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“Arnoldo debería estar arrecho conmigo”


“¿Sabés qué significa eso?”, pregunta sin despegarme la mirada. Y de inmediato contesta: “Arnoldo debería estar arrecho conmigo”. Con esta frase don José Pallais Arana pretende convencerme, con su sonrisa pícara, su carcajada sonora y su aspecto de Santa Claus bonachón, que su profesionalismo impera ante todo.
Muestra apresurado un libro de su escritorio. “Aquí está”, me dice. Voltea una página, la otra y llega hasta donde quería. “Mirá la barbaridad que habían hecho”. Abre el libro y lee en voz alta. Parece un abuelito contando la historia: “(El lavado de dinero) De fondos provenientes del narcotráfico, mínima dos y máxima cuatro (años de prisión). Y nosotros llevamos la condena mínima a cinco y la condena máxima a diez”.
Según me explica, su jefe y amigo, Arnoldo Alemán, debería estar molesto con él, pues subió las penas al delito de lavado de dinero. A pesar de eso, Alemán podrá salir libre, teóricamente, cuando el Código Penal esté vigente. ¿Obra de Pallais? ¿Es un Código Penal a la medida de Alemán? El legislador cree que estas preguntas sólo tienen cabida en un manicomio.
Pallais es un abogado leonés que hizo estudios en la Complutense de Madrid y tiene un bufete en la Ciudad Universitaria. Ha sobresalido en la actual legislatura desde la presidencia de la Comisión de Justicia y Asuntos Jurídicos. Su defensa férrea a la inclusión del aborto terapéutico le ha hecho ganarse muchas simpatías en la sociedad. Simpatías que no tenía, sobre todo por su función en el gobierno de Violeta Barrios como viceministro de Gobernación.
Este año fue exitoso para Pallais. Logró la aprobación del Código Penal y la Ley de Acceso a la Información Pública. Y también ha tenido una posición firme en el caso de extorsión en Tola.
Ahora que se aprobó el Código Penal, Arnoldo Alemán podrá pedir la liquidación de su pena... ¿y usted pedirá su magistratura?
Yo no he pedido (la magistratura). Ni me interesa ni me la han ofrecido.
Se rumora que usted quiere ser magistrado, y eso no es malo, ¿o sí?
Es que no me gusta. Nunca me he visto siendo juez o magistrado, me sentiría frustrado.
¿Por qué?
Muy sencillo, porque me veo privado del accionar político. Desde una magistratura no se puede opinar y no podés participar en política. No me veo ahí, estudiando, analizando libros para estar redactando sentencias. No, no, no.
Entonces la opinión pública, incluso los medios de comunicación, tienen una percepción equivocada de usted, a quien hemos visto más como académico, como jurista.
Sí, porque la visión de la política que ustedes y la mayoría de la gente tienen es una visión negativa. Que el político no tiene palabra, no tiene compromisos, no hace el bien, sólo hace componendas y defiende sus intereses, pero esa no es mi visión del político. Político es el que está en un cargo de responsabilidad y puede influenciar positivamente. Ese rol puedo jugarlo mejor desde la Asamblea.
Hablemos del caso de Arnoldo Alemán. ¿Cuando entre en vigencia el Código Penal Alemán estará libre de toda culpa?
Yo no sé.
Usted es abogado, don José.
Pero no soy abogado de Alemán. Para podértelo responder tendría que leer la sentencia. No sé por cuántos delitos lo condenaron.
¿Quiere que le diga?
Sí.
Peculado, malversación de caudales públicos, fraude, lavado de dinero...
Entonces, ¿qué tiene que hacer el juez? Tiene que ver las penas que tenían esos delitos antes, ver las que tienen ahora, sumarlas y aplicar las reglas del concurso de pena, ver si hay agravantes o atenuantes. Y con el resultado de la sumatoria, de la resta o suma de los agravantes o los atenuantes, comparar. Yo te lo digo honestamente, no me he interesado en hacer el ejercicio. No le he hecho. Lo puedo hacer, si me traés la sentencia, lo hago. Me das una hora sí.
¿Pero usted tiene una relación amistosa con Arnoldo Alemán?
Pues sí.
Recuerdo que hasta hubo problemas en León cuando la selección de los diputados, porque Alemán lo impuso a usted.
Su papá y mi papá eran muy buenos amigos. Mi papá fue profesor de él, uno de sus mejores alumnos. Yo era menor que él, cuando él estudiaba en León, yo estaba en secundaria, y llegaba a mi casa. En mi vida adulta, en Upanic, que yo era secretario de la Asociación de Algodoneros de León (ADAL) y él vicepresidente de Upanic por los cafetaleros de Managua, entonces coincidíamos ahí. Cuando el gobierno de Alemán no me acerqué más, ni lo apoyé en la campaña. ¿Cómo llego a diputado? Yo no lo pedí, no te puedo decir quién se lo sugirió, pero fue una persona que me aprecia mucho y tiene mucha influencia en él.
Le pregunto porque me extraña que no se haya preocupado por conocer del caso de Alemán, de su amigo.
Fijate que no me ha interesado. Ninguna curiosidad.
¿Ni para asesorarlo?
No. Mi mamá me enseñó que donde no te invitan, no vayás, y lo que no te pidan, no lo hagás. Cuando no quería hacerle caso me decía: ‘Hijo, uno nunca debe ser sobrado’. Si uno no anda de metido, intrigando, y uno trabaja y hace bien su trabajo, uno no se mete en problemas’. Va contra mi naturaleza andar queriendo quedar bien con el que tiene el poder.
Cuando entre en vigencia el Código Penal, ¿usted cree que el PLC no va a estar sometido a los chantajes del Frente Sandinista? Recuerde que el Frente saboteó la sesión la semana pasada.
Yo estoy clarísimo que ese riesgo existe. Incluso, el Frente puede tratar de abrirle otro caso. La intención del Frente de mantener el chantaje ha sido evidente. No podemos ocultarlo. Para ser honesto, si eso le va servir (a Alemán), tampoco es una forma elegante ni la que a mí me gustaría, porque lo que estás diciendo vos, de hacer la liquidación de condena, quiere decir que sos culpable, de que fuiste condenado. Tu culpabilidad no te la han quitado.
¿Y usted está seguro que Alemán no es culpable?
Yo te voy a decir lo que me han dicho juristas con los que he trabajado, que no son liberales, que nadie mete la mano al fuego, ningún jurista que se la dé de serio dirá que el juicio de Alemán fue imparcial.
Lo que se dice es que está mal presentado.
Lo que te puedo decir es que el delito de lavado de dinero, con base en la Ley 285, nunca se le pudo haber aplicado a Alemán. Está mal aplicado.
¿Y cree que fue a propósito?
Sí, diría que es una intencionalidad política porque al ponerte por lavado de dinero, internacionalmente te ponen en una categoría de los tipos más peligrosos.
“Había una presión muy grande de los obispos”
Con José Pallais las apariencias engañan, parece que su vida ha sido calmita, como su forma de caminar, pero no. El jura que defiende sus convicciones, por eso, entre otras cosas, trabajó defendiendo los derechos humanos en el régimen somocista.
Muchos ayatolas disfrazados de liberales acompañaron a Pallais en los intensos debates en el Parlamento. Así, Pallais fue tildado de homosexual, de abortista, asesino y otros calificativos más que sus compañeros, la mayoría del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, utilizaron para justificar su defensa “por la vida” (léase: defensa de lo que defienden los curas, es decir, eliminar el aborto terapéutico). Pero el diputado no se inmutó.
¿Por qué su partido le asignó la importante tarea de presidir la comisión que dictaminaría el Código Penal? ¿Fue por fidelidad a Arnoldo Alemán?
Yo vine a la Comisión de Justicia de pura casualidad. Nos pidieron en el partido que pusiéramos las áreas donde queríamos trabajar. Yo puse dos: Justicia y Relaciones Exteriores, entonces me pusieron en las dos. Tampoco había mucha gente que quisiera estar en justicia, porque esta comisión tiene fama de que se trabaja mucho, entonces muy poca gente la quería. Quedé yo porque no tuve ni competencia.
¿No les gusta trabajar a sus colegas, entonces?
Yo hablo por mí. A mí me gusta. Aquí se asustan muchos, que paso mucho tiempo en la comisión.
¿Cuáles son los costos políticos que usted tendrá que pagar por apoyar el aborto terapéutico?
Yo no ando pensando ni midiendo que esto me conviene, que esto me va a traer votos o esto no me trae votos. Yo vine aquí a pelear por mis convicciones. A decir lo que creo, se moleste quien se moleste. Para mí el problema del aborto es de derechos humanos. Cuando vine de España, casi en el 1978, a la primera insurrección, que no había ni mucho trabajo, el primer cargo que ocupé en León fue de Secretario de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, CPDH.
¿Fue Secretario de derechos humanos en un régimen que nunca respetó los derechos humanos?
Sí, fue muy duro. A mí me tocó levantar varios casos. Incluso, la casa de nosotros la intentó quemar la Guardia.
¿Pero usted no estaba con Somoza?
No, mi papá jamás fue somocista, ni mi mamá.
¿Disentían de su propia familia, entonces?
Jamás, jamás, mi papá y mi mamá eran conservadores. Los Pallais, Luis y Noel, eran somocistas porque ellos son Debayle, primos hermanos de Tacho, pero eso eran ellos, eso no se traslada a los otros miembros de su familia.
El martes Carlos Gadea dijo que usted estaba a favor de que se derogara el delito de sodomía porque era homosexual, ¿le incomoda la homofobia de su colega?
No. Lo veo como una concepción anacrónica, es parte de la ignorancia. Penalizar a alguien por su opción sexual es tener una concepción antidemocrática del derecho, después vas a penalizar por lo que piensa, escribe y dice. Esa concepción del derecho se originó en la Alemania nazista, es hitleriana.
Volviendo al aborto terapéutico, ¿cuál era la dirección de su partido?
La decisión fue que se votara libremente, pero que la moción no se presentara como propuesta del partido, sino personalmente, porque la bancada estaba dividida.
Pero ustedes son liberales, y los liberales no deberían de tener ideas tan retrógradas.
Ah, bueno, pero había una influencia y una presión muy grande de los obispos, y algunos piensan equivocadamente. Piensan que irse en contra del obispo es perder votos, que en el púlpito (los obispos) van a pedirle (a la gente) que no voten por vos en las próximas elecciones. Esto no va con el liberalismo porque en su origen, el primer principio es la separación Estado-Iglesia.