comprar algunas cosas para su casa.
Práctica familiar
Al parecer, el trabajo desempeñado por los Sandoval-Cárdenas se ha vuelto una práctica muy común entre vecinos y familiares, ya que además del papá y la abuela materna, tíos y primos también se integran a la actividad.
Entre ellos la familia Alguera-Peña, Cárdenas-Alguera y Alguera-Gómez, todos con un parentesco de primero, segundo y hasta tercer grado.
La mamá expresó que el dinero que los transportistas dan a las niñas es de gran ayuda porque “con eso les compramos comida, ropita y cualquier otra cosa que podamos”.
Sin embargo, a pesar de que Cárdenas asegura que los taxistas, los furgoneros y los motociclistas son considerados y respetuosos con las niñas, la Policía ha expresado su preocupación por el peligro y la inseguridad en la que viven.
A ello se debe el trabajo casa por casa que desde hace un mes viene realizando la suboficial Coralia Domínguez, de la Policía de Nandaime, quien les explica a los padres el riesgo gigantesco que corren sus hijos al estar expuestos en ese lugar.
Durante uno de sus recorridos Domínguez encontró en la carretera a Selena y a Teresa, de diez y siete años, habitantes del barrio La Orilla, en Nandaime, quienes en ese momento se encontraban con su papá, Róger Murillo, de 32 años.
Además, encontró a Reina Isabel Sandoval Cárdenas, de 11 años, hermana de Angélica e Ileana, pero manifestó que al ser entregada al papá, éste no quiso escuchar las orientaciones.
“Me dijo que yo no tenía nada que hacer con su hija, porque ellos vivían en la comarca Mayarís, jurisdicción de Diriomo, y no de Nandaime, y que me fuera”, añadió Domínguez.
Por su parte, el subcomisionado Carlos Alberto Mora Castillo, jefe de la Policía de Nandaime, comentó que este problema inició hace cinco o seis meses en el lugar que se le conoce como Puente El Arroyo, en Nandaime, con unos ancianos.
“En ese entonces la carretera no estaba tan mal, pero debido a las pésimas condiciones en que ha estado últimamente, los niños y adultos aprovechan para trabajar de esa manera”, señaló Mora Castillo.
Vía destrozada da para todos
El subcomisionado explicó que en las últimas semanas el problema adquirió nuevos matices.
Uno de ellos es la presencia de mujeres con recién nacidos en brazos que se ubican a pedir dinero en compañía de otros niños, a quienes supuestamente están cuidando. O hacen una especie de día de campo y sacan sillas o butacas, por las tardes o los fines de semana.
“También descubrimos que gran parte de esos niños no viven con sus padres, sino con una abuela, una tía, u otro familiar cercano, porque la mamá o el papá se había ido a trabajar a Costa Rica”, aseveró.

Expuestos a todo riesgo
Entre las preocupaciones de la Policía está el hecho de que la carretera sirve de ruta para el transporte internacional; buses y furgones que salen o entran por las fronteras del norte y sur de nuestro país.
Al respecto, Karla Sequeira, Presidenta de la Asociación-Comité de la Niñez y la Familia (Aconifa), en Granada, manifestó que estos niños y niñas están expuestos, entre otras cosas, a la pornografía infantil, al turismo sexual y a la trata de personas.
“Son un blanco fácil de la explotación sexual y comercial, y eso significa una violación a sus derechos humanos fundamentales”, remarcó.
Además, el subcomisionado manifestó que cuando un vehículo lanza una moneda, los niños salen corriendo inmediatamente a agarrarla, sin detenerse a pensar que detrás viene otro vehículo que los puede golpear.
“Hemos tenido casos de vehículos que se les daña la dirección y se salen del carril o conductores que por capear los hoyos van haciendo maniobras, o algunos que vienen en estado de ebriedad”, enumeró.
A eso hay que agregar que los niños en su afán por cubrir los huecos echan lo primero que encuentran, como tierra, arena y piedras, corriendo el riesgo de ser golpeados por el rebote de una de ellas.
De igual manera, aseguró que se pone en riesgo la vida de los conductores, quienes habitualmente se estacionan a la orilla de la carretera para reparar o cambiar llantas, desconociendo que el lugar ha sido socavado para sacar tierra.
Niños responsables de padres
Por su parte, la delegada de MiFamilia, Rosario Caldera López, manifestó que cada vez más los padres de familia están trasladando a sus hijos la responsabilidad de la manutención del hogar.
“No se dan cuenta que los están arriesgando demasiado y que quienes deberían estar asumiendo la responsabilidad de la educación, la salud y la alimentación son ellos”, indicó.
No obstante, manifestó que MiFamilia cuenta con muy pocos recursos para atender la situación. “Contamos solamente con tres trabajadoras sociales para el departamento, y una de ellas atiende los municipios de Nandaime, Diriá y Diriomo”.
Ante una posible separación de los padres y los hijos, Caldera dejó claro que “eso no es lo que pretendemos, nosotros abogamos por la unidad familiar y la responsabilidad de los padres en la formación de sus hijos, porque eso importante para su desarrollo”.
Aunque dijo que en el hipotético caso de que MiFamilia quisiera separar a los niños de sus padres, no tendría la capacidad para mantenerlos en un albergue infantil, debido a que los cinco centros de atención a niños del departamento se encuentran saturados.
Posibles soluciones
Karla Sequeira manifestó que lo ideal sería hacer un diagnóstico integral para analizar las causas directas del problema.
“También podríamos reunirnos con los padres de familia para ayudarles a encontrar otra forma de ganarse esos cinco córdobas y que no sigan exponiendo a su hijos”, agregó.
Sequeira considera que la solución no es quitarlos de la carretera, “porque si hoy los quitamos, mañana están devuelta en el mismo lugar, lo que debemos de hacer es atacar el problema de raíz, sensibilizando a los padres”, enfatizó.
Para ello, la Policía, a través del comisionado mayor Pedro Dennis Morales Novoa, jefe del departamento de Granada, propone la conformación de una comisión interinstitucional integrada por MiFamilia, MTI, las alcaldías y organismos de la sociedad civil, con el propósito de hacer un estudio minucioso.
Y considerando que los niños y niñas trabajadores de la carretera se encuentran también en la ruta que va de Catarina a Las Flores, Masaya, las autoridades granadinas piensan que urgen acciones globales inmediatas.
La misma Convención de los Derechos del Niño plantea en su artículo 34 que “los estados partes deben tomar medidas de carácter nacional, bilateral y multilateral necesarias para impedir la incitación o coacción de los niños a cualquier actividad sexual”. Y el artículo 35 dice que “se debe impedir el secuestro, la venta o la trata de niños para cualquier fin o en cualquier forma”.