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Los Mejía de Las Segovias

“Los Mejía de Las Segovias” es el título de la investigación elaborada por el señor José Mejía Lacayo, de la Academia Nicaragüense de Ciencias Genealógicas, la cual abarca rasgos generales sobre la procedencia de este apellido y el desarrollo de una de sus ramas más importantes en Nicaragua

María Haydée Brenes

I ENTREGA
El origen del apellido Mejía se remonta a Galicia, desde donde se supone pasó a Castilla, Murcia y Extremadura durante la Reconquista.
De acuerdo con la investigación, este apellido aparece escrito como Mejía, Mejías, Mexía, Messía, Mesías, Megía, Mecías y Macías. En el siglo XV los Mejía fueron tenedores de la Villa de Santa Olalla y alcaides de la frontera.
Se dice que Pedro y Diego Mejías fueron caballeros XXIV (veinticuatro) en época de los Reyes Católicos. Estos caballeros XXIV eran los regidores de la ciudad de Andalucía, y es a esta ciudad a la que se le otorgó ese número, de allí el origen de esa curiosa denominación.
Pedro Mejías fue cronista de Carlos I (1516 – 1556), por lo que la casa de este caballero dio nombre a la Plaza del Cronista en España. La sepultura familiar está en la capilla mayor de la Iglesia de Santiago.
Francisco Mejías obtuvo ejecutoria de hidalgo por la Real Cancillería de Granada en 1542. Sancho Mejías y su mujer Mencia Manuel fundaron el Colegio de Monte-Sión en 1559.
Hay varios enlaces con los Guzmán, Cerda y Casas. Mejía es, en distintas épocas, apellido del duque de Tamames, conde de Benaogiar, de Mora, marqués de Jodar, Busianos y Campo Llano.
Una casa sin heredero
Según los hermanos García Carraffa, citados en la investigación, Mejía es un noble y antiguo linaje de Galicia. Algunos autores citan como Señor de la casa de Mejía a Garci Sánchez Mejía que, por ser muy hermoso, fue llamado la “Doncella de Mejía”. Garci Sánchez Mejía se casó con una hija de Juan Sánchez de Mendoza, conocido como “El Viejo,” quien era hermano de don Lope de Mendoza (1400-1445), llamado “el Santo”, Arzobispo de Compostela.
Del citado matrimonio nació una hija, que heredó la casa y celebró enlace con Juan de Castroverde. No tuvieron hijos, pasando entonces a casa de Mejía al mencionado Arzobispo de Compostela, que la cedió a su sobrino Alonso de Mendoza, Pertiguero Mayor de Santiago, a quien heredó un hijo suyo que murió sin sucesión, pasando la casa de Mejía a los Mariñas.
Mosén Jaime Febrer cita a Alfonso Mexía, que desde Galicia pasó a luchar contra los rebeldes de Murcia y su tierra, llevando con él gente aguerrida y esforzada. Sosegada la rebelión, pasó al lugar de Monroig, que hoy pertenece al Ayuntamiento de Pallargas y partido judicial de Cervera (Lérida), donde fue premiado por el Rey don Jaime II de Aragón (1291-1327).
De la mencionada casa gallega de Mejía o Mexía, dinamaron ramas que fueron extendiéndose por España. Ya a fines del siglo XV y principios del XVI vemos el linaje muy difundido por Castilla la Vieja y con casas de mucho lustre, entre ellas la que radicó en la villa de Almazán, del partido judicial de su nombre (Soria); la de la ciudad de Segovia; la de la villa de Hita (Guadalajara); la de Toledo; la de Ocaña, en la misma provincia; la de Ciudad Real y la de Cáceres.
Poblando América
La tradición familiar, según Edwin Aguilar Gámez, refiere que un señor Mexía, judeoespañol (sefardí, es decir converso), casado, y varios de sus hijos emigraron a América; uno se asentó y radicó en Somoto, Nicaragua; mientras los otros se radicaron en Honduras, Argentina y Colombia.
Una hija se quedó en España. Los que salieron de su país, lo hicieron huyendo de las persecuciones religiosas de la época. Se desconoce el nombre de todos ellos.
De la familia que se asentó en Honduras desciende el doctor Oscar Mejía Arellano, a la vez el investigador menciona que uno de los hijos del primer Mexía se casó con Hanna Zimmerman, de origen belga.
Uno de los hijos del matrimonio Mejía-Zimmerman se convirtió al catolicismo y se casó tres veces, todas bajo ceremonia religiosa, y a su muerte se le contaron 72 hijos en total.
De ser cronológicamente cierta esta tradición, manifiesta el investigador, este Mejía Zimmerman sería el padre de Saturnino Telémaco Mejía, y posiblemente Saturnino es el primer Mejía inmigrante a Nicaragua; sus antecesores habría que buscarlos en Honduras, quizás entre los parientes del doctor Óscar Mejía Arellano y del presidente de Honduras Vicente Mejía Colindres (1929-1933).
“Llama la atención la ausencia completa de nombres judíos entre los descendientes de estos primeros judíos, cuando es natural reponer los nombres de los antepasados. Esta reposición se nota en la repetición cuatro veces del nombre Saturnino”, destaca el investigador.
Primeros descendientes
de Telémaco Mejía
El autor cita que de acuerdo con Ernesto Mejía Sánchez, Telémaco Mejía posiblemente se llamaba Telémaco Saturnino, por la repetición de ese nombre entre sus descendientes.
Telémaco Mejía se casó con Serapia Otero, los hijos de este matrimonio fueron Francisco, Rosaura, Perpetua y Alejandro Telémaco.
Francisco nació en Tegucigalpa, Honduras, y contrajo matrimonio tres veces, primero con Faustina Gadea Zeledón, después con Genoveva Meza Benavides y con Eufemia Pravia, tuvo en total 15 hijos.
Los hijos del matrimonio Mejía-Gadea fueron Saturnino, Joaquín, Juan María, Luis, Gregoria y Abelina Mejía Gadea, quien se caso con Ramón Rayo; del matrimonio Mejía–Meza nacieron José Norberto (nació el seis de junio de 1893 en Estelí, Nicaragua, y murió el 21 de marzo de 1966), Armando, Marcos, Francisco, Eduardo y Manuel Mejía Meza; de la unión Mejía-Pravia nacieron María y Carmelo Mejía Pravia.
Rosaura contrajo matrimonio con Nazario Barreda, de este matrimonio nació Susana Barreda Mejía, que contrajo matrimonio con Sabino Escobar. Perpetua tuvo tres hijos, que llevaron sólo sus apellidos, ellos fueron Clara, Rosa Amelia; Alejandro Telémaco Mejía Otero contrajo matrimonio con Paula Pasteur, el hijo de este matrimonio fue Pablo Mejía Pasteur, que nació en 1842 y falleció en 1908.
RECUADRO
Mejías, los ungidos
En Marruecos, África, existe el patronímico sefardí ben Meshiah, que viene del hebreo mashiaj, del arameo meshija, que significa “ungido.” La palabra hebrea ben significa “hijo de”, como en “Yaakov ben Yitzhak”, que significa “Yaakov el hijo de Yitzhak”. Bat significa “hija de”. De forma que ben Meshiah bien significaría “hija o hijo del ungido”.